viernes 30 de marzo de 2007
Judas, ¿hermano carnal de Jesús?
Antonio Parra
E RA alto, bien parecido, rubio tirando a rojizo por lo que algunos Padres coligen que Jesús también era rubio por estar emparentado con Judas. Algunos sospechan que pudo ser su hermano carnal para hacer más verosímiles las semblanzas entre Caín y Abel y que lo vendió por envidia. Judas. Jesús. Dos caras de una misma moneda. El haz y el exergo. El bien y el mal puerta por puerta. La historiografía moderna, basándose en el estudio del lenguaje arameo, confiere a Judas el título de hermano carnal de Jesús. -Ahí te esperan tu madre y tus hermanos. ¿Estaba Judas entre ellos? Y hasta han salido fisonomistas y especialistas en prosopografía que afirman que Judas era clavadito a Cristo. ¿Por qué lo vendió entonces en treinta monedas? Por malquerencia. Además la venalidad es una de las flaquezas humanas. ¿Y de ser así la historia dónde colocamos a san José y la Virgen María? La Maquina de la Verdad ni sabe ni contesta. Se limita a decir que aunque la naturaleza es la misma el sistema de valores y el lenguaje del hombre del ayer diferían mucho. El Nuevo Testamento pasa de puntillas sobre estos asuntos claves que a todos los creyentes nos gustaría conocer y habla de una forma rotunda y elocuente pero en elipsis utilizando el símil y la metáfora para colacionar la persona del Salvador con lo dicho por los profetas veterotestamentarios. Dentro de siete días Martes de Dolores. Su nombre reverdece todas las semanas santas cuando engrandan las encinas, flor parda del camino, ramas de olivo, hay candela encendida en los castaños, que es árbol fiel y medular que acude a todas las convocatorias de España, como aquel que dice. Castaños de indias opositando siempre por las praderas, remolonean un tanto con su savia las acacias que son las más resistentes. Hay quien dicen que el árbol del que se colgó Judas era una acacia pero otros dicen que un espino. Y de cambronera era la corona que le dio tormento. Por eso detallan que benditas zarzas incandescentes desde las cuales habló Dios a Abrahán y permitió que al Salvador lo ciñesen las sienes con pinchos de escaramujo, comúnmente tapaculos, con perdón. Cada especie arbórea reverdece por turno. Abren brecha los almendros. Seguidos de perales y donguindos. Higueras y parras suelen ser los últimos. El mirlo también acude a la cita sonora de los ocasos y la abubilla toca el trombón por la hondonada, y el golorito hace virguerías cantorales por la fronda del espino que el ruiseñor es pájaro fino e invisible pero tan audible que nos enardece con sus filados increíbles. Es primavera, hombre, y va a resucitar Jesucristo. Sabréis que estamos ya en la Pascua. Dos nombres se barajan ya: Jesús y Judas. Son homófobos y bien parecidos y los dos, sonando a biblia y judaísmo, esparcen por todos los ámbitos el mensaje de la palabra. El bien y el mal frente a frente dispuestos a contender batalla. Un concepto medieval que repugna en parte al hombre moderno que no considera que esta vida sea una lucha entre la luz y la oscuridad. Ahora se suprimen los calificativos de superioridad. Viene la duda y uno se siente más cómodo entre los de igualdad. Se puede ser malo sin llegar a pésimo y bueno sin recabar el grado óptimo. Todo está entreverado. El término medio es ángulo predilecto de la sabiduría. Que no muy aconsejables son los excesos. In between. Comme çi comme ça. Oh Judas yo te perdono por el Manso Cordero al que enviaste al matadero. Entiendo tu lucha trágica, la batalla interior que libraste contigo mismo. La vida es un drama y comprender es perdonar. Mejor así. Pero acceden las brumas y nieblas de la duda seguida de las carcajadas diabólicas que, resonando en el jardín de atrás, nos advierten de que vana es nuestra fe. Si Él no resucitó esto se queda en agua de borrajas. Bajó a los infiernos y tres