domingo, diciembre 03, 2006

ETA prepara un duro comunicado tras el cambio de estrategia del Gobierno

lunes 4 de diciembre de 2006
España
ETA prepara un duro comunicado tras el cambio de estrategia del Gobierno

El Ejecutivo mantiene pocas esperanzas de que los terroristas le hagan llegar un mensaje a través de los interlocutores internacionalesJ. M. Zuloaga
MADRID- La respuesta de ETA a la estrategia de firmeza que desarrolla ahora el Gobierno podría venir mediante un comunicado en el que endurecería aún más sus planteamientos, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN. Fuentes próximas al Ejecutivo tienen pocas esperanzas de que la banda les haga llegar algún tipo de mensaje a través de los interlocutores que han actuado durante el «proceso», y que hace pocas fechas no consiguieron obtener de ETA ningún tipo de explicación sobre el robo de armas cortas perpetrado en un almacén de Vauvert, cerca de Nimes, en Francia. El Gobierno quería saber si esta acción criminal respondía a una decisión de los dirigentes etarras y si los que habían participado en las negociaciones previas al alto el fuego, entre ellos José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», estaban de acuerdo o no con su realización. A través del «Zutabe» Los cabecillas de la organización criminal no creyeron oportuno transmitir nada sobre un hecho delictivo que iba a ser asumido en el último «Zutabe» al reconocer que habían sido miembros de la banda los que habían asaltado a unos gendarmes, días antes del comienzo del alto el fuego, y les habían robado unos grilletes que fueron utilizados para inmovilizar a una de las propietarias del almacén de Vauvert. Si los terroristas vuelven a escudarse en el silencio y no dan ningún tipo de respuesta, pública o privada, «será una mala señal que haría temer lo peor», según reconocen las mismas fuentes gubernamentales consultadas. La postura del Ejecutivo ha pasado en pocos días de lo que se podía calificar de «estado de verificación permanente de las intenciones de ETA» a constatar que la banda está inmersa en un proceso de rearme y que no sólo necesita pistolas o revólveres -que ya ha robado-, sino también explosivos. Las fuentes consultadas por este periódico revelaron que, tras el ataque al almacén de Vauvert, el Ministerio del Interior se puso en contacto con las autoridades francesas para alertarles de la posibilidad de que ETA intentara sustraer explosivos. El dispositivo que las Fuerzas de Seguridad galas montaron en torno a los lugares en los que se producen o guardan este tipo de productos dio resultados, y dos etarras fueron interceptados en las proximidades de uno de estos emplazamientos. Uno de ellos era Borja Gutiérrez, detenido el sábado, que pudo escapar junto a su compañero ante la imposibilidad de los agentes de verificar en ese momento, por la falta de cobertura de la radio, que los carnés que les habían entregado eran falsos. «Las cartas están sobre la mesa», comenta un experto antiterrorista que mantiene que ETA no tardará en hacer público un comunicado en términos aún más duros que los anteriores. Se da por descontado que mantendrán sus exigencias de independencia (autodeterminación) y territorialidad (Navarra). La incógnita es si se conocerá antes del 21 de diciembre, fecha en la que expira el ultimátum que los pistoleros daban para la formación de la mesa de partidos (las conversaciones entre PNV, PSOE y Batasuna están suspendidas, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del pasado sábado) o se hará público después, con la decisión que puedan adoptar sobre la continuidad o no del alto el fuego. Sin información fiable Las fuentes del Gobierno confiesan no tener ninguna información fiable sobre lo que va a hacer ETA: «Lo lógico es que mantuvieran la tregua hasta junio, que se presentaran a las elecciones municipales y forales y después, con la perspectiva de las generales, que no les interesan, plantear las posturas de presión, no ahora. Pero también hay que tener presente la hipótesis de que hayan decidido ya romper el alto el fuego». La desautorización que la banda ha hecho en los últimos meses de Batasuna configura un proceso negociador con dos interlocutores, el Ejecutivo y los terroristas. La llamada «propuesta de Anoeta», que dio lugar a todo el «proceso» y según la cual los pistoleros renunciaban a hacer política y delegaban esta actividad en su «frente institucional», se ha quedado en nada, como pronosticaban algunos expertos antiterroristas. Al final, como ha ocurrido siempre a lo largo de la siniestra historia de la banda terrorista, son los que tienen las armas y el dinero los que imponen las directrices a seguir. ETA confiaba en que un Gobierno en apariencia débil, que salía de unos atentados terroristas tan traumáticos como los del 11-M en Madrid, y que había ligado su suerte a pactos con independentistas como Carod-Rovira, sería una «presa» fácil para sus manejos. El cambio de estrategia del Ejecutivo parece indicar que se han equivocado una vez más. Manoli Uranga, concejal socialista de Azpeitia (Guipúzcoa) fue amenazada el pasado viernes junto a sus dos escoltas por dos jóvenes que dijeron a uno de los guardaespaldas que los