martes 20 de febrero de 2007
El futuro de la sociedad vasca
JOSEBA ARREGI
Recientemente podíamos leer en los medios de comunicación que la población vasca mayor de 64 años era superior a la menor de 20. Es un dato que caracteriza nuestras expectativas de futuro. Parafraseando lo que dice Alain Touraine en su libro 'Un nuevo paradigma sobre Europa', se podría decir que Euskadi ha dejado de ser una sociedad creativa para pasar a ser una sociedad de jubilados. También hemos podido leer que las pensiones son ya deficitarias en Euskadi -aunque el Gobierno vasco diga que no es cierto-. Los jubilados ya cuestan más de lo que aportan quienes están obligados a hacerlo como trabajadores. Y en relación al conjunto de España empiezan a escucharse voces de que a partir de 2011 el sistema de la Seguridad Social pasará a ser deficitario.Algunas universidades cuentan con encuestas realizadas a sus alumnos que dan como resultado que la mayoría de ellos, alrededor del 75%, optaría, si pudiera, por un trabajo de funcionario en las administraciones públicas. Alguna de esas universidades nos es muy próxima. Los responsables de la formación profesional nos han comunicado recientemente que no se cubren las plazas que existen para los alumnos que opten por esa modalidad de enseñanza, dirigida a la preparación de las nuevas generaciones para el trabajo práctico, una enseñanza cuyos absolventes encuentran sin dificultades colocación rápida en el mundo laboral. Hablaban incluso de importar alumnos de países latinoamericanos.Ninguno de estos temas, ni otros tan importantes como si el nuevo tren va a ser de alta velocidad o de velocidad alta, cuáles son las diferencias, cuáles las consecuencias para los costes de construcción, y sobre todo si alguna de las dos modalidades de transporte ferroviario se adecúa para el transporte de mercancías, pues ni el AVE a Sevilla ni el AVE a Barcelona es para el transporte de mercancías, sino sólo para personas, consigue centrar el debate público de la sociedad vasca, ocupados como estamos con lo de siempre, ETA y lo que su violencia y su terror nos imponen.En este contexto desértico en lo que a debate público se refiere y ante los datos que apuntan a dificultades para el futuro de la sociedad vasca, es normal que noticias como las referidas al famoso currículum vasco, a algo que afecta sustancialmente a la formación de las nuevas generaciones, no consiga atraer el interés de la sociedad; es normal que se quede encerrado en el mundo de los profesionales de la enseñanza y de algunos ideólogos que pululan en su entorno.Pero tendremos que preocuparnos porque es demasiado importante. Y ya es preocupante que la iniciativa de la elaboración del currículum vasco no haya corrido a cargo de la Administración pública vasca, sino de entidades privadas. Quizá porque a los responsables del Gobierno vasco les resultaba más cómodo dejar en manos de éstas que hablaran y titularan su proyecto como currículum nacional vasco, cosa que les habría resultado algo más complicado a ellos. Quién sabe.Se trata, al parecer, de un currículum aplicable en Euskadi, en Navarra y también en Iparralde, en territorio francés, en el territorio de la 'école nationale française'. Debe de ir implicada esa territorialidad en el término nacional. Un currículum que supera la finalidad de la adquisición del conocimiento, optando por la adquisición de aptitudes. Un currículum que subraya el plurilingüismo, pero uno integrado en el euskera, siguiendo la costumbre de hablar de plurilingüismo para no tener que hablar del bilingüismo oficial que caracteriza a la sociedad vasca. Estamos, pues, ante lo que al parecer pretende ser el fundamento de la sociedad vasca del futuro. Una sociedad en la que la apuesta por el plurilingüismo sirve para ocultar la verdadera apuesta por el monolingüismo en euskera, pues lo que significa un plurilingüismo integrado en el eje del euskera es eso: una sociedad monolingüe euskaldun en la que la mayoría adquiere competencias en castellano como las adquiere en inglés. Como lo decía un antiguo responsable de