días estuvo en la región de los muertos. Y resucitó después en cuerpo glorioso. Pero mirad en el sepulcro sólo queda polvo. Y las vendas de la mortaja. Jesús, manso cordero, que sufrió y padeció bajo el poder romano y quebró los cerrojos de la cárcel de la muerte. Un ángel bajó del cielo y corrió la losa del mausoleo. Y anunció a las buenas mujeres. Iam non est hic. Resurrexit sicut dixit (Al que buscáis no está aquí, resucitó según prometía). Las tres Marías fueron las primeras en conocer la noticia gozosa. Cristo reserva en su doctrina un papel eminente a las mujeres, aunque más que feminista y propugnador de la ginecocracia o mujeres al poder él defendía su promoción social. Él vino a sacar a las esclavas del harén, lo que nunca hicieron ni Mahoma ni Confucio. Cristo era un “filogines” tolerante con las mujeres según los principios de su judaísmo helenizante, muy contrario al de los fariseos o los puros. Con esta comprensión hacia la mujer mitigaba las rigurosidades de su nazarinato aún a costa de escandalizar a los observantes del Mandato. Siempre restaura la dignidad del “femíneo sexu” fuente de vida y de decoro. Todo un símbolo del amor y consideración que depara el cristianismo hacia la mujer. Me embargan los sonidos melancólicos de un canto de resurrección ruso andante ma non tropo: -Vashe baskreseñie, Bozhe, angeli paiut na nebii fsiej (Tu resurrección, Señor la cantan los ángeles por todos los cielos y anuncian su mensaje al mundo) Judas no pudiste ser tan malo como dicen. Con tu maldad de la que te arrepentiste al final pusiste el granito de arena en la empresa de nuestro rescate. No, la tumba no puede estar vacía, ni es verdad ese infundio de la película El cuerpo (protagonista Antonio Banderas) rodada en Jerusalén hace más de un lustro. Jesús. María y José. Esos alegatos descreídos –un atentado todos los días contra nuestra fe, una patada en la espinilla, un sopapo, como cuenta el evangelista en el pretorio (et dederunt ei alapas) que se liaron a hostias con Él, vaya- resultan un jarro de agua fría a mis ideales. Y recitaron palabras vedadas y soltaron frases de escarnio. Nunca faltan cantarranas. También lo escupieron [spuerunt], sin embargo aquellos inmundos gargajos de ministriles y soldadesca lavaron la culpa. La voz del diacono que hace de cronista en el canto de la Passio suena certera y concisa. Sus ecos se elevan por los empinos de mi catedral que trazaron el cartabón maravilloso y la plomada de Gil de Hontañón. Gótico flamígero. Los ángeles portan los ecos por la ortofonía sorprendente del templo. Hay un diablo grotesco que hace cabriolas y se esconde por entre los ánditos del triforio. ¿A que no me coges?.. Hereje. Las tres Marías lloran al pie de la cruz. Y la merdellona de la casa del gobernador continua haciendo preguntas a tumba abierta, esta indiscreción desbocada de la familiaridad domestica puede resultar mucho más obscena que el fornicio de las prostitutas, al pobre discípulo desorientado buscando la grey. Murió el pastor y se dispersaron las ovejas. Ya no hay rebaño Es el dogal de la calumnia que aprieta el gañote de los ahorcados de la honra. - No te me despintas, tu cara me suena y tu acento de galileo y cara de palurdo (los galileos eran los gallegos de Palestina) te delata. Yo te acuso - Mulier, nescio quid dicis,- contesta el apóstol timorato a la impertinente mucama que se dirige a él con ese descoco, esa desfachatez diabólica de las fregonas de la Intendencia que no pegan un golpe a la escoba y se pasan toda la tarde viendo a ver quien entra u quien sale, chismosas, garrulería oliente, palabra ociosa, descuartizadoras de honras, abandonaron la rueca, el tálamo, el escriño, para subir al púlpito y darle a la lengua. Por una criada pudieron echarle a Pedro mano. Y a causa de muchas de estas porteras soplonas mandaron a muchos pobrecitos en la guerra civil. Las tiemblo como el pedrisco. Pasan toda la tarde estas milanas detrás del mostrador, una de uniforme de ujier y la siguiente su compañera de menestrala del escobón. A la otra potra la han vestido de pardo como a las guardiesas de Buchenwald. Uniformes correajes de cop neoyorquino que dicen seguridad pero que te pasan la pluma por el pico y llena el pasillo de advertencias, cámaras ocultas en el elevador, vigilo yo te vigilo. ¿Y usted cuando se jubila? Dicen que en su planta van a echar a cuatro cinco. Las sumilleras del vestíbulo tienen bastante peligro, hola y adiós, mejor nada de intimidades con estas prójimas, no está hecha la miel para la boca del asno y nada de explicaciones. -¿Cuándo se muere? -Pues me moriré cuando lo quiera dios y a mí me dé la gana, vaya pregunta. -Et tu cum Galileo eras? Tú eras de los del equipo -Nunca tuve ideas políticas. Están maquinando maldades a todas horas pues son incapaces de verse quietas. Rumruns, rumorees y rollos. Viven a la expectativa y así van pasando sus tristes existencias, Calibran a bulto a los personajes. Llevan un oficio en toda la tarde y dicen haber trabajado mucho. Catate dellas que estas fregonas fueron las que quisieron condenar a Pedro a las tinieblas exteriores y eran las que hacían calceta en Paris mientras la guillotina no cesaba de partir cabezas. Les pica la criija y el morbo. Y como no paren llevan mucha sangre negra en las entrañas. Ríos de bilis manan de sus bocas. Fuentes son del correveidile, sabedoras de todos los cuentos palaciegos, todas las procacidades y no paran de darle a la húmeda. Celestineos áulicos del poder, gorrones del contribuyente. Cristo perdonó pues andaba con ellas y con los recaudadores y publicanos con los que alternaba en las tabernas a las meretrices pero condenó a las sibilas y casandras y hubiera mandado quemar a las brujas que vuelan por el mundo, esperpento diabólico, esparciendo mal de ojo y maleficios. Sí el demonio existe. Pero Jesús el gran titán de la historia venció a los poderes del mal y se enfrentó al mundo. Toda su vida fue un alzamiento contra el Establishment y el convencionalismo. Por eso su mensaje perdura, otros han muerto. Y todo empezó con un beso. El beso de Judas. -Amigo ¿a qué has venido? El Maestro conocía su conspiración y sin embargo le llama amigo y le devuelve el oscuro de paz. Ese shalom preceptivo entre los judíos. Todos estos detalles nos sirven para sospechar que detrás de Judas late una historia maravillosa, él también entraba contra el sistema de los escribas y fariseos. El Sanedrín. El Caucus. La sala de maquinas del portanaves. Los órganos deliberadotes. El gran Consejo de Gerencia. Todo sigue siendo igual que en la Judea de entonces. El mundo poco ha cambiado. Y a los escribas y fariseos (esa rueda anarquista del Evangelio renueva la bola del mundo todos los días poniendo las cosas patas arriba y el sistema boca abajo) que eran los políticos, los periodistas, los prelados de entonces aunque dejó bien claro y sentado: no vengo a abolir la ley sino a reformarla. Nada que ver con las fuerzas operativas externas del antisistema con una filosofía tan humilde que quiso quedarse con nosotros convertido en pan y en vino hasta la consumación del mandato de los siglos. Sin vino no hay eucaristía, no hay catarsis, no hay evangelio. Judas pertenecía a la facción de los fariseos. Siguió al Maestro tal vez llevado por miras mundanas que no ocultaban tampoco el resto de los Doce que eran hombres rudos, pescadores de Tiberíades que no habían leído mucho. Iscariote empero debía de haber nacido en Jerusalén. Sabía, versuto en Escrituras, de cuentas, en medio de aquella partida de analfabetos del primer Cenáculo, y tenía cifradas sus esperanzas, como la de tantos hijos de Moisés de su época, en la llegada del imperio mesiánico. La barra de Israel será la férula dominadora