Enrique de Diego | Ingrid no tiene razón, pero la responsabilidad es de quienes la han premiado
viernes 10 Octubre 2008
Vivimos en un mundo en el que lo mediático sustituye a lo lógico, la emoción suplanta a la razón y la imagen domina sobre el pensamiento.
En propiedad, y al margen del respeto a su sufrimiento personal, Ingrid Betancourt carecía por completo de méritos para recibir un premio. Quienes se lo merecían eran los militares colombianos que, con alta profesionalidad, llevaron a cabo su rescate. Ingrid fue sujeto pasivo.
Por motivos obvios, esos militares apenas si han salido en televisión, mientras que por su evidente relevancia, Ingrid ha ocupado los primeros planos de todos los informativos.
La honra, eso sí, la sensibilidad que muestra hacia sus compañeros de cautiverio y el continuo recordatorio de sus sufrimientos. Pero Ingrid no disfruta de la libertad de la que ahora goza por ninguna negociación, sino por todo lo contrario de lo que proclama: por el ejercicio de la fortaleza democrática y el monopolio de la violencia del Estado legítimo.
En propiedad, Ingrid no ha cambiado de tesis. Ella siempre ha sido partidaria de negociar con los terroristas, y fruto de ese error buenista, de esa peligrosa ingenuidad, vino, en buena medida, su cautiverio.
El Premio, en último término, debía haber sido concedido a Álvaro Uribe, un gran presidente y una referencia democrática, que ha conseguido, con serenidad y coraje, la desmovilización de los paramilitares y poner contra las cuerdas a las FARC.
Andrés Pastrana, de hecho, negoció y no consiguió la liberación de Ingrid.
Los premios Príncipe de Asturias apostaron por la proyección mediática y erraron gravemente. Desde hace tiempo, vienen siendo galardones a lo políticamente correcto. El que ahora Ingrid Betancourt salga por el registro del respaldo al fracaso de Zapatero en la negociación con ETA y reitere que hay que negociar, como si fuera una aliada de las tesis de los terroristas y de Batasuna, es, sobre todo, responsabilidad de quienes le concedieron el premio sin mérito alguno, para abrir los telediarios.
Ingrid se equivoca de medio a medio. Su misma experiencia vital es demostración palmaria de lo intenso de su error.
Con los terroristas no hay que negociar nunca. Ni en España, ni en Colombia.
http://www.minutodigital.com/articulos/2008/10/09/enrique-de-diego-ingrid-no-tiene-razon-pero-la-responsabilidad-es-de-quienes-la-han-premiado/
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