GARGANTA PROFUNDA
Las tribulaciones de un José Montilla "amarrado al duro banco"
Elsemanaldigital.com
No lo tiene fácil. Y trabajador, lo que se dice trabajador, si por cómo deja el Ministerio de Industria hay que evaluarlo, pues es algo flojo. ¡Pues nada, sin veraneo!
7 de julio de 2006. En los últimos meses en el Ministerio de Industria todo ha ido quedando aparcado. El Departamento y su ministro, José Montilla, enfrascados en la pugna de la OPA de Gas Natural y de E.ON sobre Endesa, han ido dejando numerosas decisiones pendientes de que se solucionase el asalto a la eléctrica presidida por Manuel Pizarro. Lo de Endesa se convirtió en la única prioridad. Así que al sustituto de Montilla no le faltará tajo, dicen.Tampoco a Montilla, que ni siquiera podrá tomarse asueto en las vacaciones veraniegas. Por mucho que le pese, el candidato del PSC a la Generalitat de Cataluña deberá estar "amarrado al duro banco" y nada de irse de "picos pardos". Su próxima responsabilidad le obligará a él, y a su partido, a una labor intensa hasta el día de las futuras elecciones en otoño, según han reconocido a Garganta Profunda fuentes socialistas catalanas. El objeto no es otro que ganar un terreno que, según la mayoría de las encuestas, no goza y que le permita salir en la carrera electoral como aspirante a alcanzar la presidencia del Ejecutivo catalán.Y es que, según advierten las mismas fuentes, José Montilla corre el riesgo de que su candidatura sea percibida por parte del electorado como una imposición del aparato del PSC contra el aún presidente de la Generalitat de Cataluña, el defenestrado Pasqual Maragall. "Lo peor que le puede ocurrir al candidato Montilla es que sea percibido por los votantes como el que ha eliminado al candidato Maragall", inciden los consultados. De ahí que deba ponerse las pilas cuanto antes y ganarse la complicidad de una opinión pública catalana estupefacta con la caída en desgracia de su hasta ahora president. Ocurre además que José Montilla tiene abiertos numerosos frentes. Tiene por delante la tarea de configurar una lista renovadora, de equilibrio entre las sensibilidades del PSC, y con credibilidad para volver a gobernar. Desde luego, la experiencia del tripartito no le será de ayuda. Todo lo contrario. Pero, ante todo, el aún ministro debe ser capaz de movilizar al electorado socialista que en las citas autonómicas con las urnas se queda en casa. Y es que, en Cataluña, al PSC hace tiempo que no le salen las cuentas. Desde hace años, los resultados socialistas en las catalanas son mucho peores que en las generales.Así que, lo de dormirse en los laureles, Montilla deberá dejarlo para otra ocasión.
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