viernes, febrero 16, 2007

El juicio del 11-M necesita una direccion firme para no fracasar

El juicio del 11-M necesita una dirección firme para no fracasar
Elsemanaldigital.com

17 de febrero de 2007. La vista oral del proceso por los atentados terroristas cometidos en Madrid el 11 de marzo de 2004 ha celebrado sus primeras sesiones sin grandes sorpresas. Los imputados interrogados hasta ahora han coincidido en una misma estrategia de defensa, lógica por lo demás, que es la de negar toda participación en los hechos, e incluso condenarlos vehementemente, y contestar sólo a las preguntas de sus letrados. Así pues, el peso de la causa recaerá en las pruebas recabadas durante la fase de instrucción, con lo que se acerca el momento en el que se podrá comprobar si realmente aquélla se llevó a cabo como es debido.Pero en un proceso rodeado de tanta expectación y de tanta polémica mediática y política, es muy importante que el tribunal no pierda el control de lo que ocurre en la Sala, porque ello podría ser aprovechado por las defensas para recurrir la sentencia sobre la base de defectos formales que obliguen a repetir el juicio. Es aquí donde resulta esencial el papel del presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, también presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, un magistrado con amplia experiencia en macrojuicios.Desde estos compases iniciales de la vista oral, Gómez Bermúdez ha impuesto su autoridad como presidente con un estilo quizá un tanto particular, pero que no ha desbordado los límites de la corrección. Sería deseable que no se dejase arrastrar por el afán de protagonismo que tan negativamente incide en algunos magistrados de la Audiencia Nacional y que llevó en su día a los medios de comunicación a acuñar la categoría del "juez estrella".Porque, en cambio, quien sí está jugando a adquirir protagonismo y a buscar el enfrentamiento con el tribunal es Endika Zulueta, el letrado de Rabei Osman El Sayed, alias "Mohamed El Egipcio". Si Gómez Bermúdez tiene experiencia en este tipo de procesos, no menos la tiene un abogado forjado profesionalmente en la defensa de terroristas etarras, y ducho por tanto en manejos jurídicos y mediáticos que incluyen denuncias más que dudosas.A estas alturas no podemos saber si del juicio del 11-M va a salir toda la verdad sobre aquellas masacres, o si la sociedad española se tendrá que conformar con meras aclaraciones parciales de lo sucedido. En caso de que la instrucción se haya hecho mal, hay cosas que tienen difícil remedio en la vista oral. Pero lo que cabe exigir sin matices es que ésta se desarrolle con toda la seriedad y la escrupulosidad procesal que requiere el respeto a la dignidad de las víctimas y de toda una sociedad tan duramente golpeada. Los españoles no podrían comprender que por defectos procesales dentro de unos años hubiese que repetir el juicio.

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