Todas las habitaciones tienen Estado de Derecho
Antonio Martín Beaumont
20 de febrero de 2007. Menuda se ha montado en torno al líder del SUP, Maximiliano Correal, y a su intervención el pasado viernes en el programa El Círculo a primera hora, presentado por la excepcional Ely del Valle cada mañana a las nueve en Telemadrid. La verdad es que la intervención la conozco de primera mano, porque yo estaba allí, en el mismo plató, cuando el policía sindicalista arremetió contra las "hipótesis alternativas" sobre el 11-M.¿Tiene Correal derecho a expresarse libremente? Sin duda. España es una democracia y la libertad de expresión es de esas que no admiten demasiados límites, si queremos seguir hablando de verdadera democracia. Sobre los hechos probados, y los que aún no lo están, cada uno puede pensar lo que quiera sobre los atentados del 11-M. Tanto más un representante cualificado de los policías, tan traídos y llevados por su investigación de aquella masacre. Faltaría más.Eso sí, sin amenazas. Por mucho que a Correal no le gusten las ideas del periodista Luis del Pino, un dirigente del SUP no puede decir que "lo dejaría con Pedro en una habitación donde no existiera el Estado de Derecho a ver si volvía a repetir lo que ha dicho". No olvidemos que esa frase, pronunciada por un policía en activo, puede tener una gravedad desproporcionada.En España, por la misma razón que Correal tiene libertad de expresión, no hay huecos en el Estado de Derecho. Si la Constitución garantiza que todos podamos expresar nuestras opiniones, también defiende que la Ley esté siempre en vigor, y que nunca pueda existir ni una habitación en la que el Estado de Derecho no esté presente. Lo que Correal, en su enfado, mencionó, es sencillamente un imposible. Porque si hay una excepción ya no puede hablarse ni de Estado de Derecho ni de democracia, sino de un régimen de otro tipo, que no es el nuestro.Así que Correal merece, sin duda, una reprobación en toda regla por lo que posiblemente fue más un exceso verbal que una amenaza: porque lo que dijo está fuera de la realidad. España tendrá sus problemas, pero éstos no se resolverán, y serán incluso mayores, si aceptamos como auténtica amenaza un exabrupto imposible en el contexto de un programa televisivo. Que se pidan disculpas a Luis del Pino y volvamos al debate razonable.
martes, febrero 20, 2007
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