tres iban a ser «los siguientes de la lista». El escolta de la concejal, la única del PSE en este Consistorio que la coalición PNV-EA gobierna con mayoría absoluta, comunicó inmediatamente lo ocurrido a su protegida y a primera hora de la tarde los tres presentaron una denuncia ante la Ertzaintza. Uranga, cuyo domicilio ha sido atacado en varias ocasiones con cócteles molotov y artefactos incendiarios, recibió ayer el respaldo de su partido en un acto de homenaje a Clara Campoamor. MADRID- La respuesta de ETA a la estrategia de firmeza que desarrolla ahora el Gobierno podría venir mediante un comunicado en el que endurecería aún más sus planteamientos, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN. Fuentes próximas al Ejecutivo tienen pocas esperanzas de que la banda les haga llegar algún tipo de mensaje a través de los interlocutores que han actuado durante el «proceso», y que hace pocas fechas no consiguieron obtener de ETA ningún tipo de explicación sobre el robo de armas cortas perpetrado en un almacén de Vauvert, cerca de Nimes, en Francia. El Gobierno quería saber si esta acción criminal respondía a una decisión de los dirigentes etarras y si los que habían participado en las negociaciones previas al alto el fuego, entre ellos José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», estaban de acuerdo o no con su realización. A través del «Zutabe» Los cabecillas de la organización criminal no creyeron oportuno transmitir nada sobre un hecho delictivo que iba a ser asumido en el último «Zutabe» al reconocer que habían sido miembros de la banda los que habían asaltado a unos gendarmes, días antes del comienzo del alto el fuego, y les habían robado unos grilletes que fueron utilizados para inmovilizar a una de las propietarias del almacén de Vauvert. Si los terroristas vuelven a escudarse en el silencio y no dan ningún tipo de respuesta, pública o privada, «será una mala señal que haría temer lo peor», según reconocen las mismas fuentes gubernamentales consultadas. La postura del Ejecutivo ha pasado en pocos días de lo que se podía calificar de «estado de verificación permanente de las intenciones de ETA» a constatar que la banda está inmersa en un proceso de rearme y que no sólo necesita pistolas o revólveres -que ya ha robado-, sino también explosivos. Las fuentes consultadas por este periódico revelaron que, tras el ataque al almacén de Vauvert, el Ministerio del Interior se puso en contacto con las autoridades francesas para alertarles de la posibilidad de que ETA intentara sustraer explosivos. El dispositivo que las Fuerzas de Seguridad galas montaron en torno a los lugares en los que se producen o guardan este tipo de productos dio resultados, y dos etarras fueron interceptados en las proximidades de uno de estos emplazamientos. Uno de ellos era Borja Gutiérrez, detenido el sábado, que pudo escapar junto a su compañero ante la imposibilidad de los agentes de verificar en ese momento, por la falta de cobertura de la radio, que los carnés que les habían entregado eran falsos. «Las cartas están sobre la mesa», comenta un experto antiterrorista que mantiene que ETA no tardará en hacer público un comunicado en términos aún más duros que los anteriores. Se da por descontado que mantendrán sus exigencias de independencia (autodeterminación) y territorialidad (Navarra). La incógnita es si se conocerá antes del 21 de diciembre, fecha en la que expira el ultimátum que los pistoleros daban para la formación de la mesa de partidos (las conversaciones entre PNV, PSOE y Batasuna están suspendidas, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del pasado sábado) o se hará público después, con la decisión que puedan adoptar sobre la continuidad o no del alto el fuego. Sin información fiable Las fuentes del Gobierno confiesan no tener ninguna información fiable sobre lo que va a hacer ETA: «Lo lógico es que mantuvieran la tregua hasta junio, que se presentaran a las elecciones municipales y forales y después, con la perspectiva de las generales, que no les interesan, plantear las posturas de presión, no ahora. Pero también hay que tener presente la hipótesis de que hayan decidido ya romper el alto el fuego». La desautorización que la banda ha hecho en los últimos meses de Batasuna configura un proceso negociador con dos interlocutores, el Ejecutivo y los terroristas. La llamada «propuesta de Anoeta», que dio lugar a todo el «proceso» y según la cual los pistoleros renunciaban a hacer política y delegaban esta actividad en su «frente institucional», se ha quedado en nada, como pronosticaban algunos expertos antiterroristas. Al final, como ha ocurrido siempre a lo largo de la siniestra historia de la banda terrorista, son los que tienen las armas y el dinero los que imponen las directrices a seguir. ETA confiaba en que un Gobierno en apariencia débil, que salía de unos atentados terroristas tan traumáticos como los del 11-M en Madrid, y que había ligado su suerte a pactos con independentistas como Carod-Rovira, sería una «presa» fácil para sus manejos. El cambio de estrategia del Ejecutivo parece indicar que se han equivocado una vez más.

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