domingo, febrero 18, 2007

Claridad frente a la ambigüedad

lunes 19 de febrero de 2007
Claridad frente a la ambigüedad

Las palabras que el presidente Rodríguez Zapatero pronunció ayer en Vitoria-Gasteiz, en la convención organizada por el PSE, fueron quizá las más claras o, al menos, las más ordenadas de cuantas se le han escuchado desde que el pasado 30 de diciembre ETA rompiera el proceso de diálogo con el atentado de Barajas. La determinación que el presidente dice mantener por ver algún día el final de la violencia fue acompañada esta vez de unos principios que la liberan de toda sospecha de voluntarismo y la hacen encajar en los parámetros más ortodoxos del Estado de Derecho. La ausencia total de violencia, el sometimiento a la legalidad, incluida en ésta la Ley de Partidos, la renuncia expresa a todo tipo de coacción y el apoyo presidencial a un acuerdo mayoritario de las formaciones vascas, siempre que éste recoja la pluralidad de sus pareceres y se exprese dentro del marco jurídico vigente, son principios que no tendrían siquiera que ser enunciados, si no fuera porque el contexto de incertidumbre que se ha creado hacía necesario insistir en ellos.No pocos han sido, en efecto, quienes se han dedicado a sembrar incertidumbre en la ciudadanía. De entre ellos destaca la ilegalizada Batasuna, que no deja de afirmar, en cuantas ocasiones se le presentan, su decidida voluntad de concurrir al próximo proceso electoral, sin molestarse siquiera en mencionar las condiciones que habría de cumplir para que esa voluntad pudiera hacerse operativa. Era necesario que el presidente se las recordara, indicando taxativamente que sólo el compromiso con los procedimientos democráticos y la repulsa expresa de todo tipo de violencia -es decir, el acatamiento de la Ley de Partidos- podrían permitir tal eventualidad. Igualmente, frente a quienes, desde sectores del nacionalismo democrático, siguen demandando al presidente que no dé por roto el proceso de diálogo y proceda como si nada hubiera cambiado a raíz del atentado de Barajas, era imprescindible que Rodríguez Zapatero dejara claro que una eventual reanudación de tal proceso sólo sería concebible bajo la premisa de una ausencia previa y total de todo tipo de violencia y de amenaza de violencia. Finalmente, también se había hecho necesario que el presidente desmintiera con claridad los juicios de intenciones que, sin sustento en los datos de la realidad, viene haciendo en esta delicada materia el principal partido de la oposición.En cualquier caso, mucho de lo que ayer dijo el presidente del Gobierno a este respecto no habría sido en absoluto necesario repetirlo si él mismo hubiera huido, en otras ocasiones posteriores al atentado del 30 de diciembre, de esa ambigüedad que, por calculada que haya pretendido ser, no ha dejado de producir notable inquietud en la ciudadanía a propósito de sus intenciones. Bueno es, por tanto, que en esta ocasión Rodríguez Zapatero haya optado por la nitidez en vez de por la vaguedad.

No hay comentarios: