SE QUEDA EN CUEROS
Ciutadans cuestiona a Albert Rivera como candidato en las municipales
Eloísa Sánchez Bolinaga
Hay errores que no pueden cometerse. Ocultar su militancia en el PP le puede pasar una factura inmediata al mediático líder del que es por ahora partido-estrella del Parlamento catalán.
4 de diciembre de 2006. Lo de Albert Rivera, la joven estrella de Ciudadanos, ocultando su pasado en Nuevas Generaciones del PP y negando la mayor es indefendible. "Error político imperdonable", dicen las fuentes consultadas en la nueva formación política. Si pensaba que no iban a salir a la luz pública las pruebas de su militancia, es evidente que este abogado de 27 años desconoce lo que significa jugar en la primera división de la cosa pública.Esa es la cara "A" del asunto, que llevó días atrás al propio Arcadi Espada, uno de los promotores del partido, a deplorar en su blog que Rivera callara su afiliación en el Partido Popular, y a opinar que, de haberse sabido "su estigma", no habría hecho carrera en Ciudadanos. Espada consideró que "por muy anecdótica que fuera" esa parte de su trayectoria, si dio explicaciones de haber votado a PP, PSC y a CiU, "es injustificable que no las diera de su militancia" popular. "Como es injustificable que en su currículo se señalara expresamente que no había militado en formación política alguna", añadía.Aflora ahora la cara "B", de cuyo alcance político ha empezado a visualizar la dirección de Ciudadanos el perfil; y para desgracia de los impulsores de la plataforma, que prepara sus candidaturas de cara a las municipales catalanas a apenas seis meses vista. Sus intereses empiezan a no coincidir con los de Rivera. Y es que se aprecia más capacidad de encaje entre sus falanges mediáticas -COPE y El Mundo- que entre los dirigentes del partido. "¿Cómo va a afectar la controversia a los puntos de conexión que habíamos encontrado con la sociedad?", se pregunta más de un dirigente ante Elsemanaldigital.com.Es el estupor por un tropezón inesperado. Se entiende el malestar, tras lograr 3 escaños en el Parlamento catalán y llegar a sentirse como el Red Bull: con alas suficientes para expandirse y molestar a los grandes partidos. Pero la contrariedad es considerable. Más aún cuando, según confirman los consultados a este diario, empezaba a barajarse a Albert Rivera como candidato de Ciudadanos al Ayuntamiento de Barcelona. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, se trataba de rentabilizar a su líder y único rostro mediático.Ahora, sin embargo, quien posó desnudo en el cartel electoral a las autonómicas acaba de dejar a los suyos en paños menores de cara a las municipales. "Carece ya de sentido lanzar ese misil dañado", reconocen unos incrédulos dirigentes. La ocultación de la militancia pepera de Rivera ha sido un sobresalto sobrevenido en el tramo inicial de la precampaña electoral, pero forma parte de una realidad que el ciudadano bien informado tendrá en cuenta antes de depositar su voto en la urna. "Naturalmente que va a influir lo ocurrido", sostienen."Ya veremos cuánta gente se nos baja del tren de Ciudadanos", añaden las mismas fuentes.
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