EL ANÁLISIS
Zapatero tropieza con el referéndum del Estatut para negociar con ETA
Miguel Ángel Orellana
Consideraba que un buen resultado le cargaría de razones para abrir los tratos con la banda sin el apoyo del PP. Ahora vuelve a la estrategia de la "huida hacia delante".
20 de junio de 2006. Ocurre que el referéndum sobre el nuevo bodrio-Estatuto de Cataluña ha hecho bueno el viejo refrán de que "cuando menos se espera salta la liebre", poniendo patas arriba los planes del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. La escasísima movilización de la ciudadanía ha dejado un evidente regusto amargo en quienes confiaban en el aval de las masas. ¡Mucho arroz pues para tan poco pollo! Conocido el resultado de la consulta, el porcentaje de "síes" y el de participación, el Gobierno ha medido en las últimas horas cuáles son sus fuerzas para afrontar los retos de futuro y, sobre todo, el denominado "proceso de paz" en el que ahora no cuenta con el respaldo del Partido Popular. No se ha tratado de vincular estrictamente lo dicho por los catalanes sobre el texto estatutario con lo que pueda ocurrir en el País Vasco, pero sí de evaluar si el presidente José Luis Rodríguez Zapatero pasaba con holgura su primera gran apuesta de la legislatura, si le daba un vuelco definitivo a la estrategia de oposición del líder popular, Mariano Rajoy, y si éste quedaba desautorizado por primera vez en las urnas en su campaña contra la política de despedazamiento de España del Gabinete. La derrota de una estrategiaEn el Palacio de La Moncloa se venía señalando esta vinculación del resultado catalán con los grandes asuntos de la política nacional, al entender que Rajoy no iba a poder actuar igual con un resultado aceptable que con una desautorización a sus posiciones. No haber logrado, por poco margen, el límite del 50% de participación enfría el optimismo gubernamental, a pesar de quienes destacan que la abstención ha sido menor que en el referéndum europeo. Zapatero se había implicado muy directamente en la campaña, consciente de que su "hoja de ruta" se sometía a un test de envergadura en Cataluña. Para el Ejecutivo era mucho más importante obtener una buena participación que hubiera avalado el proyecto estatutario que la diferencia favorable de los "síes".Es evidente que el presidente, pillado en falso y dando una vez más muestras de su falta de seriedad, pretende eludir el 18-J y, con total desprecio a la ciudadanía, se ve en su papel de conductor del "proceso" dispuesto a manejar el coche sin frenos, solamente con acelerador. El freno sigue siendo el Partido Popular, pero Zapatero tiene mucha prisa. Sólo ha buscado a Rajoy de pasajero. A bordo, sí, aunque sin tocar nada. Y si se estrellaban, se estrellaban los dos. Si el coche llegase a su destino (la "paz"), el mérito sería del que conduce. En ello anda el jefe del Ejecutivo, condenado a iniciar sus tratos directos con la ETA sin el respaldo de los populares, una situación compleja ya que el poder condicionante de Rajoy, como el del freno en un coche, no es un peligro para nadie sino una garantía para todos. La búsqueda de la debilidad de RajoyCuando se discutió en La Moncloa la fecha más adecuada para que el presidente del Gobierno comunicase al Congreso su decisión de abrir la negociación con los asesinos, hubo voces partidarias de hacerlo después del referéndum precisamente con la hipótesis de que el líder del Partido Popular podría quedar debilitado. Al final, la comunicación se aplazó principalmente para trasladar la sensación de que se sigue la política de mano tendida al principal partido de la oposición en aras del consenso, pero la fecha del 18-J ha pesado en las decisiones que se han tomado sobre los tiempos del "proceso de paz". Así, cuando Zapatero barajó la primera semana de junio para comunicar su intención de dialogar con la ETA, nadie en el PSOE consideró que podía perjudicar la campaña de la consulta estatutaria. Pocos días después de la ruptura total de relaciones que Rajoy anunció el pasado día 6 de junio, en el entorno del presidente se apuntó a que quizás lo único que podría provocar un movimiento del PP sería el 18-J y fue para después de esa fecha cuando Zapatero dejó su anunciada llamada telefónica a Rajoy para intentar restablecer algún puente. En este sentido, fuentes monclovitas han venido insistiendo a este diario en esa intención, pero ponen énfasis en la actuación de los populares en días venideros. El paso en falso de Zapatero¿Puede Zapatero comunicar al Congreso que abre el diálogo con la ETA con un mal resultado en el referéndum? Puede, pero el escenario se complica. El Gobierno machaca por activa y por pasiva que la política de Zapatero cuenta con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos. Y lo que perseguía este domingo era poder decir que la mayoría de la sociedad catalana está por su política reformista. La cuestión de fondo, como siempre, era establecer con qué porcentajes se miden éxitos y fracasos. El Ejecutivo se atrevió a mirar con precaución hacia el año 1979: 59,7% de participación y 88% de "síes". El lamentable desenlace, muy alejado del Estatuto de Sau, no impide a José Luis Rodríguez Zapatero realizar su apuesta y, de hecho, pondrá ahora toda la carne en el asador para iniciar unas conversaciones con la cuadrilla de asesinos. Su futuro político depende de que salga bien. Por eso, Zapatero acudirá al Congreso antes de que finalice este mes de junio. Fuentes monclovitas y también del PSOE han confirmado en las últimas horas que "queda prácticamente descartado" que el jefe del Ejecutivo acuda a la Cámara Baja en una sesión específica sobre terrorismo. La nueva "hoja de ruta" del presidente Zapatero pasa por anunciar el inicio de contactos con la ETA utilizando una pregunta parlamentaria, en la sesión de control o aprovechando cualquier punto del orden del día de los dos plenos que quedan por celebrarse, siempre según estas mismas fuentes. "Zapatero quiere pasar este trámite cuanto antes y es muy probable que la fecha elegida sea mañana miércoles", añaden. El panorama es desalentador para quienes seguimos viendo en la desaparición de ETA un objetivo común de la gente bien nacida, al margen de su fe política o el sentido de su voto. No sé si Zapatero es consciente de lo que se juega. En todo caso, ésta es una muestra más del caos que hoy preside este nuevo régimen. En los asuntos de la política doméstica, esto parece cada vez más una reedición de los últimos tiempos de la Reina castiza, doña Isabel II. ¡Que siga la fiesta mientras el presupuesto aguante!
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