viernes, junio 09, 2006

Delito de traicion

Ser o no ser

Delito de traición
Enrique de Diego

10 de junio de 2006. La posibilidad de que un presidente del Gobierno, uno o un grupo de ministros o todo el Gobierno en su conjunto puedan perpetrar una traición está contemplada en la Constitución española. El artículo 102 indica que "la responsabilidad criminal del presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible ante la Sala de lo penal del Tribunal Supremo". Señala que puede ser planteada por una cuarta parte de los miembros del Congreso y ha de contar con la aprobación de la mayoría absoluta, sin que la prerrogativa real de gracia sea aplicable, dada la gravedad de la cuestión.Aunque esté contemplado el delito, no ha sido desarrollada su tipificación, quizás porque se ha considerado impensable que pudiera suceder. Y, sin embargo, el presidente Zapatero se está moviendo al borde de ese terreno. En mi modesta opinión, ya ha cometido traición, y es un presunto traidor, cuando ha avalado la declaración de símbolos nacionales los de Cataluña, pues el Parlamento no tiene legitimidad para trocear la nación, ni para convertir en todo una parte. Sólo desde el papanatismo falsamente democrático se puede pensar que el Parlamento no tiene límites. Por supuesto que los tiene. Si Cataluña es una nación, el Parlamento nacional carece de sentido, ha perdido su legitimidad de origen. El que el presidente por accidente sea un irresponsable y un ignorante no cambia la realidad, aunque él se empeñe en negarla o en confundir al personal; la política tiene una lógica que inexorablemente se abre paso.Tanto él como su secretario general en el socialismo vasco parecen dispuestos a desbocarse por la rampa del delito. Batasuna es ilegal porque es ETA. Lo que no tiene sentido es que Otegi o Permach o Parrena estén en la calle, y mucho menos reunirse con ellos para conspirar contra nuestras libertades. Nuestros problemas devienen de que nuestro Estado de Derecho es un pequeño cachondeo, en el que los nacionalistas tienen bula para no cumplir la Ley, y ahora el presidente quiere arrogarse la posición de un dictador que sólo responde ante la historia.Aunque moralmente sería una inmundicia, Zapatero y López podrían confraternizar con los verdugos si derogan la Ley de Partidos. Si esa confraternización conllevara precio político alguno, en la dirección del cumplimiento de los fines de ETA, Zapatero y López caerían en el delito de colaboración con banda armada. Como ya dijo Pericles, cinco siglos antes de Cristo, "la libertad de la que gozamos no significa que quedemos al margen de las leyes". Y mucho menos, el presidente de un Gobierno que ha prometido cumplir y hacer cumplir las leyes.

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