viernes, febrero 16, 2007

11-M, La verdad no es de derechas ni de izquierdas, sino de hechos

11-M: La verdad no es de derechas ni de izquierdas, sino de los hechos
Enrique de Diego

La teoría de la conspiración sobre los atentados de Madrid no es más que una burda mentira. Un intento de sembrar cortinas de humo a base de medias verdades y manipulaciones.

17 de febrero de 2007. La verdad no es de derechas, ni de izquierdas; ni de centro, por supuesto. La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero, y en la función de porquero me siento especialmente a gusto. La verdad, como establece la filosofía perenne, está en in re, en la cosa, en la realidad, en los hechos.Ha empezado el juicio del 11 M y el paisaje no puede ser más clarificador: se juzga a unos terroristas islamistas por la masacre de Atocha. La teoría de la conspiración no tiene pies ni cabeza, no es más que un abrumador y grosero ejercicio de manipulación, a base de algunas medias verdades y de muchas mentiras, lisas y llanas, mentiras al peso, mentiras sin paliativos, mentira tras mentira y tiro porque me toca.Si el atentado del 11 de marzo no hubiera tenido como efecto el cambio de gobierno tres días más tarde, el debate, en propiedad, no existiría. Nada más líneal y sencillo de entender que unos islamistas integristas en Lavapiés adquieren explosivos de una trama asturiana, que controla el excedente de explosivos de la subvencionada minería asturiana. Esos integristas islamistas ponen bombas en cuatro trenes provocando una masacre. Intentan repetirla en el AVE a la altura de Mocejón. Tienen otros cuatro objetivos señalados. Se les localiza a través de la Renault Kangoo con la que se trasladaron a Alcalá de Henares, a través de una mochila que no estalló. Y mediante el seguimiento de sus móviles se les aísla y rodea en un piso de Leganés, donde se suicidan asesinando al heroico Francisco Javier Torronteras.Esta historia, perfectamente comprensible, evidente, en la que se acumulan los indicios de todo tipo, no tiene, en lenguaje coloquial, vuelta de hoja.A los ciudadanos les hubieran interesado más preguntas y debates sobre cómo es posible que exista un mercado negro de explosivos en Asturias, cómo y por qué no se evitó el atentado. Ese tipo de preguntas nos hubieran dado más seguridad. Se hubieran enmarcado en la racional corrección de errores.Por el contrario, lo que se ha propiciado es una perversión del periodismo que ha devenido en propaganda y en la que el que la dice más gorda es el que gana más adeptos. El periodismo de investigación ha devenido en propaganda de ocultación. Repito lo obvio, por si alguno no se ha enterado, y me temo que algunos no querrán enterarse nunca, como esos que dudan de que el hombre haya puesto el pie en la Luna. El informe pericial de los explosivos no deja lugar a duda: los explosivos de todos los focos provienen de Mina Conchita y son los mismos que los islamistas compraron a Suárez Trashorras y transportaron a Madrid. Son los que los islamistas compraron a Suárez Trashorras –al que algunos intentaron convertir en víctima de una conspiración de Estado- con los que los islamistas se suicidaron cobardemente en Leganés y segaron la vida del heroico Suárez Trashorras. Lo que sucede es que a algunos les resulta rentable mantener la duda. A los mismos que han llegado a decir mentiras tan groseras como que no se practicaron autopsias a los suicidas de Leganés.Repito, más claro agua: 1.- Los explosivos son de Mina Conchita.2.- Los explosivos son con los que traficaba Suárez Trashorras.3.- Los explosivos son los que compraron y utilizaron los integristas islamistas.Lo demás es comentario y lío interesado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Explosivos de Mina Conchita.....¡Y vale ya!