sábado, diciembre 16, 2006

Xavier Navaza, El imponente desafio del Gaiás

sabado 16 de diciembre de 2006
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
El imponente desafío del Gaiás
Vencida y desarmada la tentación asamblearia, el macroproyecto de la Cidade da Cultura ha hallado la senda de la inteligencia. Al fin se ha comprendido que, lejos de ser un problema, el formidable proyecto realizado por Peter Eisenman y apadrinado por el Manuel Fraga, es un gran desafío que pondrá a prueba el potencial creativo de la sociedad gallega y de sus instituciones: públicas y privadas, empezando por el emergente universo empresarial de la nación.
En este país, si el presidente Emilio Pérez Touriño se descuida por un momento, le convierten el Gabinete en una reunión de masas. Si lo sabrá él, que ayer tuvo que decirle a los alcaldes del PPdeG que el arreglo de la vía de O Salnés es algo que corresponde a su Gabinete "y no a una asamblea pública" alimentada por los edilatos hambrientos de sensaciones electorales.
Algo parecido estuvo a punto de suceder con el poderoso ingenio arquitectónico del Monte Gaiás, en Compostela; recuerden: cuando todos, desde el Gobierno, estaban convencidos de que nos hallábamos ante una obra faraónica y sin utilidad argumental, un capricho mitomaníaco del veterano león de Vilalba, una humorada multimillonaria que estaba destinada a sucumbir como un inútil y gigantesco panteón del vacío.
Fue, entonces, cuando nuestros gobernantes decidieron abrir el buzón de las sugerencias imposibles, para que una miríada de gurús le indicasen al Gabinete por dónde se iba hacia el horizonte. El resultado de aquella consulta -asamblearia, por supuesto- nos dijo que aquí, en Galicia, usted da una patada en el suelo y crecen expertos como hongos a la húmeda sombra de los carballos; lo que no nos dijo fue qué hacer con el cíclope y cómo sacarle rentabilidad y uso en el azaroso planetario de la aldea global.
Pasada aquella fiebre de populismo, que no demostraba otra cosa que miedo y ausencia de ideas, hemos regresado al futuro. La puesta en marcha de la Fundación Galega para a Sociedade do Coñecemento constituye, en este ámbito, un hallazgo: un catalizador de nuevas iniciativas, una palanca de extraordinario potencial para salir del impasse en que nos habíamos empantanado.
Eso, y la mirada que don Emilio ha realizado hacia experiencias similares (el MOMA de Nueva York o el Centro Pompidou de París, entre otras), donde la convergencia entre la iniciativa empresarial privada y la creatividad individual han acabado por impulsar auténticos fenómenos sociales y culturales que compiten con éxito en el mundo de la industria de la cultura y del entretenimiento.
Es muy posible que el legado de Fraga fuese desmesurado y, sobre todo, inoportuno, dadas las carencias que Galicia sufre en algunos ámbitos de primera necesidad. Pero estas cosas, como en Ile de France o en la Gran Manzana, o se hacen a lo grande o mejor se dejan para nunca jamás. Siempre han sido objeto de polémica -la del Guggenheim de Bilbao fue apoteósica- y algunas de estas discusiones han durado décadas, pero al final se impuso la valentía y la visión de futuro.
CONTRA LA ENDOGAMIA
Viaje a la Gran Manzana
En algunos ámbitos del Benegá se oirán sordas críticas contra Emilio Pérez Touriño y su apuesta por un modelo que enlaza directamente con las metrópolis del "imperialismo cultural". Son ámbitos donde predomina el sentido endogámico de la creatividad. Es decir, que si formas parte del clan, entras; y si no ya puedes ir tomando uno de los caminos que llevan al exilio interior. Es aldea pura y dura, en el peor sentido de la palabra. Y sin embargo, la decisión -sobre la que algo o mucho habrá tenido que ver el viaje que la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, realizó a Nueva York en febrero de este año- es una auténtica alternativa cargada de porvenir .

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