lunes, julio 23, 2007

Unas palabras sobre el secuestro judicial de "El Jueves"

Unas palabras sobre el secuestro judicial de "El Jueves"
Luis Miguez Macho

23 de julio de 2007. El secuestro judicial de un medio de comunicación es siempre un asunto delicado en un sistema democrático, porque afecta a libertades básicas para el correcto funcionamiento del mismo. Por lo general, hay dos tipos de reacciones que se producen cuando tal cosa sucede.Por una parte, el resto de los medios de comunicación, por poca simpatía que le tengan al secuestrado, suelen cerrar filas con él, en una posición fácilmente comprensible tanto por elevados motivos de principios, como por pura solidaridad con el compañero o por aquello de que "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar". Es cierto que en España las cosas han llegado a un punto en el que si, por ejemplo, se decretase judicial o administrativamente el cierre de la cadena COPE, o algún juez prohibiese al diario El Mundo publicar más "revelaciones" sobre el 11-M, ciertos medios aplaudirían hasta con las orejas, pero El Jueves no despierta, de momento, tan desmedidos apasionamientos.Por otra parte, desde sectores jurídicos y políticos, siempre habrá quien nos recuerde que las libertades de expresión y de comunicación tienen límites en una democracia, como por lo demás sucede con todos los demás derechos y libertades fundamentales. Y ello es innegable; otra cosa es determinar dónde se hallan tales límites en cada supuesto concreto.Yo en esto me encuentro a medio camino entre ambas posiciones. No soy periodista, pero colaboro en este diario electrónico desde su fundación, por lo que mi grado de implicación en el mundo mediático es alto. Ahora bien, por formación y por profesión soy jurista, así que tengo plena conciencia de que un Estado de Derecho las leyes son iguales para todos y nadie tiene patente de corso para delinquir.Descendiendo al caso de El Jueves, tengo que añadir que he visto en internet la portada que ha provocado el secuestro del semanario. Por eso, lo que voy a decir a continuación, se comparta o no, está dicho con pleno conocimiento de causa.Mi opinión es que se ha cometido un error al enfocar este asunto como un delito de injurias a la Corona. No porque desde el punto de vista penal el hecho no se pueda calificar así, sino porque antes y por encima del ataque a la institución hay una agresión intolerable a la dignidad de dos seres humanos.Es más, el chiste queda cubierto sin ninguna duda por la libertad de expresión, como crítica política a la monarquía que es. Lo que ninguna libertad puede cubrir es el dibujo que representa a dos personas sin su consentimiento de esa manera, sean los Príncipes de Asturias o cualesquiera otros sujetos, dotados de relevancia pública o simples particulares, y ya se quisieran alegar para justificarlo motivos de crítica política, social u otros.Si pasamos por esto, lo siguiente podría ser que se representase de forma similar a los infantes menores de edad con la excusa de criticar la institución monárquica. Y esto otro, ¿qué sería? ¿Injurias a la Corona, legítima crítica política o pornografía infantil? Quizá injurias a la Corona, pero sin duda pornografía infantil, y sus autores darían con sus huesos en la cárcel.No es que no se pueda dibujar así a Don Felipe y a Doña Letizia por ser Príncipes de Asturias. Es que eso no se le puede hacer a nadie.

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