Con la música a otra parte
Santi Lucas
21 de junio de 2006. Uno de los disparates más inexplicables que se quieren cometer con la reforma de RTVE es el de desprenderse de la Orquesta Sinfónica y Coro. Sólo con lo que ha perdido Carmen Caffarel en ingresos publicitarios desde que llegó a RTVE se mantiene la Orquesta y Coro durante los próximos veinte años. El presupuesto no puede, por tanto, ser la excusa. Y, por otra parte, ¿qué actividad está más justificada en RTVE como un neto servicio público que la de su Orquesta y Coro? La última trapisonda ha consistido en dudar, sin ningún fundamento, de su homologación con las normas de la Unión Europea. No he conocido en mi vida a unas personas que, como los integrantes de la Orquesta y el Coro de RTVE, tengan una mayor vocación y ánimo para afrontar las adversidades, la precariedad y los inconvenientes con los que tropiezan en su trabajo, que son muchos. Llevan meses peleando, con la fuerza de la razón y el coraje de su talento, no por un privilegio sino por no deformar la finalidad para la que nacieron. Llevan mucho tiempo clamando por evitar un desguace funesto y poder seguir siendo el referente cultural y musical de primer orden que son hoy.El año pasado la Orquesta Sinfónica de RTVE cumplió cuarenta años (el Coro, cincuenta y cinco). En la publicación conmemorativa de ese aniversario rubrica, con foto sonriente, una felicitación la directora general de RTVE que hoy, sin embargo, rechina burlona: "Como orquesta de la radiotelevisión pública, es de todos, se dirige a todos y puede ser escuchada y vista realmente por todos. Su principal valor y signo distintivo es que, al ser una orquesta radiotelevisiva, todos pueden acceder a ella a través de las emisiones de RNE y TVE". Terminaba sus palabras deseándole "el mejor porvenir". Un año después sabemos que con Caffarel al frente de RTVE "todos" significa "suyos" y " el mejor porvenir" era sólo un epitafio, sinónimo de desdicha.La movilización denodada de la Orquesta y el Coro de RTVE para sobrevivir merece toda nuestra solidaridad y aplauso. Sabremos de verdad su valor cuando lo perdamos o cuando recale en la demanda de unos cuantos abonados a la música culta.Pudiera suceder, como apunta el rumor más extendido, que la propia Carmen Caffarel sea responsable de algún ente en el que se termine confinando a la Orquesta y Coro de RTVE. Estos crueles sarcasmos suceden algunas veces.
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