sabado 16 de diciembre de 2006
Problema psiquiátrico
Ernesto Ladrón de Guevara
E L día 20 de diciembre el mundo proetarra realizará una movilización por la “paralización del proceso”. Cuando el mundo del nacionalismo habla de proceso todos entendemos lo que quiere decir: independencia. Evidentemente un proceso tiene un comienzo y un final. El final en este caso es lo que llaman “territorialidad” lo que es un eufemismo para referirse a la constitución de una nación independiente; y cuando hablan de “autodeterminación” todo el mundo entiende que es independencia. Esos dos términos son machaconamente repetidos por ETA como condición para lo que ellos llaman “paz”. Es decir, que, supongamos que en un referéndum la mayoría de los vascos dijéramos que no queremos la independencia, aún presionados por el chantaje y el terror en un ejercicio condicionado del voto, ETA seguiría extorsionando y presionando hasta que saliera un resultado afirmativo. Eso es, en la lengua que me enseñaron mis antepasados alaveses, que es la que escribo, lo que significa “proceso” para ETA y quienes se aprovechan de su extorsión. Esa intención de fondo es adornada con un lenguaje falaz y engañoso que el entorno de ETA utiliza con suma habilidad. Así, el movimiento “pro amnistía” que convoca la movilización afirma que es “porque el proceso democrático que tanta ilusión y esperanza ha creado en la sociedad vasca está hundiéndose o a punto de hundirse” según expresión del batasuno Juan María Olano, acusando a Zapatero -¡pobre ingenuo!- “de haber destrozado las bases para avanzar hacia la resolución”. Es decir, para entendernos, el no dar paso de forma abierta, cosa que sería según el dictado constitucional alta traición al Estado, al proceso independentista. Además, según Txema Montero que debe estar muy bien relacionado con el mundo etarra pues parece tener una buena información de lo que va a hacer ETA, ésta va a atentar no con terrorismo de “fantasía”, poniendo bombas, sino con... “[...] nada más elocuente que el asesinato”. ¡Vaya con el chico éste que considera fantástico el poner bombas sin víctimas y elocuencia al tiro por la nuca! Se ve la impregnación que le quedó de su paso por Herri Batasuna. Además considera que el Gobierno no ha sido capaz de ofrecer gestos de distensión, “ni siquiera de paralizar actuaciones judiciales”. Tienen tan metido en el cerebro su modelo de Euskal Herria donde el poder judicial sería probablemente una serie de tribunales del pueblo dependientes del poder totalitario al estilo Pol Pot, que no entienden que el poder judicial, a pesar de los intentos de mediatización y control del Ejecutivo Zapatero, no depende de las decisiones del Gobierno sino que tiene que aplicar las leyes con criterios de justicia. Pero no... insisten que el Estado debe someter a los jueces para que dejen impunes a los chicos de la gasolina y del amoxal. Por eso no tiene solución el mal llamado proceso de paz, porque no es un proceso de convivencia sino de desbaratamiento del Estado constitucional y de rendición y sumisión del pueblo soberano a ETA. Eso es ni más ni menos la traducción práctica. Otra de las pretensiones del mundo de ETA, asumidas por los nacionalistas y por los socialistas, es la de formar una Mesa de partidos para iniciar el proceso constituyente de la nueva Euskal Herria con el modelo de Milochevic, es decir a punta de bayoneta. Como bien argumentan desde la Fundación para la Libertad en un espléndido trabajo de gran calado teórico. Una Mesa de partidos es para un proceso constituyente al margen de la voluntad ciudadana expresada en las urnas y reflejada en los parlamentos. Es, en definitiva, para acordar entre traidores al régimen constitucional un proceso sin luz ni taquígrafos, para imponerlo al margen de la soberanía nacional soportada en el Estado de Derecho nacido de las urnas. No puede tener otro significado, pues de lo contrario esa discusión se iniciaría desde el mandato de los electores siguiendo el guión de los programas electorales que han sido respaldados por los ciudadanos, en los que no consta ningún tránsito como el que se exige para que no haya más asesinados. En definitiva: la ruptura del marco democrático, la vulneración de derechos y libertades de los ciudadanos que respaldamos la naturaleza jurídico-democrática de las decisiones políticas y la implantación de un régimen tutelado por ETA. No puede haber otra interpretación posible. En consecuencia, los que decíamos que con ETA no cabe negociación posible y que no se le puede dar pábulo alguno pues siempre impone su ley de revolución y toma del poder al margen de la voluntad popular, y que es inmoral abrir expectativas de cualquier orden a una banda mafiosa, al igual que lo afirmábamos en la falsa tregua-trampa del 98, no nos hemos equivocado. Ha errado gravemente para los intereses de España el que debiera defenderlos por encima de posibilismos estrechos. ¡Desgraciadamente estamos condenados al triste determinismo histórico de dar un paso adelante y dos atrás! Eso no es progreso, eso es involución.
viernes, diciembre 15, 2006
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