domingo, febrero 18, 2007

Otro Estatuto al que la gente le da la espalda

Otro Estatuto al que la gente le da la espalda
Elsemanaldigital.com

19 de febrero de 2007. Han sido 10.103 mesas electorales y 3.768 colegios repartidos en ocho provincias. Tales eran las cifras iniciales del referéndum celebrado ayer en Andalucía para que los ciudadanos diesen su opinión sobre el nuevo Estatuto de Autonomía. Pero la cifra realmente importante, la que será recordada en los libros de historia y debe ser analizada por los representantes de todos los partidos políticos es otra: Andalucía va a tener un nuevo y polémico régimen autonómico con un 87% de votos afirmativos sobre un escuálido 36%de participación. Demasiado poco en la Andalucía real para algo que parecía tan importante para la Andalucía oficial. El ex vicepresidente del Gobierno de España, hoy presidente de la Comisión Constitucional del Congreso que aprobó este Estatuto, el andaluz Alfonso Guerra, ya había advertido de que la participación sería escasa y de que, en cualquier caso, debería ser comparada con el 46% de votos obtenidos por el Estatuto catalán pactado en esta misma legislatura por José Luis Rodríguez Zapatero y sus socios en Cataluña. Desde un punto de vista legal, el resultado de ayer es suficiente para garantizar la entrada en vigor del nuevo Estatuto. Esto en sí mismo ya es un paso adelante, puesto que en 1981, cuando se propuso a los andaluces el Estatuto vigente hasta ahora, la baja participación de algunas provincias –concretamente Almería- dejó sobre la autonomía andaluza una sombra que tuvo que solventarse por un "apaño legal" entre UCD y PSOE. Nada de esto será necesario ahora: Andalucía tiene un nuevo texto estatutario, de modo enteramente conforme a las normas en vigor. Ahora bien, cuando en una democracia los ciudadanos rehuyen mayoritariamente las urnas, hasta el punto de haber más abstenciones que votos favorables, algo debe estar sucediendo y los grandes partidos tienen que plantearse el problema sin falsos pudores. Ayer la mayoría de los andaluces no tenían interés en su nuevo Estatuto, como sucedió antes en Cataluña. Los españoles, que acuden en masa a las urnas cuando se trata de renovar las Cortes y el Gobierno de la nación, se muestran cada vez más distantes de la Administración que más influencia tiene en sus vidas, que es la autonómica. Algo se está haciendo mal si la gente no siente la importancia de votaciones como la de ayer, y corresponde a los gobernantes la responsabilidad de atender las peticiones implícitas de los electores. Sin entrar en más consideraciones políticas, es evidente que Manuel Chaves ha fracasado en su tarea, al menos a la hora de incentivar a sus ciudadanos, a la que mayor atención ha prestado en estos años. Los andaluces han aprobado su nuevo Estatuto de Autonomía, pero a la fiesta democrática que la clase política les invitaba, desde luego, no han acudido. Por algo será.

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