jueves, febrero 15, 2007

Carlos Luis Rodriguez, ¿Se veia venir?

viernes 16 de febrero de 2007
CARLOS LUIS RODRÍGUEZ
a bordo
¿Se veía venir?
Le debemos a don José Carlos Cabaleiro una de las declaraciones más enigmáticas en torno al caso de Gondomar. Este concejal socialista, cuya profesión no es la de vidente, nos comenta que las detenciones de sus colegas del PP se veían venir. De aplicar estas facultades premonitorias a la lotería o las quinielas, nuestro hombre podría convertirse en un vecino acaudalado.
Porque sólo teniendo dotes de adivinación puede afirmarse, como afirma el señor Cabaleiro, que lo sucedido ayer no le coge de sorpresa. Basándose en los líos urbanísticos del municipio, podría suponerse que el fiscal actuaría en algún momento, pero la forma de hacerlo, es decir, el despliegue policial, el esfuerzo de ampliar lo más posible el impacto de las detenciones, no es algo que esté estipulado en algún código o reglamento, y por lo tanto, no es previsible.
Simplemente se podía haber citado a los implicados, como se hizo en otras ocasiones, o anunciado la apertura de investigaciones, como se hizo en otras. El enigma es por qué un concejal sin relación alguna con la Fiscalía, vio venir las espectaculares detenciones. Que además lo diga, hace que al misterio se añada el asombro.
Un asombro que aumenta de graduación al saber qué le hacía barruntar este desenlace. Habla en concreto de la concesión de numerosas licencias, en contra de los informes de los técnicos municipales, cosa de la que se acusa igualmente al alcalde socialista de Foz. ¿También ve venir su detención, o en este caso la bola de cristal del señor Cabaleiro carece de suficiente cobertura?
Quienes no tenemos ese poder de anticipar el futuro pensábamos hace nueve meses que bajo la apariencia apacible de la Diputación de Lugo se ocultaba una trama mafiosa descomunal. Creíamos que una irrupción en la sede provincial, unos registros exhaustivos y la salida de unos supuestos gánsteres esposados, eran señales inequívocas de que había algo muy gordo.
Nos equivocamos. La jueza rechaza posteriormente muchas de las investigaciones solicitadas por el Ministerio Público, y el nuevo fiscal de Lugo omite el asunto en su estreno. Con este precedente, es lógico reaccionar con prudencia ante lo que está ocurriendo en Gondomar. El despliegue de medios no siempre guarda relación con la gravedad del asunto, ni con las consecuencias posteriores. A veces incluso parece que la parafernalia no es un medio para descubrir el pastel, sino un fin en sí mismo.
Esto es muy malo si se quiere que cunda en la sociedad el aprecio por la limpieza institucional y el urbanismo honesto. El trato desigual a situaciones idénticas, considerar infracción en un municipio lo que en el de al lado se considera error, aprobar o rechazar planes de ordenación por mero capricho, o montar operaciones Muralla que luego se agrietan, son cosas que quiebran la confianza de la gente neutral.
Sería ideal que viéramos en las detenciones de Gondomar a esa Justicia que mide sus decisiones en una balanza y se tapa los ojos. Los precedentes, por desgracia, obligan a ser cautos porque ni los platillos están equilibrados, ni hay una venda que garantice la objetividad. Las manifestaciones del concejal adivino añaden una pizca más de desconfianza. Él lo veía venir, con una adivinación que logra traspasar las barreras que garantizan la separación de poderes.
No sería raro que recibiera ofertas para ir a otros municipios como Gondomar y hacer predicciones sobre si habrá o no detenciones de aquí a mayo. En los tiempos que corren, su facultad no tiene precio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario