jueves, octubre 09, 2008

Carlos Luis Rodriguez, Lo que Franco a unido

viernes 10 de octubre de 2008
CARLOS LUIS RODRÍGUEZ
a bordo

Lo que Franco ha unido

Hay que llevar a la ya nutrida antología de titulares de EL CORREO el que ayer asombraría a los lectores. Gallego y franquismo unen a los tres grandes. No faltarían quienes, tras ver tal enunciado, comprobasen la fecha para darse cuenta de que, en efecto, el periódico era del 9 de octubre de 2008 y no del 6 de septiembre de 1979.

Otros quizá pensaran que, de la misma forma que se recrean batallas históricas, los diputados se habían vestido de época a fin de conmemorar las luchas contra la dictadura. Pero tampoco. La fecha era la correcta y no se trataba de un festejo retrospectivo, sino de acuerdos propuestos, acordados y suscritos en un Debate contemporáneo sobre el Estado de la Autonomía.

De lo cual hay que deducir que, si ese estado es bueno, se le debe en parte a Franco. Lo que el generalísimo ha unido, que no lo separe el hombre. El ferrolano fue un catalizador de la unidad democrática, y ahora cabalga de nuevo para limar tensiones en el Parlamento de Galicia. Gracias a su persona, los tres líderes salen ufanos de la sesión, tras haberse mancomunado contra un fantasma que, al menos, tendría que ser catalogado como Bien de Interés Cultural, igual que el pazo de sus amores.

La alegría que causa la unidad antifranquista se amortigua al pensar en sus consecuencias. Porque de lo que se trata es de erradicar símbolos, recordatorios, vestigios y rescoldos de la dictadura. ¿Qué va a ser de nosotros cuando ya no existan? Todos los políticos desocupados que han encontrado una nueva afición en la arqueología, todos los ex combatientes de mil luchas metidos a desenterradores, toda la nueva Inquisición que inspecciona la pureza de sangre para encontrar indicios franquistas, todos esos quedarán ociosos.

Y los debates sobre el Estado de la Autonomía volverán a la gresca, a menos que se busque otro factor de unidad, como el racismo, el hambre en el mundo, la dictadura de Sudán o cosas por el estilo. El resultado de las amenas discusiones de estos días no puede ser más paradójico ya que se quiere derrocar al franquismo, siendo como es el franquismo un elemento positivo para el entendimiento de los grupos. Sin la memoria de la dictadura, el Parlamento estaría obligado a llegar a acuerdos sobre el presente, con los peligros que tal cosa conlleva.

Queriendo hacer un gran auto sacramental con Franco, se le convierte en realidad en una de esas imágenes que salen en procesión en Semana Santa para avivar la devoción. No falla; cuando un líder, partido, asociación o Parlamento saca la efigie de paseo, es que sus argumentos flaquean o quiere huir de la realidad. El caudillo es entonces un apoyo en la tribulación, el recurso fácil contra el contrincante, la distracción oportuna para no hablar de lo que toca.

A la pregunta de si sigue existiendo un franquismo latente en la sociedad actual, hay que responder afirmativamente. Es el franquismo de los que han hecho del antifranquismo una nueva profesión, un moderno salvoconducto para circular por determinados ambientes retro. Al menos en el Parlamento gallego ha contribuido a que se forme un trío de unanimidades.

Pero aparte de esos peligros que comporta el liquidar un símbolo unitario, este afán memorialista va a toparse en Galicia con un obstáculo. En definitiva, franquista y autonomista fue el primer presidente preautonómico, y ex ministro de Francisco Franco el mandatario gallego con más respaldo democrático de la historia. Será divertido ver cómo los catalogan.

http://www.elcorreogallego.es/index.php?idMenu=13&idEdicion=1032&idNoticiaOpinion=351649

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