viernes 7 de julio de 2006
El proyecto Calderón
Javier del Valle
A Ramón Calderón, nuevo presidente del Real Madrid tras un proceso electoral bochornoso, le daremos el beneficio de la duda y la clemencia necesaria para todo aquél que inicia un nuevo proyecto de mandato, sea deportivo, institucional o político. Tendrá sus 100 días de gracia y la posibilidad de aprender de errores pasados pero su ‘legislatura’ no será precisamente un camino de rosas. Para comenzar, las recientes elecciones no le da la legitimidad suficiente como para inspirar credibilidad en toda la masa social y, sobre todo, en los poderes fácticos del club madridista. Ha sido el más listo en el proceso electoral. Conocedor de las suspicacias que despertaba un sistema en el que el voto por correo fraudulento podía desequilibrar las elecciones, acudió al Poder Judicial y consiguió anular esta modalidad para ganar los comicios. Sin embargo, formaba parte de la anterior junta directiva que en dos procesos electorales se aprovechó del voto por correo para ostentar el poder. ¿Por qué no hizo nada para eliminarlo?. Además, Calderón sabe que el derecho a votar por correo es necesario para garantizar la democracia en el club. En cualquier momento le pueden recordar que ha sido elegido sin tener en cuenta la voluntad de aquellos socios que ejercieron este derecho de una manera responsable. Calderón no representa una renovación deseada por muchos sectores del club, a pesar de que el abogado pretenda desmantelar la política deportiva llevada a cabo por su predecesor. Otra vez surge la misma pregunta: ¿Por qué no mostró su oposición hacia la estrategia deportiva en la anterior etapa como directivo? Ha decidido dar el mando del primer equipo al técnico italiano Fabio Capello. Se trata de otro paso que no es síntoma de renovación, pues el técnico italiano ya estuvo en el banquillo hace diez años. El veterano entrenador es un hombre controvertido al que no le faltan enemigos; en primer lugar, porque dejó al club merengue en la estacada tras ganar la Liga (prefirió romper su contrato y marcharse al Milán); y después por su modo a la italiana de ver el fútbol. Y es que Capello representa el fútbol vertical y físico, frente al juego de filigrana y de toque que tanto gusta al público y a gran parte de la prensa que frecuenta el estadio Santiago Bernabéu. Por ello, aunque parezca paradójico, la elección del preparador trasalpino resulta arriesgada Ramón Calderón sí que ha mostrado síntomas de renovación en la elección del director deportivo, Pedja Mijatovic. No sólo ha elegido un mito, el autor del gol que dio a la entidad la séptima Copa de Europa, sino que ha optado por un ex jugador que puede aportar ideas frescas para reorganizar la estructura deportiva. Por otro lado, Mijatovic debe vencer su inexperiencia para no quemarse en un puesto que ha desgastado a hombres tan carismáticos como Jorge Valdano o Arrigo Sacchi. Para terminar, no me cuadra ver a Pedja como valedor de Fabio Capello. Todavía me acuerdo de las quejas constantes que pronunciaba cuando el italiano era su entrenador en el Real Madrid, declaraciones que fueron minimizadas por el éxito deportivo de aquel proyecto. Además, el ex jugador montenegrino tendrá que tener mano izquierda para tratar con Capello, hombre con gran afán de protagonismo y acostumbrado a tener poder absoluto sobre decisiones deportivas.
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