miercoles 13 de febrero de 2008
Putin, campaña a todo gas
José Javaloyes
In extremis, Rusia y Ucrania alcanzaban un acuerdo en la tarde de ayer sobre el pago de la deuda de 1.500 millones de dólares, contraída por Kiev con los suministros de Gazprom, cuyas conducciones de gas hacia Europa discurren, en el 80 por ciento de su trazado, a través de territorio ucraniano.
Condenados a entenderse ucranianos y rusos en lo concerniente a los pagos, los desentendimientos endémicos sobre este particular proyectan una muy apreciable sombra de inseguridad sobre las necesidades energéticas de la Unión Europea. Cuando Putin —con su “brutalidad”, que Sarkozy dijo— amenaza a los ucranianos, indirectamente está amenazando también a los europeos.
También in extremis, bombarderos rusos en el Pacífico —dentro del patrullaje al que han vuelto, por causa de los nuevos radares de la OTAN en Polonia y en Chequia— eran obligados por cazas norteamericanos a retirarse ayer cuando se aproximaban a muy baja cota hacia el portaviones Nimitz. Se repetía así una incidencia que semanas atrás se había producido en el golfo de Vicaya, lo mismo que otra previamente ocurrida sobre el espacio aéreo británico.
Lo que hace en el aire la aviación rusa, dentro de la actual etapa de tensión estratégica, lo practica asimismo la flota rusa del mar Negro, que vuelve a patrullar en el mar Mediterráneo, camino de los océanos. Todo ello después de haber suspendido el Kremlin su observancia del Tratado sobre Armas Convencionales en Europa.
El discurso estratégico putiniano es esgrimido, en lo tocante a lo militar como en lo concerniente al gas, como música de fondo en la campaña de su partido, Rusia Unida, ante las próximas elecciones presidenciales. Nacionalismo, por tanto, a tambor batiente.
Lo que en el mejor de los casos cabe entender como eso, como fanfarria electoral, acontece, y es necesario señalarlo, en año electoral norteamericano. Y es de esperar que no se corresponda con niveles críticos de tensión como los que sucedieron, una década tras otra, en tiempos de la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética era la superestructura ideológica del nacionalismo ruso de entonces.
Ahora, por lo que cabe presumir, la exhibición de músculo militar se corresponde con el mensaje de que Putin representa el regreso del poder militar y el rescate del poder energético, logrados por el próximo primer ministro. Puesto al que opta Vladimir Putin, el actual presidente de la muy principal nación eslava.
Se trata de una presidencia a la que quiere regresar en el 2012, como nuevo huésped del Kremlin, cuando pasen los cuatro años del próximo periodo presidencial y, conforme a la Constitución rusa, pueda reanudar el “putinato” por otros ocho años más.
jose@javaloyes.net
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=13/02/2008&name=javaloyes
miércoles, febrero 13, 2008
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