lunes, octubre 06, 2008

Confianza en quiebra

Confianza en quiebra
07.10.2008 -

L a nueva debacle sufrida por las Bolsas y el desconcierto que se ha apoderado de los gobiernos europeos redondearon ayer una jornada negra para las economías mundiales, acuciadas por los graves efectos que están provocando la crisis y la quiebra sucesiva de relevantes entidades financieras sobre la imprescindible confianza que precisa el sistema para empezar a remontar. El encadenamiento de actuaciones de urgencia por parte de varios ejecutivos comunitarios ha acabado suscitando una oleada de inquietud tan poderosa que en estas circunstancias empieza a resultar sumamente complicado calibrar qué decisiones pueden ayudar a restañar el profundo desánimo existente, y en qué momento concreto pueden hacerlo. Prueba de ello es el fracaso de la 'minicumbre' europea celebrada el sábado en París, donde el compromiso de que los poderes públicos acudirán al rescate de los bancos en apuros no logró imponerse a las discrepancias nacionales; una percepción de desunión que se vio agravada a las pocas horas por la reacción forzada de Alemania, que prometió garantizar todos los depósitos bancarios tras haber censurado a Irlanda por promover una medida similar.
A ambos países se han sumado Suecia, Austria, Dinamarca y Portugal, lo que ha acentuado tanto el temor general como la inquietante impresión de que Europa es incapaz de concertar una estrategia de mínimos frente a la crisis. En este confuso escenario, la excepcional reunión ayer de José Luis Rodríguez Zapatero con los responsables de las principales entidades financieras españolas debería haber servido para transmitir calma a los ahorradores y al resto de la ciudadanía sobre la acreditada solvencia de la Banca en nuestro país. Es cuestionable, sin embargo, que ese objetivo se haya logrado una vez que el Gobierno manifestó su intención de aumentar con carácter inmediato el Fondo de Garantía de Depósitos, sin aclarar en qué cuantía y sin explicar tampoco la premura en adoptar una medida que había vinculado a un acuerdo más amplio de los socios comunitarios. Aunque el Fondo español es el único que dispone de un colchón de recursos para asegurar los compromisos contraídos, la garantía de 20.000 euros por titular y entidad -el mínimo permitido por la UE- puede haberse quedado obsoleta ante la amenaza de una crisis como la actual. Pero su repentina elevación obliga al Ejecutivo a un esfuerzo de claridad para evitar que surja la desconfianza donde hasta ahora no había aflorado.

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20081007/opinion/confianza-quiebra-20081007.html

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