martes, octubre 07, 2008

Demetrio Pelaez, Noches sin bohemia y sin ilusión

martes 7 de octubre de 2008
DEMETRIO PELÁEZ CASAL
AILOLAILO

Noches sin bohemia y sin ilusión

Sí, es posible que algunos vayamos para carcamales y que tendamos a pintar de colorines complacientes ciertos recuerdos, pero pese a todo mantenemos que antes la gente que salía de noche era más agradable, menos chillona, más educada y mucho menos makoki. Ibas por la calle y veías a chicas bien arregladas, aunque sólo llevasen un vaquero y una camisa, y a tipos con aspecto de haberse duchado antes de salir y que no iban enseñando los puñeteros calzoncillos por encima de esos terribles pantalones de bolsillos caídos.

Los tíos, recordadlo, tampoco sacaban la gaita en medio de la calle si les daba un apretón de vejiga y apenas veías a chavalitas haciendo eses por la calle o echando la pota en los portales, algo que ahora es habitual, tanto como tener que sufrir por obligación a los tuneados de turno que recorren mil veces las calles del Ensanche con las ventanillas de sus bugas bajadas y el lorito escupiendo a todo volumen estruendos intragables. ¿Por qué se creerán que nos gusta escuchar sus bazofias musicales?

De aquella, cuando la ropa interior todavía iba en el interior, no se estudiaba Educación para la ciudadanía, pero la gente en general, no sólo los jóvenes noctámbulos, parecía más educada, tranquila y también divertida. ¿O serán sólo apreciaciones edulcoradas por el paso del tiempo? En cualquier caso, hoy el ambiente nocturno da, la mayoría de las veces, directamente asco y repelús. Algunos supuestos lumbreras de pensamiento avanzado dirán que quienes opinamos así somos unos flojos, unos cursis, unos pusilánimes, unos carrozones con gustos anticuados, y quizá tengan algo de razón en ciertas de sus apreciaciones, aunque seguramente ellos piensan igual y dicen otra cosa para no ser tachados de poco progres por los palmeros de la modernidad, la nueva Inquisición.

El sábado por la noche (en realidad ya era casi de día), un chaval de sólo diecisiete años recibió una puñalada que pudo resultar mortal tras intervenir o verse envuelto en una reyerta en pleno Ensanche, un Ensanche que cada fin de semana soporta unas madrugadas más sucias, degradadas, pastilleras y borrachiles. Un Ensanche que a veces da miedo y que se despierta pegajoso y maloliente. Un Ensanche en el que ya empieza a haber peleas a navajazos y pandillas que tan sólo parecen ir en busca de bronca. Salgan una noche por ahí y compruébenlo, porque además, pese a su mala fama, el mal ambiente no suele estar concentrado en los botellones multitudinarios De hecho, la inmensa mayoría de quienes participan en estos cónclaves en torno a las litronas parecen angelitos -y lo son- en comparación con ciertos ejemplares que tienen pinta de todo menos de buenos y pacíficos ciudadanos.

Podemos seguir mirando hacia otro lado, una especialidad muy hispana, pero el cáncer está ahí. Y ahora todavía es controlable, pero el cabroncete amenaza con expandirse.

http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=13&idEdicion=1029&idNoticiaOpinion=350664

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