Fusiones de Cajas con condiciones
Lunes, 20-10-08
EL comisario Almunia ha alertado sobre una segunda oleada de problemas financieros derivados del incremento de la morosidad. Es un diagnóstico realista que contrasta con el aparente optimismo del Ejecutivo y que explica mejor algunas de las decisiones tomadas. El plan de rescate español contempla explícitamente la posibilidad de recapitalizar bancos y Cajas de Ahorro. El gobernador del Banco de España, el vicepresidente económico y el propio Zapatero han pronosticado o recomendado la reestructuración del sistema bancario y en concreto fusiones entre Cajas de Ahorro. La industria financiera ha experimentado un crecimiento desproporcionado en estos años y está llamada a consolidarse. Es una consecuencia del proceso de desapalancamiento financiero y de la deseable reducción en los niveles de crédito, pues la banca ha cometido muchos excesos y tiene que purgarlos. En una Unión Monetaria dichos procesos deben producirse a escala europea y hay que evitar las tentaciones nacionalistas o proteccionistas que solo agravarán el problema de eficiencia y solvencia de la industria, con los consiguientes costes para sus clientes que pagarán intereses y comisiones más elevados. Lo deseable en Europa es también deseable en España.
Las fusiones entre Cajas de Ahorro pueden ser una buena respuesta a los cambios en el entorno y en las perspectivas de futuro. No pueden ser solo una medida proteccionista para mantener el actual status quo bancario español, un mercado muy competitivo pero con un componente idiosincrático notable: la existencia de instituciones extrañas que no son privadas ni públicas sino todo lo contrario y en las que la presencia de la clase política autonómica en sus órganos de gobierno y sus posibilidades de injerencia en las decisiones de negocio son excesivas. Unas entidades que no son cooperativas locales de crédito sino verdaderos bancos sin ninguna limitación de activo o pasivo. Unas entidades que han difuminado sus señas de identidad locales en el presente ciclo expansivo y se han embarcado en un agresivo plan de expansión territorial y comercial. No es casual que alguna de ellas se encuentre entre las instituciones financieras más expuestas a productos o bancos emblemáticos de la presente crisis mundial.
Las fusiones entre Cajas de Ahorro pueden ser, con condiciones, una buena solución a potenciales problemas de solvencia y a la necesaria consolidación de la industria. En primer lugar que no se ciñan al ámbito de la misma comunidad autónoma. Para evitar la concentración de riesgos económicos pensemos en la exposición al inmobiliario, que naturalmente habrá de producirse al fusionar dos instituciones con una misma presencia geográfica y en las dudas sobre la solvencia de la entidad resultante y la concentración de riesgos políticos. Una España con diecisiete Cajas es una pesadilla para cualquier economista curado de intervencionismo desde los tiempos del desarrollismo franquista y los coeficientes obligatorios de crédito. Pero lo es también para el control de la deuda pública, porque será difícil que Gobiernos de cualquier signo político resistan la tentación de transformarlas en bancos de desarrollo regional a la medida de su voluntad y sus ocurrencias. Sería lamentable que después de haber privatizado la banca pública, haber liberalizado y regulado el sistema financiero, retornemos al viejo sistema intervencionista por la vía autonómica. La segunda condición es que las fusiones de Cajas no se utilicen para evitar la compra alternativa de sus activos y pasivos por los bancos comerciales que estén dispuestos a ello, por aquellos inversores que están prestos a arriesgar su propio dinero, nacional o no, sin más limitaciones que las propias de la doctrina de la competencia. La tercera que no se utilicen las fusiones para evitar el coste político de liquidar aquellas instituciones que han dejado de ser solventes, porque se estarían generando incentivos perversos y primando comportamientos irresponsables que quedarían sin sanción moral, política o de mercado. Sería paradójico que la crisis financiera produjera, precisamente en el país que presume de tener el sistema más sólido, una nacionalización encubierta en el velo autonómico.
http://www.abc.es/20081020/opinion-editorial/fusiones-cajas-condiciones-20081020.html
domingo, octubre 19, 2008
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