lunes, febrero 19, 2007

German Yanke, La verdad es seria

martes 20 de febrero de 2007
La verdad es seria
POR GERMÁN YANKE
Hay quienes tienen una cultura judicial, por llamarla de alguna manera, cinematográfica. Imagino que, en estas primeras jornadas de la vista oral del 11-M, estarán desilusionados. En el cine, que es sobre todo americano, los juicios comienzan con el testimonio de los investigadores, de los testigos, la acusación va planteando la trama y el desenlace y, al final, el abogado defensor le dice al acusado que necesita que suba al estrado, que las cosas están de tal modo que hay que intentar que el jurado le crea. Ni todos los juicios americanos son así ni, desde luego, este del 11-M, que comienza con los interrogatorios a los acusados que, como era de esperar, lo niegan todo, hasta lo evidente. Es su papel y, con el procedimiento invertido, llegarán después los testigos y los investigadores.
Pero cada vez son más los que su conocimiento del mundo del crimen y de los juicios viene de la novela policiaca, en la que las responsabilidades se van fraguando página a página y los que pretenden al principio convencernos de que ni saben, ni estaban, ni dijeron lo que se les oyó, y si lo dijeron no tenía nada que ver con el asunto, terminan siendo descubiertos. Ahí tienen, por ejemplo, a Ghalyoun, que declara ahora que cuando dijo que «El Tunecino» quería atentar en España se refería a robar bancos y joyerías.
Así que, tras estos desesperantes silencios y autoexculpaciones sin contemplaciones, podremos contrastar los testimonios, evaluar las pruebas y colocar a los acusados en su lugar. Y tras las lamentables risas de los acusados (que suenan como el eco de la barbarie en un caso como éste) tendremos la seriedad de la verdad. Para que todo esté en su lugar, no estaría de más que el Gobierno accediera a la petición del Tribunal y desclasificara el documento que relata la entrevista del delincuente Trashorras con agentes del CNI.

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