de los pueblos. Eso creían los que se pasaban de listos. Los enterados. Era la tentación del Sionismo con que Dios prueba a sus elegidos pero más que en la exaltación de la fuerza la grandeza de Zion está en el Canto del Magníficat. Et exaltavit humiles. El que se humilla será ensalzado. Sin embargo, cuando escuchó en boca de Jesús aquello de “mi reino no es de este mundo” y a predicar el Sermón de Monte, la semilla de la duda prendió en él. -Pero ¿qué dice este loco? Se rodeaba Jesús, por otra parte, de putas, publicanos y borrachos y hasta puede que algún apóstol fuera maricón. ¡Qué se le va a hacer! Nadie es perfecto ¡Qué escándalo para un fiel observante de la Ley! Pero Judas también lo amaba como lo amaba Juan y la madre de los hijos del Zebedeo que quería para sus dos vástagos un puesto de privilegio en el reino. Mi reino no es de aquí. Que desilusión. Judas cambió de chaqueta pero su decepción le torturó hasta el final. Sentimientos encontrados de amor a aquel rabino maravilloso y nada convencional que conocía la Ley mejor que nadie pugnaban por el resultado. Su reino no era de este mundo y aquí entra en juego el orgullo y el sentimiento dominador de todo israelita que se siente un escogido (y seguramente lo es porque existen testimonios fehacientes que lo avalan) y llamado a una gran tarea: la transformación de este mundo. Era una misión política. Sin embargo en la Última Cena la noche de Pascua el Señor decía cosas incongruentes a los oídos de un zelote: un mandamiento nuevo os doy que os améis los unos a los otros. Aquel tío – que se me perdone hablo en figura- estaba como una cabra. Con la que estaba cayendo. Con la lucha sorda que llevaba sus hermanos para emanciparse de la tetrarquía y de los fasces y el lábaro de los soldados de Augusto. Por eso saltó la barrera y se salió del grupo. Pese a todo, Judas se sentía tan ligado a Jesús que su alma torturada no pudo resistir el recuerdo de la mirada del Maestro cuando lo prendieron y se colgó de una viga. Desde entonces a los que estudiamos un poco el sentido del mundo y conocemos las flaquezas humanas el pensamiento y la memoria del Iscariotes nos revierten a la Balada de los Ahorcados de Villon. Nadie condene a Judas. Todos somos traidores y perjuros. En los últimos momentos cuando Judas se debatía en la agonía vio una luz y escuchó, según dice la tradición apócrifa, una voz que le convocaba al paraíso. Esto es Jesús lo perdonó y el apóstol réprobo se salvó. Algunos escriturarios dicen también que la negación de Judas no tuvo tanta gravedad como la del apóstol Pedro que era el destinado a ser cabeza de la Iglesia [otra vez la humana fragilidad y el barro con que está construido el edificio] y demuestra que el mensaje de la redención va mucho más allá de lo meramente humano. Pedro era un gallina. Lo dejó empantanado, hizo en un arranque de valentía, un gesto como de tirar de navaja cuando bajaron los del Sanedrín al huerto de los Olivos con palos y con antorchas: “Domine, et si percutimus gladio? (Señor ¿sacamos la espada, quieres que vayamos a por ellos? Y Jesús le respondió con una frase cincelaría: - Quieto. El que a hierro mata a hierro muere. - Tú estabas con ellos. Eras de su cuadrilla – insiste la fregona del Pretorio. Pedro negaba con la cabeza ¿Y Tú eres el Hijo de Dios? Tú lo has dicho. Et statim gallus cantavit Y de repente por vez tercera oyó el grito aleatorio el diacono en tono perfuntorio y oficioso hacía la crónica de este acontecimiento que para mí es el libro más maravilloso que jamás se ha escrito y no una cábala que a muchos hizo ricos como pretendía un papa Borgia, sino una verdadera historia en que se narra la visión del mundo, se estudia la psicología y la clástica o frágil condición humana. Y se diseña un plan soteriológico de vida y redención. Es el mayor canto épico que conocemos. Et accésit ad forras