lunes 19 de junio de 2006
Todos señalan el peligro
Por JUAN VELARDE FUERTES
Coincidiendo casi con un planteamiento triunfalista del presidente Rodríguez Zapatero en el debate sobre el estado de la nación, se ha producido un alud de observaciones críticas incluso de más allá de nuestras fronteras a una situación económica española que se agrava de día en día. Complican nuestra coyuntura cuatro realidades ajenas a ella, pero que la influyen. Por un lado, la subida del precio de absolutamente todas las fuentes energéticas. También, que el descenso de las Bolsas forzosamente originará, a poco que persista, un «efecto riqueza» que siempre provoca restricciones en la demanda. La tercera, que por fuerza ha de persistir la política del Banco Central Europeo que impulsa hacia arriba a los tipos de interés. Finalmente que, si no reaccionan al alza las economías francesa, alemana, británica, portuguesa e italiana, se resentirán nuestras balanzas exteriores aún más. Además, como sagazmente captó Quiñonero en ABC, Issing, el economista jefe del Banco Central Europeo, criticó, tanto en «Handelsblatt» como en «Expansión», la situación económica española en cuanto desequilibradora de la zona del euro. Lex, en su columna de «Financial Times», ante los desequilibrios macroeconómicos españoles, susurró que la única salida podría ser nuestro abandono del área del euro.
A renglón seguido han llegado las noticias de una inflación diferencial muy fuerte respecto a esa zona; el Banco de España nos ha facilitado datos alarmantes sobre la evolución de los saldos exteriores en el primer semestre de 2006; son notables los porcentajes de reducción de las transferencias comunitarias que hacia España se dirigen. No se puede olvidar que el estatuto que se acaba de aprobar para Cataluña, al combinar intervencionismo, ruptura en grado importante del mercado y forzoso desbarajuste fiscal, va a determinar daños, al par, a la economía catalana y a la del resto de España, porque el enlace entre las dos es extraordinariamente estrecho.
Y en esto llegó el despliegue helador, en forma de informe del Fondo Monetario Internacional, donde se señalan las conductas heterodoxas que generan esta alarmante realidad económica española. Porque el gasto público no puede seguir creciendo por encima del aumento del PIB; porque las rigideces en nuestra economía son perturbadoras en grado sumo; porque la situación en la balanza comercial, en la balanza por cuenta corriente y en la balanza de capítulos, exigen un alivio urgente, que no se adivina de dónde puede venir. Agréguese que no se abordan en España cuestiones tan fundamentales como la energética, o que se soslaya algo que, expertos como Herce o Barea denuncian: el problema de las pensiones.
Quizá se está aún a tiempo de reaccionar. Pero un año más con todo esto encima motivará que la clasificación, el «rating», de España, para los grandes intermediarios financieros, empeorará. En tal caso, se habría liquidado la época de las vacas gordas.
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