esas cosas en la mesa nacional de Herri Batasuna: como en Dinamarca, donde todos hablan la lengua propia, la lengua nacional, el danés, y muchos son capaces de manejarse algo o bastante en inglés.Una sociedad en la que, para demostrar que lo de nacional no tiene nada que ver con tradicionalismos obsoletos sino con la modernidad más postmoderna, la adquisición de conocimientos pasa a un segundo plano y se subraya la adquisición de aptitudes. En la línea del aborrecimiento de la memoria en favor de la creatividad de los años sesenta, de la necesaria desescolarización de la sociedad predicada por Ivan Illich, de la preponderancia que ha adquirido el método en detrimento de los contenidos, y no sólo en las ciencias sociales sino también en la política. Ahora son las aptitudes las que hay que trabajar, dejando de lado la fijación en los contenidos, en el conocimiento. Claro que uno se pregunta cómo se adquieren las aptitudes si no se enfrentan a conocimientos concretos. No podemos olvidar que todo desarrollo conceptual se basa en la lucha permanente con la tradición, para lo cual es preciso conocerla, es preciso el trabajo de la memoria. Es imposible desarrollar aptitudes en el vacío.Pero qué importa todo eso. Lo importante es dar la sensación de que se puede plantear desde una parte del sistema educativo vasco una propuesta de currículum nacional obligatorio para todos que dé la impresión de que supera los límites y las críticas que atrae toda propuesta nacionalista, la de ser una propuesta que mira hacia el pasado, hacia un pasado mitificado que pretende proyectar en el futuro modelando para ello adecuadamente las nuevas generaciones. Nada de todo eso. Es un currículum que deja atrás toda la tradición, menos el euskera, claro. Es un currículum que no se articula en torno a conocimientos, sino en torno a habilidades que deben adquirir las nuevas generaciones. Pero hasta el artista más creador tiene que adquirir conocimientos no sólo de historia del arte, sino artesanales en muchos casos, para poder dar el salto de la mera imaginación a la plasmación concreta de lo imaginado. Las artes plásticas son imposible sin el conocimiento de las posibilidades de manipulación de los materiales que se emplean en la creación artística. Las aptitudes y las habilidades no sirven para nada si no son para adquirir conocimientos, y no lo pueden hacer si no son trabajadas en torno a contenidos, en torno a conocimientos. No hay fórmula mágica para escapar de la dificultad pedagógica de construir sobre la tradición siendo al mismo tiempo crítico con ella.Pero lo más preocupante del famoso currículum nacional vasco puede radicar en que el término nacional indique que la finalidad del proyecto, o la finalidad que el proyecto endosa a la educación vasca, no sea la de preparar a miembros de una sociedad del conocimiento y de ciudadanos, sino a miembros identificados por el sentimiento de pertenencia nacional como valor supremo. Y es preocupante porque la meta del proceso educativo debiera ser la formación de ciudadanos, de personas que se identifican como sujetos de derechos, constituidos por sus derechos y libertades individuales, derechos y libertades que no dependen ni de sus creencias religiosas, ni de sus posicionamientos ideológicos, ni de sus identidades, ni de sus intereses económicos.Pero en lugar de todo ello tendremos un debate centrado en el tema lingüístico y dirigido a subrayar la primacía que el euskera deberá tener en el proyecto educativo; un debate teñido de supuestas modernidades pedagógicas que no son tales, y un debate en el que lo fundamental, aunque no lo explícitamente manifiesto, será la voluntad de modelar generaciones cuyo sentimiento de pertenencia sea exclusivo, único, simple y centrado en la nación vasca, dejando de lado el pluralismo interno a cada persona, la complejidad y la riqueza, que debieran ser los valores sobre los que se sustentara cualquier proyecto pedagógico y curricular de una sociedad tan compleja, rica y plural como la vasca.
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