viernes, diciembre 08, 2006

Cesar Alonso, Las dos Españas

viernes 8 de diciembre de 2006
Las dos Españas
Por César Alonso de los Ríos
Por lo visto, los socialistas no se arrepienten de haberse empeñado en convertir la Segunda República en un régimen emblemático. Ahora, al hacer la defensa de sus propósitos laicistas en relación con la enseñanza de la religión, vuelven a la invocación del periodo más funesto de nuestra Historia.
¿Por qué?, hay que preguntarse.
Es claro que ZP favorece la división en dos de la sociedad española porque cree que esa es una situación ideal para la izquierda. La experiencia felipista le demostró que la distensión no es buena para la izquierda; que la superación de las dos Españas favorece a la derecha y que la refundación de la izquierda (desaparecida la «clase» obrera) pasa por las guerras culturales, territoriales y religiosas...
ZP espera todo de la exasperación entre derechas e izquierdas y, por el contrario, de la construcción de un gran frente constituido por los separatistas, los partidarios de la «paridad», los defensores de la definición sexual como pura opción personal, los laicistas, los seguidores de la Leyenda Negra en relación con la realidad histórica de España... Toda una revolución cultural. Al que no puede seducir por el relativismo moral, ZP intenta atraerle por el territorial; cuando considera temerario presentar la candidatura de Zerolo para la alcaldía de Madrid, pone al más llevadero Sebastián; trata de atraer a los teólogos de la liberación con el apoyo a Morales; a los críticos de Castro les contenta al condenar al muerto en vida que es Pinochet; hace la cosecha con los que han convertido en religión su anticlericalismo... y a los frustrados por la desaparición de la Internacional roja les pone como tarea la destrucción de la Internacional del capital...
Nunca ha sido tan frustrante la celebración de la Constitución como la de este año. Nos lo contaba ayer muy bien Ángel Collado. Después de la aprobación del Estatuto catalán, no cabía esperar otra cosa. Porque, ¿cómo darse abrazos cuando la distancia entre Zapatero y Otegi es menor que la que hay entre aquel y Rajoy? Imposible el fervor constitucional cuando el avance del Proceso de Paz pasa por la negación de la Carta Magna.
Fidelino de Figueiredo tuvo el mérito de inventar la expresión «las dos Españas». ZP es culpable de reinventar su realidad.

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