A MUERTE POR QUIÉN SERÁ EL CANDIDATO
Maragall y Montilla sólo están de acuerdo en desobedecer a Zapatero
Isabel García
Rajoy muestra su respaldo a Piqué en un claro "aviso para navegantes" Elecciones cuanto antes, y no está tan claro que sea sin Maragall¿Emergencia nacional?Tras el referéndum, todos contra el Partido Popular
Pese al duelo que mantienen el "amotinado" president y el ministro revelación, ambos coinciden en que es necesario reeditar el tripartito para preservar la independencia del PSC.
20 de junio de 2006. El debate del día después sigue siendo el mismo del día antes. Pasqual Maragall o José Montilla, Montilla o Maragall. Tras el referéndum del Estatut, el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) tiene por delante la doble tarea de convocar elecciones anticipadas y designar candidato, a elegir, entre el presidente de la Generalitat y el ministro de Industria. Al respecto aún no hay nada claro. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que el president no está dispuesto a aceptar porque sí que se le descabece para que tome el relevo el primer secretario del PSC. La guerra con Montilla "es a muerte" dicen, y lo cierto es que la lectura entre líneas de muchas de sus últimas declaraciones han venido a demostrar que batallará hasta el último aliento para repetir como candidato, aunque ya nadie pone la mano en el fuego de que midiendo fuerzas salga él malparado. Lo que está claro –señalan las mismas fuentes- es que Maragall no se lo va a poner fácil a Montilla. Su objetivo es "dilatar" al máximo el dilema aunque los comicios adelantados estén a la vuelta de la esquina. La idea del número dos de los socialistas catalanes es que se celebren en noviembre, en lugar de octubre, como se baraja desde algunas instancias. Además, ambos tienen en mente "reeditar" el tripartito, así, sin más, lo que dejaría fuera de juego a Convergència i Unió. Ésta sea quizá la única cosa en que coincidan Maragall y Montilla en su lucha fraticida por la corona de laurel: la reedición del tripartito, lo que choca frontalmente con los planes del presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que si en público se muestra totalmente respetuoso a la independencia del PSC, en privado se decanta por todo lo contrario. Considera Zapatero –con la variante que juega la presión del líder de CiU, Artur Mas- que "cargarse" al tripartito dejaría subordinado al PSC bajo la tutela de Mas como presidente de la Generalitat de Cataluña, además de pagarle el peaje para un futuro acuerdo parlamentario en Madrid. En resumen, al aliño se añade la posición de CiU y el supuesto pacto alcanzado entre Zapatero y el líder de esta formación, que al margen del Estatut, pudieron sellar un acuerdo de futuro tanto para el gobierno de la Generalitat como en apoyo parlamentario de los nacionalistas catalanes en el Congreso para la próxima legislatura. Por el momento, los convergentes ya han respaldado parte de la política del Gobierno del PSOE, la presentación de algunas resoluciones conjuntas en el Debate sobre el estado de la Nación, y el anuncio por parte de CiU, de que respaldará la reforma fiscal o la reforma del código penal, lo ponen de manifiesto. Hasta ahora se han hecho toda clase de vaticinios. Que sí un pacto entre PSC-CiU para la próxima legislatura; que si volver al tripartito (ERC está dispuesto a todo y pese a todo); que si el PPC ha sondeado a los convergentes como futuro aliado; que si el president Mas y el primer conseller Montilla; que si un ministro convergente; no, ahora dos, en el Gobierno de Zapatero. En una cosa coincide la clase política de Cataluña, sea del partido que sea: que todo es posible, que no hay nada que pueda descartarse y que finalizada la campaña del referéndum comienza sin dilación la precampaña de las autonómicas.
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