viernes, octubre 10, 2008

Demetrio Pelaez, Los vuelos de la CIA y el antiyanquismo

viernes 10 de octubre de 2008
DEMETRIO PELÁEZ CASAL
AILOLAILO

Los vuelos de la CIA y el antiyanquismo

Abuen seguro los agentes de la CIA que organizaron los famosos vuelos secretos para dar caza en todo el mundo a quienes EEUU llama, sin complejos de ningún tipo, enemigos de Norteamérica y de la democracia, no se anduvieron con chiquitas a la hora de meter en vereda a las capturas obtenidas tras el 11-S. Leche va, leche viene, y hala, todos tranquilitos o acabaréis cenando una buena ración de plomo antes de llegar a Guantánamo.

Esa actitud no es nada nueva. Que se sepa, ningún gran jerifalte de la Casa Blanca ni los espías a sus órdenes se han caracterizado jamás por ser blanditos con los terroristas, y no hay ser muy listo para barruntar que infinidad de veces habrán cometido tropelías censuradas en el manual de los derechos humanos. De igual forma, algunas de las imágenes difundidas sobre el trato dispensado por ciertos militares estadounidenses a los prisioneros cazados en Irak producen vergüenza y asco. Jamás un soldado, y menos uno de un ejército como el de Estados Unidos, debería humillar y vejar así al enemigo, aunque sea el mayor hijo de la gran perra jamás parido. El código del honor y de la humanidad debe permanecer intacto incluso en las situaciones extremas, sobre todo entre quienes presumimos de conformar el grupo de países más avanzados y civilizados.

Pese a todo, mucho más impresentables, muchísimo más, son aún quienes llevan muchos años haciendo el caldo gordo -o aplaudiendo sin tapujos- a dictadorzuelos famosos por saltarse sistemáticamente por el forro todos los códigos humanitarios y éticos, o justificando por acción u omisión a tiranos que han instaurado el terror o teñido de sangre pueblo enteros. Son supuestos intelectuales de pensamiento avanzado -cada vez más numerosos, cada vez más contaminados y cada vez más jaleados por revolucionarios de pacotilla adictos al caviar- que aprovechan la mínima para sacar los trapos sucios del imperialismo yanqui y, a la par, dar cuartelillo a tipejos repugnantes.

No es el caso, en general, de Amnistía Internacional, organismo habitualmente serio que ahora ha denunciado el aterrizaje en aeropuertos gallegos de los llamados vuelos del terror de la CIA. La queja es oportuna, pero tampoco debemos olvidar que sus portavoces han salido en algunas ocasiones por peteneras por el supuesto maltrato que las fuerzas de seguridad españolas brindan con frecuencia a los presos etarras e inmigrantes, para regocijo de los progres de todo a cien. Debieron leer algún informe infumable de los abogados batasunos y tragaron el anzuelo como pardillos, algo inadmisible para una institución tan laureada.

Algunos somos de ideas muy simples y, aunque ya miramos con cierto distanciamiento las películas de héroes y malvados, sí tenemos muy claro quiénes son los buenos y los capullos y a quién hay que defender y atacar en esta y otras muchas historias. A pesar de los vuelos secretos y demás cafradas.

http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=13&idEdicion=1032&idNoticiaOpinion=351737

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