MORATINOS MIRÓ HACIA A OTRO LADO
"Dantesca" situación la que vivieron los policías en Mauritania
Elsemanaldigital.com
Mauritania deja al descubierto las vergüenzas de EspañaEl Gobierno deja que Mauritania maltrate a los agentes desplazados
Prácticamente 50 horas sin apenas comida ni agua. Durmiendo en cartones, usando mascarillas, y rodeados de cucarachas y arañas. Así pasaron los agentes su "odisea" en África.
16 de febrero de 2007. La situación vivida por los cerca de 100 agentes (funcionarios de policía de la Unidad de Intervención) enviados a Mauritania por la crisis del Marine I fue de todo punto lamentable. Así lo afirma la Confederación Española de Policía (CEP), que ha pedido la dimisión del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, así como que asuma responsabilidades el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.La aventura comenzó a la 01:00 de la madrugada del pasado lunes, cuando cerca de 100 policías antidisturbios viajaron en avión al país africano para identificar a los casi 400 inmigrantes del buque atracado en las costas mauritanas. De Madrid salieron 50 y en Canarias recogieron otros tantos procedentes de las islas y de Cataluña. Una vez llegados a destino comenzó una odisea que no olvidarán nunca. Hasta su regreso a España, los policías pasaron prácticamente 50 horas sin casi comida ni agua. Una vez desplegados en el puerto, a primeras horas del lunes, se procedió al desembarco de los ilegales y a su posterior identificación. La tarea se prolongó hasta altas horas de la madrugada del martes y durante todo ese tiempo, a los agentes tan sólo se les proporcionó un bocadillo y un par de huevos fritos –cuentan fuentes consultadas- que algunos incluso no tomaron dadas las condiciones de escasa higiene que presentaban los alimentos. Lo que les esperaba después era tenderse en el suelo de la nave donde estaban hacinados los inmigrantes, sobre cartones, sin mantas y usando una mascarilla por miedo al contagio de enfermedades, y que tan sólo podían utilizar por turnos. Pero ahí no quedó la cosa. Por la mañana, un avión Hércules despegó del aeropuerto de la capital mauritana rumbo a Guinea Conakry. A bordo iban una treintena de inmigrantes y otros tantos agentes. Ante la imposibilidad de aterrizar en dicho destino debido a las revueltas que vive ese país, el avión se dirigió a Cabo Verde. Allí, le denegaron la autorización para aterrizar, pero ante la insistencia de que tenían que repostar, finalmente lo hicieron con la condición de que nadie bajara del avión, al efecto rodeado por militares del país. De ahí, regreso a Mauritania; y cuando se iba a proceder al relevo (llegaban 30 policías para sustituir a sus compañeros) las autoridades mauritanas les exigen para despegar que se lleven con ellos varios inmigrantes, procedentes la mayoría de Pakistán, que ya han pisado suelo español y que se prevé pidan de inmediato asilo político. En declaraciones a Elsemanaldigital.com, el número dos del sindicato de policía CEP, Lorenzo Nebreda, asegura que no fueron las 50 horas sin comer, sin alojamiento y en condiciones infrahumanas, lo que más ha indignado a los policías, sino el hecho de "sentirse abandonados" por el Gobierno español, al no haberse preocupado en ningún momento por su situación. El trato recibido –añade- "ha sido vejatorio" y la situación que han tenido que soportar "dantesca". De momento, permanecen en Mauritania 30 policías de Valencia de la Unidad de Intervención que serán relevados este viernes por otro grupo de agentes procedentes también de la Comunidad Valenciana. Las condiciones para éstos, si bien no son las mejores, no pueden compararse a las vividas por el otro contingente, ya que para ellos sí se dispone de alojamientos en hostales de la zona.
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