et flébil amare y Pedro consciente de su traición salió afuera del atrio donde los militares, las criadas, los gariteros de la vigilancia nocturna en la corte del pretor y los serenos contaban las incidencias de aquel ajetreado día mientras se calentaban a la lumbre, lloró amargamente. Judas también debió de llorar lágrimas amargas que lo empujaron a cometer una locura. Era un hombre al fin y al cabo. Cuentan que el pelirrojo físicamente era el que más se parecía a Jesús del que era algo pariente. Hasta se ha llegado a suponer que era hermano carnal de Jesús. Y los apócrifos especifican que en el ultimísimo trance tornó a la grey y pudo de esa manera ingresar en el Paraíso junto a Dimas el buen ladrón y a Gestas, al que también perdonó, lo mismo. Judas, ego te absolví. Fuiste pieza imprescindible del engranaje de la maquina de la salvación pero te convertiste en el malo de la película. En antagonista, un ser humano lleno de dudas, vacilante, sujeto a cometer errores. Ego te absolví. La gente anda pidiendo escaleras para subir al madero cantares del pueblo andaluz, como canta la copla... y pronuncia tu nombre. Judas. Judas. Nombre proscrito en los anales de la infamia. En los códigos desterrados. Sobre el apóstol traidor mucho se ha escrito. Y mal. Ha sido su perfidia cantada por los vates de todas las épocas, tema de fondo recurrente en la paleta de los grandes pintores y fuente de inspiración del arte de todas las épocas. En el clavicordio de mi imaginación empiezan a sonar, lúgubres, las notas dela Pasión Según San Mateo de Bach. ¿Verdaderamente traicionó a Cristo el apóstol tornadizo? Acabo de leer un polémico que seguramente ha plagiado uno de los bestseleristas en boga y que publica libros a barrisco. Sin embargo a mí me parece un historiador pluriempleado del montón. La figura del discípulo apostata y suicida vuelve a ser reivindicada. El libro que yo tengo entre las manos en los días previos al Viernes de Dolores es de un profesor de hebreo en una universidad germana: Pinchas Lapide (1927) Cátedra de Exégesis bíblica en la universidad de Frankfurt. Coloca algunos supuestos y estereotipos en tela de juicio. Iscariotes no era más que el cajero, el organizador de la estructura de las peregrinaciones, por así decirlo. El poder externo. Y temporal. Lo contrario a Cefas. Pero Lapide va más allá afirmando que Judas es la moneda de cambio para la propaganda antisemita que corre como un reguero de sangre y de pólvora a través de toda la historia. En cuanto tal, se trata de un personaje inventado por los evangelistas. Lapide realiza una investigación exhaustiva de la palabra dinero en el antiguo y en el nuevo testamento. En Mateo se habla de sículos. ¿Qué me dais si os le entrego? Responden los del Sanedrín: Treinta sículos. El vellón que circulaba de mano en mano en los tiempos del Galileo en la provincia romana de Palestina era de casi veinte clases diferentes. El sículo pesaba como media onza. Tenía algo así como º12 fracciones porque los hebreos desconocían el sistema métrico decimal. Pero a la moneda que se refieren los otros tres evangelistas es posterior. Los denarios empiezan a circular unos tres siglos más tarde. La fuente de inspiración de los evangelistas es el libro de Zacarías: “El hijo del Hombre será vendido por treinta monedas de plata” haciendo todos ellos resaltar el cumplimiento de la profecía. Era lo que solía valer un esclavo para el laboreo o una esclava moza para el deleite en la catasta. Precio pues de la infamia. Iscariote significa en hebreo el “hombre del puñal”. Esa semántica tiene un sentido traslaticio o irónico de la misma forma que cuando los españoles vamos a una fonda y pedimos la “dolorosa” (cuenta) al camarero. En sentido estricto Judas significa ecónomo, director financiero, banquero. El que manejaba los cuartos en aquella especie de kibbutz ambulante