miércoles, julio 25, 2007

Zapatero coloca a CNI en una extrañisima situacion

Zapatero coloca al CNI en una extrañísima situación
Elsemanaldigital.com

26 de julio de 2007. Al frente de los servicios de inteligencia españoles se encuentra Alberto Saiz Cortés, nombrado por José Luis Rodríguez Zapatero a instancias de José Bono (y que José Antonio Alonso ha mantenido después), y con una trayectoria vinculada a la política medioambiental en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) merece, aunque sólo fuera por el cargo que desempeña, respeto y prudencia a la hora de valorar sus actuaciones. Y así debe ser incluso con la sorprendente rueda de prensa convocada por él mismo el pasado martes para anunciar la traición cometida por un ex agente de La Casa, Roberto Flórez García, al vender información a un servicio de inteligencia extranjero (extraoficialmente, Rusia).Saiz mismo reconoció al principio de su intervención el carácter excepcional de su comparecencia, máxime cuando sus palabras concluyeron apelando a que "la discreción y la reserva de un servicio de inteligencia no son un capricho, sino fundamentales para salvaguardar la seguridad de España y de sus ciudadanos". Discreción y reserva que se compadecen poco con el estruendo mediático inherente a su comparecencia, cuya necesidad no justificó en ningún momento.Llama la atención también que en su alocución a los medios, el director del CNI describiese en primera persona el origen de la investigación que condujo a desenmascarar al infiltrado. Y tampoco ha pasado desapercibido que hasta cuatro veces mencionase que los agujeros de seguridad se produjeron entre diciembre de 2001 y febrero de 2004. Es el periodo desde que Flórez ofrece sus servicios a cambio de dinero, hasta su baja en el Centro, pero es también, básicamente, el periodo del mandato de su predecesor, Jorge Dezcallar.El aparato que rodeó la intervención de Saiz, y estos y otros detalles de sus palabras, sugieren, o bien que el director del CNI está mandando un mensaje de gran calado para que quien lo deba entender, lo entienda (de otra forma, no se justifica el escándalo para algo que pudo darse a conocer con una nota de prensa), o bien que el uso partidista de las instituciones por parte del Gobierno ha llegado también al CNI, con objetivos aún poco claros.Causa preocupación también la asuencia de reacción diplomática del Ejecutivo ante el país que infiltró nuestros servicios secretos. Es posible que haya razones para ello, pero mientras no queden claras ante la opinión pública y ante la comunidad de naciones, la imagen que está trasladando España es la de un Estado débil que zanja el gesto hostil y desleal de otro Estado acudiendo a sus propios tribunales y sin una respuesta política contundente.Partidismo, utilización de las instituciones, secretismo ante los ciudadanos (porque se proclama con exceso lo que podía contarse con discreción, y se calla el sentido profundo de la intervención), debilidad y adanismo en la política internacional... son las huellas del estilo de gobernar de Zapatero, que habrá que pensar que han alcanzado también a un pilar de la seguridad nacional como es el CNI, salvo que el Gobierno explique pronto el porqué del extrañísimo montaje de Saiz.

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