Hacen falta 20.000 folios para explicarle a la CNE la OPA de E.ON
Carmen Tomás
La Comisión Nacional de la Energía continúa mareando la perdiz, y todo apunta a que la empresa alemana busca un pacto. Porque el enemigo a batir para el Gobierno sigue siendo Manuel Pizarro.
22 de junio de 2006. El presidente de la eléctrica alemana E.ON, de paso por Madrid, ha dejado las puertas abiertas a la negociación. La contraopa lanzada sobre Endesa a finales de febrero sigue sin ver la luz. Nada menos que 20.000 folios ha tenido que enviar hasta el momento a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para que este organismo decida si le da luz verde a su operación. Me da toda la impresión de que desde la CNE se está mareando la perdiz de una forma descarada. Tal cúmulo de folios se parece más a lo que ocupan los Presupuestos Generales del Estado que a la petición de información a una empresa. El asunto es que la señora Maite Costa, presidenta del citado organismo regulador del mercado de la energía, no sabe cómo argumentar lo imposible: que la opa lanzada por E.ON es absolutamente legítima y que pertenece al ámbito de lo europeo. Quedó muy claro desde el principio que se iba a soliviantar lo que hiciera falta para que Gas Natural y La Caixa se hicieran con Endesa, para que nadie viniera a meterse por medio y a fastidiar lo que ya se había diseñado en los despachos de Diagonal y del Ministerio de Industria. No entiendo muy bien a qué viene que el presidente de la alemana hable de negociación y que Gas Natural retire la oferta sobre Endesa. Primero, porque eso no es tan fácil en la legislación española. Y segundo, porque no es la eléctrica española la que tiene bloqueado el proceso, sino los tribunales y la CNE. Está claro que Wulf Bernotat necesita como sea que esta operación le salga después del anterior fracaso cosechado en Europa. Pero el juego limpio es imprescindible, sobre todo cuando ya se han sufrido los manejos del Gobierno español. Si quiere un pacto con La Caixa, Gas Natural y La Moncloa y Montilla para hacerse con Endesa debería ser algo más cauto. En este asunto de la opa a Endesa, es verdad que ya hemos visto demasiado. En todo caso, nunca parece suficiente para superar nuestra capacidad de sorpresa. No me creo, como asegura Bernotat, que no haya habido contactos con el Gobierno o La Caixa, porque éstos están a lo que sea con tal de engullir a Endesa y liquidar a su presidente, Manuel Pizarro. La idea sigue siendo "machacar" a la eléctrica española y no van a parar ahora en barras. "Como sea" tiene estas cosas. Si hay que darle al alemán, que hace unos meses era la bestia negra, lo que sea, ahora se le da con tal de salvar la cara y hacer perdedor a Pizarro, a Endesa y a sus accionistas. A estas alturas ¿a quién le importa lo que piensen casi un millón de accionistas? Si se ha llegado hasta aquí saltándose las reglas del juego, se puede seguir. Y si hay que pactar con el "enemigo" se pacta. Puestos a hacer lo que sea, más enemigo es Pizarro que el alemán. Lo que está claro es que esta historia no parece tener fin y que el bochorno aún no se puede dar por concluido. Habrá que estar atentos a las conclusiones de la CNE después de analizar esos 20.000 folios de E.ON y cómo se las apañan para argumentar una resolución coherente con lo realizado hasta ahora y con lo que se pueda estar pensando para darle una solución al contencioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario