lunes, febrero 19, 2007

Alberto Sotillos, Guerras posmodernas

lunes 19 de febrero de 2007
Guerras posmodernas
POR ALBERTO SOTILLO
Las guerras al viejo estilo, tal y como han sido conocidas desde Napoleón a Hitler, las «guerras industriales», ya no existen. Así lo sostiene el general Rupert Smith en su libro «La utilidad de la fuerza», en el que da a entender que Occidente ha perdido todas las caóticas contiendas en las que se ha enzarzado tras la caída de la URSS. Veterano de Bosnia, Kosovo y Oriente Próximo, el general explica que las antiguas guerras industriales eran enfrentamientos entre grandes Estados que disputaban el poder y una concepción del mundo sobre un campo de batalla. Hoy, las contiendas ya no se libran ante ejércitos, sino ante pueblos sin Estado. Guerras en las que de nada sirve hacer un inmenso despliegue de medios, si no se cuenta con una estrategia y unos objetivos políticos claramente definidos.
El general no va mucho más allá de la constatación de que las nuevas contiendas ya no se pueden combatir según las enseñanzas de Wellington, Patton o el general Grant. Pero no es poco que ya plantee la necesidad de aprender de todas nuestras últimas derrotas.
En Irak hubo un espectacular despliegue militar, pero fue escandalosa la imprevisión política. Propaganda mucha; análisis, ninguno. En las caóticas guerras posmodernas es mucho más importante la planificación política que la militar. Pero sucede que, tras la exhibición de fuerza, se deja que sean los militares quienes improvisen una inexistente estrategia política para la que, además, no han sido preparados. Primera lección. No es que las nuevas fuerzas armadas deban ser una ONG, pero sí tendrían que ser formadas en las tareas relativas a la «construcción del Estado», tan esenciales como la del combate puro y duro. Lo que no impide que sea una irresponsabilidad dejar esa tarea sólo en manos militares. Segunda lección. En las nuevas guerras no hay que vencer a poderosos ejércitos. La clave de la victoria más bien está en remediar el caos político. Y ésta no puede ser una tarea sólo militar. Hoy más que nunca la responsabilidad de la derrota o la victoria depende del conocimiento del terreno y de un análisis político sin prejuicios.

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