sabado 16 de diciembre de 2006
Un esfuerzo más
La conveniencia del paquete de medidas para combatir la violencia ejercida contra la mujeres aprobado ayer por el Consejo de Ministros, que incluyen un Plan Nacional de Sensibilización y Prevención, quedó plenamente de manifiesto al haber sido promovido el mismo día en el que se conocía que otra joven ha muerto asesinada a manos de su pareja, sobre la que pesaban varias órdenes de alejamiento. Montse B.A. constituye la víctima número 64 en lo que va de año. La simultaneidad de la iniciativa anunciada por el Gobierno y este nuevo crimen pone en evidencia, también, la insuficiente efectividad de la normativa vigente: a punto de cumplirse el segundo año desde la ratificación de la Ley Orgánica contra la Violencia de Género, el balance cuando aún no ha concluido 2006 arroja cuatro fallecidas más que el año anterior.El programa aprobado por el Ejecutivo contiene una serie de actuaciones cuyos efectos resultarán más visibles que las contempladas en el Plan Nacional, que se centra en las campañas de sensibilización social. Es el caso del refuerzo previsto en la cifra de juzgados y de dotaciones policiales especializadas, en los planes de rehabilitación para agresores o los cursos específicos en los colegios, necesarios para concienciar desde la más temprana edad. El combate contra esta lacra social, común a la mayoría de países de la UE, ha resultado prioritario para el Ejecutivo, aunque la Ley aprobada en 2004 no haya servido en toda su extensión como instrumento disuasorio . Planes semejantes al lanzado ayer se aplican en casi todas las comunidades autónomas desde hace casi una década, pero apenas se informa de sus resultados. Igualmente se desconocen los de dos iniciativas promovidas por el Instituto de la Mujer, el Proyecto Relaciona mediante convenio con el Ministerio de Educación y Cultura, en 1999, y el Programa Óptima, de aplicación en las empresas, que data de 1995. Si a esas lagunas se suma la ausencia de un diagnóstico solvente sobre la casuística de los delitos, la impresión es que algo falla o que algún déficit existe en las políticas vigentes que pueda alentar la esperanza de que se trata de un fenómeno en retroceso. Y posiblemente habría que multiplicar campañas educativas orientadas también a influir en las conductas y los hábitos de los adultos.
sábado, diciembre 16, 2006
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