establecido por el Galileo. Jesús pertenecía a la casta de los nazarenos, una rama de los esenios, que vestían de luto (morado), se dejaban crecer la barba, no probaban bebidas fermentadas y se abstenían del comercio carnal con mujeres o a tiempo parcial o perpetuamente como fue el caso del Bautista del que parece ser que estaban enamoradas tanto Herodías como Salomé. La continencia de esa forma va a ser uno de los puntos fundamentales de su predicación. Tampoco creían los nazarenos en la propiedad privada. Vivían en comunidad. Fueron la base del monacato. Ser perfectos como mi Padre que está en los cielos lo es. He ahí el lema de Jesús. Como nazareno a Jesús le estaba vedado rendir culto a Mamón el dios del dinero. A lo largo de sus sermones fustiga la riqueza. El mensaje cristológico adoraba a los adoradores de Bethel. Recordemos la parábola del camello y la aguja. Pero Lapide se explica: es un error en la colocación de una tau en el evangelio de Lucas. El copista desidioso o poco avezado a los intríngulis del hebreo se equivoca y en vez de maroma de aduja marinera lo traduce por camello. El Maestro, a decir de este profesor, era un exaltado como muchos de los intolerantes zelotes de la época. Que exageraban y eran muy radicales pero cuyos dichos han de ser explicados en su justa medida y con regla. Cristo fustigó el agio y la especulación pero justifica el uso moderado del dinero. - “Dad al Cesar lo que es del Cesar”. Sin embargo, lo cierto es que el discípulo más cualificado y competente sucumbe a la tentación de la codicia y mete la mano en el cajón. Los últimos descubrimientos arqueológico como los Rollos del Mar Muerto o los incunables del Monasterio de Santa Catalina en el Sinaí, al que denominan algunos junto con la Sabana Santa el Quinto Evangelio, ofrecen ciertas peculariedades novedosas. Los textos no son lineales ni se caligrafían de una misma mano, sino que ofrecen tachaduras e intercadencias. Giros no coincidentes y hasta equivocaciones de monto en la versión del hebreo al griego lengua esta última en que se soporta todo el Nuevo Testamento, a decir de Lapide. ¿Quién era Judas? Ha sido un nombre de escarnio que ha alimento de la columna contra el pueblo hebreo, una maquina de matar que no ha matado hasta los hornos crematorios de Auschwitz. El pueblo judío como tal – su clase dirigente tal vez- no fue responsable de la muerte del Inocente. Judas simboliza esa inclinación homicida que llevamos todos dentro. Somos envidia. Emulación. Mentira. Traidores. Largamos demasiado llevados por la pasión. Taimados y adoradores de Bethel y de dioses falsos. El duodécimo discípulo viene a ser una especie de antagonista repulsivo pero pieza indispensable en el argumento de la parábola y argumento necesario al cumplimiento de los planes divinos sobre la redención. Era oportuno que un hombre muriese por el pueblo pero tambien se requería la existencia de un traidor para consumar los planes divinos. Con esa irrisoria suma fue comprada la economía de nuestra salvación Así que Judas, la figura más importante de toda la soteriología al revés, lo somos todos. Al final se ahorcó. Y su cadáver pingando de la quima de un enebro es un espectro en la historia de la humanidad. Algo macabro que nos persiga. Con las treinta monedas que lanzó a la cara de los escribas y fariseos se compró el campo de Haceldama. Un solar para construir, unos terrenos para edificar. Con Judas empezó la especulación y a cundir los, una voz que acusa en el silencio de los Campos de Haceldama, a lo largo de la historia humano. Sus ecos instan a la penitencia, al perdón, al arrepentimiento. Y esos campos de la sangre estarán siempre a nuestro lado. Nunca perderemos de vista a la delación y a la traición, a las guerras, a los homicidios, al hambre. A los pobres pero Él nos prometió quedarse a nuestro lado de hombres que sufren, aman y dudan, hasta el final. Es el gran Haceldama o real state que nos desborda y se nos puede ir de las manos prometiendo destruir la vida y los paisajes. Ladrillo. Cemento. Cartabón, hilera, adaraja y plomada. -¿Y qué me dais si os lo entrego? -Treinta denarios. Era lo que valía un polvo con cualquier esquinera meretriz de Jerusalén. Los símbolos encajan perfectamente en el ideograma. Pero vayamos más allá: por tan irrisoria cantidad de treinta sículos se puso en movimiento la maquinaria de la redención. No hay mal que por bien no venga. Algunos teólogos en una parenética ad hoc sobre la figura de este galileo misterioso que según refieren las crónicas era pelirrojo aducen que en el último momento, arrepentido, se salvó. La misericordia de Dios es infinita y sus vias inescrutables. Dios perdona a todo el que hace penitencia. -¿A todos? -A todos. Su vara de medir no coincide con nuestros patrones. -Incluso al carnicero de la Plaza de la Republica Dominicana? -También a Otegui lo absuelve aunque tendrá mucho que purgar. Judas es un personaje que se repite a lo largo de los ciclos y de los tiempos. Demuestra la existencia del mal. Judas, al igual que Jesús, también se quedará con nosotros hasta la resurrección del último día.
viernes, marzo 30, 2007
Villacañas, Apuntaciones en torno al tema de la nacion y el nacinalismo
viernes 30 de marzo de 2007
Apuntaciones en torno al tema de la nación y el nacionalismo
Antonio Castro Villacañas
C ADA día que pasa me parece más conveniente que nunca el perfilar un nuevo partido político. Así se deduce del enfrentamiento entre el rancio disparate que tiñe a cuantos defienden los planteamientos separatistas, con sus novedosos apuntaladores sociatas, y quienes para combatir a los partidarios del regreso a la Edad Media propugnan el retorno de un viejo españolismo. La raíz del problema se encuentra en el cada vez menos claro concepto de "nación", que la desdichada y necia Constitución de 1978 esparció a voleo por todos los ámbitos geográficos y políticos para que lo cultivaran y recogieran a su gusto los interesados en prosperar o tener acomodo social y económico... No creo pecar de aburrido ni presuntuoso si recuerdo a mis posibles lectores que las principales posiciones ideológicas en este tema, manantial de otras tantas posturas políticas, son tres: a), la liberal, que en el fondo considera a la nación como una finca propiedad de uno o varios amos, cuyo límite son las fronteras debidamente inscritas en el registro de la historia, y que se explota o administra por un club de contables bautizados como políticos; b), la antigua o tradicional, que establece las fronteras nacionales de acuerdo con un criterio de identidad racial, cultural o sentimental de los habitantes de un concreto predio; y c), la que yo gusto de llamar comunitarista y republicana, que parte de la realidad histórica y actual de los pobladores de un determinado territorio, valora y utiliza las empresas compartidas por todos ellos a lo largo del pasado, y considera las fronteras como hitos de justicia y libertad ejemplares para los que viven fuera y dentro de ellas. Si analizamos más concreta y pormenorizadamente algunas de las llamativas polémicas cotidianas sobre estos temas, nos daremos cuenta de hasta qué punto tan tontiloco llega la estricta aplicación de la segunda posición ideológica antes citada. La beatería cultural de los nacionalistas tradicionales conduce a dar más importancia a los signos externos que a las personas. Quiero decir que para ellos valen más los usos y las costumbres de sus antepasados que los derechos de las mujeres y los hombres que actualmente conforman la nación soñada. De esta forma, la discriminación y la explotación de sus convecinos -obligados a practicar una tradición débil e incluso a veces agonizante- sirve, por ejemplo, para "normalizar" una