Etarras que razonan bien
Lunes, 06-10-08
IRENE LOZANO
LAS mitologías absurdas son más difíciles de resquebrajar cuanto más absurdas. Descender, así sea un peldañito, al terreno del raciocinio supone tal amenaza para el mito, que sus propaladores tienden a preferir el delirio absoluto, garantía perfecta de mantenimiento del tinglado. No obstante, como los seres humanos, hasta los más brutalizados, no pueden sustraerse por completo a su lado razonante, de vez en cuando a un preso etarra se le puede escapar una deducción impecable: «Con coches bomba no nos saca de aquí ni Dios», dijo uno de ellos no hace mucho a su compañera sentimental.
No hay que esperar que un rapto de lucidez de esta naturaleza descabale los planes de la banda terrorista, sino más bien lo contrario. Ante una insinuación mínimamente razonable, procede apretar las tuercas a los presos, elevar la exigencia de adhesión al mito y atorar las gargantas discrepantes. Se hace ver a la grey que aquellos dispuestos a abandonar el asesinato son seres disparatados, mientras los partidarios de redoblar la ofensiva proponen la única salida razonable. ETA cuenta ya con más de 750 presos, y cada día le resulta más difícil mantener la disciplina, incluso entre quienes están habituados a la esclavitud uniformada.
Contra las mitologías absurdas usadas para encañonar al vecino en la nuca, no se puede hacer más que defenderse, pero hay que reconocer en el razonamiento del preso que un día se dejó llevar por la lógica un punto de anclaje en la realidad. Cuando afirma que «con coches bomba no nos saca de aquí ni Dios», está expresando, ni más ni menos, la expectativa de impunidad que todo etarra alberga en su interior. A menudo se interpreta como un síntoma de buena organización o fidelidad militante el hecho de que, apenas detenido un pistolero, un comando o una cúpula entera, el siguiente ya esté preparado para sustituirlo. Sin embargo, cuando se abordan violaciones graves de los Derechos Humanos, no hay que perder de vista el efecto estimulante que la impunidad ejerce sobre los criminales.
Durante muchos años, en España hemos dado por hecho que al cese de los atentados por parte de ETA, seguiría, de un modo u otro, la excarcelación paulatina de sus miembros. De ahí que ellos no miren su sentencia para echar las cuentas de los años que les quedan en prisión, sino las posibilidades de negociación a la vista. Los más persuadidos por la mitología creen aún que una ofensiva sangrienta podrá modificar la situación política vasca. Otros saben que eso es imposible, pero aún confían en el día en que un proceso los excarcele. De estos últimos, un puñado está en prisión, pero muchos andan por ahí, acaban de pasar a la clandestinidad, preparan un zulo, hacen prácticas de tiro... Y cuando piensan en las consecuencias de sus actos, pesa más en ellos la expectativa de una impunidad más o menos asumida socialmente que la doctrina Parot.
http://www.abc.es/20081006/opinion-firmas/etarras-razonan-bien-20081006.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario