El bedel (BLANCA ÁLVAREZ)
25.10.2007 -
b.alvarez@diario-elcorreo.com
En los pueblos de la más profunda y húmeda España, uno similar al mío por ejemplo, cuando uno de los miembros del clan lograba alejarse de las cuadras, el barro, la incertidumbre de la próxima cosecha de patata, y accedía al mundo de la ciudad, es decir, accedía a la buena vida, al triunfo y la gloria, sus familiares lo tomaban como referencia, como Dios supremo de sabiduría. Ni el cura alcanzaba tanto poder moral como ese pariente que, figúrate, ha conseguido un empleo fijo, seguro, con derecho a jubilación y pagas extras. El rey del mambo, el conquistador de El Dorado. Si, por ejemplo, llegaba a bedel de un banco, de golpe se transformaba en un economista capaz de colocar los billetes escondidos bajo el colchón en el mejor de los mundos financieros. Si lo suyo era bedel de un juzgado, el tipo se convertía en experto jurista sobre la linde de la finca en litigio con más capacidad que cualquier tribunal, por muy supremo que fuera.«Tengo yo un primo que de esto entiende mucho, que todo lo que se cuece en el banco pasa por sus manos. Es el bedel». ¿La leche! Con semejantes credenciales quién podía dudar de la sapiencia del primo. Y claro, cuando 'el primo' regresaba a la perdida aldea, no sólo se llevaba la mejor ración de arroz con leche y las miradas arrobadas de las abuelas y los parcos coqueteos de las primas en edad de merecer , se transformaba en la voz misma de Dios. Y cuando, a los postres, encendía un puro, aquel humo exhalado por su boca se trocaba en incienso más sagrado que el escupido por el botafumeiro de la catedral.Servidora creyó, lo juro, que tales prebendas habían desaparecido de nuestras vidas y el bedel era bedel sin más. Hasta que escuché a Rajoy: «Tengo un primo ». ¿A la porra Gore, los expertos de todo el mundo, la ciencia y la divina Providencia en verso! Cómo podían saber más que el primo de Rajoy. Y me dirán, bueno, el primo en cuestión es catedrático, que ni se parece a la categoría de bedel. Pues se equivocan. Verán, no hace tantos lustros, intentaba rebatir el sagrado juicio de uno de esos 'bedeles' alegando su bajo escalafón para opinar tan ricamente, cuando la abuela del 'bedel', mientras desgranaba con parsimonia y ancestral encanto una mazorca, sin molestarse ni en levantar la voz ni la mirada, aseguró entre dientes: «Ya, pero es que Luisiño no es bedel, es catedrático de bedeles». ¿Se acabó la discusión!Ni toda la ciencia del mundo logra borrar el alma ancestral, de bedel con puro, que colea por entre la más falsa modernidad. Y si no, escuchen a Rajoy. O al primo.
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20071025/opinion/bedel-blanca-alvarez-20071025.html
miércoles, octubre 24, 2007
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