GARGANTA PROFUNDA
La "conversa" Nebrera se hace "sirerista": a la fuerza ahorcan
Elsemanaldigital.com
A diferencia de Francesc Vendrell, hay quien ha preferido salvar los muebles tras la marcha de Josep Piqué. Entró con mal pie en el PPC y ahora hace profesión de fe con Rajoy y Dani Sirera.
24 de julio de 2007. En las filas del PP catalán sigue la mar un tanto revuelta, aunque el nuevo presidente Daniel Sirera ha agarrado con fuerza el timón de la nave camino al puerto que deberá dar la victoria a Mariano Rajoy en las próximas generales. La dimisión de Josep Piqué, que arrastró como segunda víctima política a su número dos, Francesc Vendrell, ha dejado huérfanos a más de uno, como a su pupila, Montserrat Nebrera, fichaje estrella del dirigente catalán en las pasadas elecciones autonómicas en Cataluña.La catedrática, flamante número dos en la lista de Piqué y con carné de "independiente" (no milita en el Partido Popular pero quiere afiliarse después del verano) se ha agarrado con fuerza a su escaño de diputada autonómica y piensa quedarse, le disguste a quien le disguste. Está en su derecho, claramente, como Vendrell, que ha renunciado a todos los cargos de partido pero de momento mantiene su "acta", o como el resto de "piquetistas", Enric Millo y Jordi Montanya, entre otros, conversos "sireristas" como la propia Nebrera. A la fuerza ahorcan. Tanto es así, que Nebrera ha decidido "confesar" en un comunicado su adhesión al nuevo presidente del partido, y por si fuera poco al mismísimo líder del PP, lo que ha debido gustar y mucho en Génova. "Hoy reafirmo mi compromiso con Mariano Rajoy y mi voluntad de ayudarlo a alcanzar la presidencia del Gobierno de España"; o: "Daniel Sirera es la persona del PPC que mejor podía asumir estas responsabilidades en esta nueva etapa que emprendemos con ilusión y confianza", son algunas de sus afirmaciones. "Es una confesión de fe en toda regla" -comenta a Garganta Profunda un veterano dirigente del PPC- que llega pese a los traspiés de Nebrera y su escasa facilidad de hacer amigos en el partido. Todo por la "inexperiencia" en política, le excusó en su momento Piqué, cuando a la catedrática se le acusó de querer presentar su propio proyecto en una cena en Barcelona, de la que se enteró después su mentor, quien no pudo por menos que llamarle al orden. Corren aires nuevos en el cuartel general de los populares catalanes. Es más que un proceso de renovación. Es la catarsis.
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