lunes 20 de octubre de 2008
El aborto como fraude de ley y preocupación obrera
Rafael González Rojas (Elsemanaldigital.com)
N UNCA he entendido por qué una organización obrera de carácter sindical, como CC.OO., cuyo alumbramiento yo presencié, le preocupa tanto el aborto. Nunca, tampoco, he visto que a los trabajadores, como clase, sean del campo como de la industria, de la minería o del mar, les preocupase el aborto y lo tuviesen presente entre sus problemas y reivindicaciones más perentorias. Ni perentorias ni livianas. Nada.
¿Qué hace, pues -me pregunto-, CC.OO. apoyando los intereses mercantiles de las clínicas abortistas, unida a grupos feministas de burguesas amargadas, que se autoconsideran progresistas, con Esquerra Republicana e Izquierda Unida para que nadie radical de izquierda falte, todas ellas juntas en unión, defendiendo la bandera, no de alguna santa tradición, sino de la negra bandera con calavera y tibias que enarbola esa novia de la muerte -no por valiente ni leal legionaria- que es Pilar Bardem?
A los demás sí les entiendo. Entiendo que esa tropa, la que hace exclamar "¡Qué país, Miquelarena"!, entre la que milita sin demasiado éxito el señor Llamazares, se ocupe de esas cosas a falta de principios y objetivos más nobles; pero que se embarque con esa... gente, en una operación tan miserable, un sindicato obrero que, con las estridencias comprensibles en toda organización obrera, parecía conducirse con cierta prudencia y sentido de la justicia, es algo que me extraña y no puedo entender. No hace falta hacer ningún esfuerzo ni análisis sociológico para comprender que no son esas las preocupaciones que inquieta a la clase obrera española, sobre la que, por desgracia, en estos tiempo, se ciernen negros nubarrones.
Lo que sí comprendo y no me extraña es la indignación de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, por la llegada al puerto de su ciudad del barco abortista holandés "Women on Waves", con el proyecto de embarcar a mujeres preñadas que quieran abortar, eludiendo las escasas exigencias de las leyes españolas, para lo cual las trasladarán a aguas internacionales donde podrán ejecutar a sus bebés aún no nacidos con toda impunidad. Además de vulnerar la ley moral, esa iniciativa y quines la apoyan u organizan vulneran de manera flagrante la ley española, sin que los poderes públicos den muestras de que vayan a impedir unas acciones que son delictivas por criminales y por fraude de ley, y además una provocación para los ciudadanos y las autoridades, como muy bien ha destacado la alcaldesa valenciana.
http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp?Id=1806
domingo, octubre 19, 2008
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