El serio aviso de las víctimas del terrorismo a Zapatero
Elsemanaldigital.com
Zapatero debe su poder a los votos y sólo debe temer a los mismos votos. Hablar con ETA, arrumbando al PP, puede tener consecuencias muy negativas para sus planes.
12 de junio de 2006. El "proceso de paz", como lo llaman oficiosamente el Gobierno, el PSOE y Batasuna, es una maniobra política de largo alcance. Anunciado por el nacionalismo vasco en 2004, está siendo aplicado por José Luis Rodríguez Zapatero con metas muy probablemente también electorales. Lo que sí parece claro es que para los analistas de la sede socialista de la calle Ferraz un Gobierno que llegase a unas elecciones generales pudiendo anunciar el fin del terrorismo tendría bazas para lograr una cómoda mayoría absoluta. Y ésas parecen las previsiones más optimistas del entorno presidencial en La Moncloa. Sin embargo, también existen posibilidades más preocupantes para el futuro político de Zapatero. El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, subrayó que las conversaciones con ETA "pasarán factura "electoral a Zapatero y su Gobierno". Una hipótesis que nadie debe, como mínimo, descartar, al menos a medio plazo. No hay que olvidar que Zapatero, como gobernante de un país democrático, debe su poder a los votos, y que en definitiva sólo debe temer a los mismos votos. Es posible que una apariencia de pacificación le pudiese reportar apoyos electorales si el "proceso de paz" se desarrolla conforme al calendario que más o menos se vislumbra como ya acordado. Pero cualquier desviación de esa ruta podría ser negativa para Zapatero, más si cabe dejando en el camino arrumbado al PP. Si Zapatero no da a ETA lo que ETA pide y en los plazos que ETA pida, el "proceso" puede encallar. Es conocido que ETA se está rearmando en Francia para esa eventualidad. Si la "mesa de partidos" con participación del PSE no llega a conclusiones aceptables para los terroristas en aspectos como la sumisión de Navarra y, sobre todo, la autodeterminación, el "proceso" puede interrumpirse. Y en ese momento la política del Gobierno al respecto puede quedar en entredicho. Más por cómo se están planteando las cosas que por intentar el final del terrorismo, que es una meta de cualquier Gobierno. Por eso el gobierno de Zapatero anda inquieto. Quieren resultados y les molesta una oposición social a la negociación que evidencia, principalmente, el secretismo con que se actúa desde La Moncloa y que lleva al escepticismo a buena parte de la sociedad española. Alcaraz y las víctimas, con todos sus apoyos populares, acertaron el sábado saliendo a las calles de Madrid. No puede ocultarse el acercamiento entre PSOE y Batasuna y entre Gobierno y ETA, y Zapatero debería tomar buena nota de lo que allí cientos de miles de españoles le dijeron.
domingo, junio 11, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario