lunes, julio 23, 2007

Urbaneja, La despedida a Jesus Polanco

lunes 23 de julio de 2007
La despedida a Jesús Polanco Fernando González Urbaneja

Que Jesús Polanco estaba enfermo era notorio, pero también que seguía atendiendo sus compromisos y despachando con sus colaboradores. Su muerte ha sido inesperada, rápida, tanto que no ha dejado mucho margen para preparar despedidas. La que le ha tributado El País, su periódico, ha sido lógica, proporcionada a su contribución a la cabecera, con todas las explicaciones previsibles y esos apuntes de unas memorias que serían muy interesantes, tanto como las que sugiere Felipe González al final de su artículo sobre su amigo Jesús.
Sobre la fundación, implantación y despliegue de El País se ha escrito bastante pero no todo; se han escrito muchos embustes, bastantes tonterías, y faltan algunos relatos más precisos de personas que estuvieron en las peripecias primero de El País y luego de “la prisa”, que pueden aportar datos y visiones adicionales al relato oficial que la casa va tejiendo.
En la historia reciente de España, los avatares del periódico más importante de la transición y de la nueva democracia son relevantes y bien merecen un relato serio y sereno. En la despedida de Jesús Polanco los demás medios apenas han aportado nada nuevo. Una lástima que revela falta de sensibilidad, de oportunidad y, probablemente, carencia de talentos.
Del periódico de Pedro J. cabía esperar algo más que lo ofrecido ayer, que estaba teñido de resentimiento y de fuentes muy averiadas, demasiado parciales para ser aceptables sin verificaciones adicionales. Lástima que Pedro J. no haya querido dedicar su “dominguina” a quien en algún momento le tentó para incorporarse a la escudería Prisa. ¿Hubieran cambiado algunas peripecias con Pedro J. en Miguel Yuste?
Los de ABC han sido discretos y educados, como corresponde a la casa, pero Darío Valcárcel debería haber dispuesto de mucho más espacio para contar lo que recuerde.
En La Vanguardia, periódico serio, y además amigo de El País, sorprenden la naderías que se han escrito sobre el socio de su editor. Quizá se pone de evidencia la distancia, la incomprensión entre Barcelona y Madrid. Y de La Razón nada que decir, apañado va el señor Lara con esta tropa que le acompaña, que no sabe ni despedir con gallardía a sus colegas y adversarios.
No ha sido brillante la despedida de Jesús Polanco, los suyos han hecho lo que debían, fieles a su forma de ser; los competidores se han quedado enanitos. Lástima, nos empobrecen a todos.
FGUrbaneja@wanadoo.es

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