miércoles, mayo 10, 2006

Los impuestos de todos pagan los caprichos de De la Vega

Los impuestos de todos pagan los caprichos progresistas de De la Vega

El Gobierno se empeñó en festejar la visita de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con una cena "sólo para mujeres". El PSOE sigue confundiendo la igualdad con las cuotas.

11 de mayo de 2006. Velada de gala en el Palacio de El Pardo. El Gobierno español organizó ayer una cena en homenaje a un Jefe de Estado de un país hispanoamericano en visita oficial a España. Es la normalidad, la lógica institucional, salvo por un detalle: todos los invitados eran mujeres, y no fue casualidad. María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno, quiso homenajear ayer miércoles a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Para hacerlo, convocó una cena sólo para mujeres en el Palacio de El Pardo. Bachelet, socialista como De la Vega, tiene en su país un Gobierno que, como el español de José Luis Rodríguez Zapatero, se reparte por igual entre hombres y mujeres. Bachelet y Zapatero compartían hasta ahora el prejuicio sexual de un cierto progresismo; ahora De la Vega ha ido un paso más allá con su iniciativa, pretendidamente reivindicativa y feminista. Imaginemos el caso contrario: si dos centenares y medio de hombres se hubiesen reunido para una fiesta en El Pardo, a cuenta del Estado, y ostentosamente se hubiese anunciado que las mujeres quedaban excluidas de la convocatoria por razón de su sexo, las protestas habrían sido estridentes, cuando menos. En este caso, sólo algunas dirigentes del Partido Popular han mostrado su extrañeza e incomodidad por el alarde ideológico de De la Vega. Aunque para quien la cosa ha sido realmente incómoda es para la misma Bachelet y para los diplomáticos chilenos, acostumbrados a un estilo y una finura que no han encontrado en el actual Gobierno de España. De la Vega ha invitado a la cena a mujeres representativas por diversos conceptos, desde la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre hasta la presidenta del Tribunal Constitucional María Emilia Casas, pasando por parlamentarias, altas funcionarias, profesoras, escritoras como Ana Diosdado, periodistas y empresarias como Ana Patricia Botín. E incluyendo por supuesto a todas las todas las ministras, secretarias de Estado y subsecretarias que José Luis Rodríguez Zapatero nombró hace cuatro años en su gobierno paritario.Según De la Vega, Bachelet tiene en Chile un programa "similar al del Gobierno de España, que coincide en los principios básicos de la ideología socialista". Es dudoso que en Chile se hayan visto excesos como el de ayer en Madrid, porque insensiblemente el Gobierno de Zapatero está pasando de la paridad a la discriminación positiva, un proceso que podrá satisfacer los anhelos ideológicos de parte del PSOE, pero que humilla a las mujeres y daña la imagen de España. Bachelet no gobierna Chile por ser mujer, sino por ser la candidata más votada; y los chilenos no la votaron por su sexo, sino porque creyeron que era la más capacitada para el cargo, como es normal en democracia. En democracia, la igualdad política y de todo orden no puede ser algo impuesto, sino el resultado natural de una igualdad de oportunidades. Es contraproducente fijar cuotas sexuales –o de cualquier otro tipo- para cualquier cargo o nombramiento, porque creará dudas humillantes para las mujeres; en cuanto a la cena de ayer, no fue más que la plasmación en un solo acto de todos los prejuicios gubernamentales al respecto. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, mostró su sorpresa y descontento por las decisiones de De la Vega, pero asistió a la cena en El Pardo por su interés en saludar personalmente a la mandataria chilena. Otras representantes del PP como la secretaria tercera del Congreso, María Jesús Sainz, y la portavoz en la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer, Susana Camarero, la acompañaron a la mesa. Sin embargo, invitadas tan destacadas como Celia Villalobos y Soraya Sáenz de Santamaría declinaron la invitación oficial a causa de la discriminación. Curiosamente, se ha recordado en las últimas horas que la única mujer que preside una Comunidad Autónoma en España es del PP –la misma Esperanza Aguirre-, y que se ha declarado contraria a las cuotas precisamente en nombre de la libertad y la igualdad; en cambio el PSOE aún no se ha estrenado designando una presidenta regional, ni se prevé que lo haga en las elecciones de 2007. De momento, se limitan a las cenas.

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