lengua que, como todas ellas, únicamente es normal si la utiliza de modo natural y espontáneo un pueblo. Una de las más llamativas características de nuestro actual momento político es la clara subordinación de la izquierda al nacionalismo separatista. Desde su aparición en la escena política, el pensamiento ilustrado y progresista se mostró incompatible con el charivari nacionalista. Todo lo contrario sucede hoy en día. Una explicación de lo que ahora sucede apunta a que buena parte de los que se consideran "gente de izquierda" consideran más progresivo el dedicarse a subvertir el sistema establecido que a proteger los derechos y los intereses vitales de sus convecinos. Otra explicación señala que el apoyo izquierdista a los separatismos se produce como consecuencia de la necesaria lucha electoral para la búsqueda y el logro del Poder. Lo único, o por lo menos lo principal, que importa en esta competición es el marginar a los otros participantes con posibilidades de triunfo. Eso es lo que vemos a diario, cada vez más acentuado, desde el año 1978. Primero la redacción, y luego la reforma de los Estatutos autonómicos, han sido armas utilizadas por la izquierda para conquistar el Poder local o nacional, o para perpetuarse en él. No se ha tenido en cuenta para nada la posibilidad de que se deshaga España, ni la evidente realidad de que con tales normas empeora la convivencia interna de los "nacionales" sujetos a ellas, y la externa de dichos ciudadanos con el resto de todos los demás españoles. Lo peor de todo, sin embargo, es a mi juicio que nuestra izquierda haya sustituido sus históricas reivindicaciones o propuestas en favor de la justicia, los derechos humanos y la ciudadanía universal, por una simple apetencia de poder y beneficios económicos, ambos conseguidos por medio del frágil tinglado construido sobre pequeñas constelaciones de mitos e identidades "nacionalistas" pequeño-burguesas...
Apuntaciones en torno al tema de la nación y el nacionalismo
Antonio Castro Villacañas
C ADA día que pasa me parece más conveniente que nunca el perfilar un nuevo partido político. Así se deduce del enfrentamiento entre el rancio disparate que tiñe a cuantos defienden los planteamientos separatistas, con sus novedosos apuntaladores sociatas, y quienes para combatir a los partidarios del regreso a la Edad Media propugnan el retorno de un viejo españolismo. La raíz del problema se encuentra en el cada vez menos claro concepto de "nación", que la desdichada y necia Constitución de 1978 esparció a voleo por todos los ámbitos geográficos y políticos para que lo cultivaran y recogieran a su gusto los interesados en prosperar o tener acomodo social y económico... No creo pecar de aburrido ni presuntuoso si recuerdo a mis posibles lectores que las principales posiciones ideológicas en este tema, manantial de otras tantas posturas políticas, son tres: a), la liberal, que en el fondo considera a la nación como una finca propiedad de uno o varios amos, cuyo límite son las fronteras debidamente inscritas en el registro de la historia, y que se explota o administra por un club de contables bautizados como políticos; b), la antigua o tradicional, que establece las fronteras nacionales de acuerdo con un criterio de identidad racial, cultural o sentimental de los habitantes de un concreto predio; y c), la que yo gusto de llamar comunitarista y republicana, que parte de la realidad histórica y actual de los pobladores de un determinado territorio, valora y utiliza las empresas compartidas por todos ellos a lo largo del pasado, y considera las fronteras como hitos de justicia y libertad ejemplares para los que viven fuera y dentro de ellas. Si analizamos más concreta y pormenorizadamente algunas de las llamativas polémicas cotidianas sobre estos temas, nos daremos cuenta de hasta qué punto tan tontiloco llega la estricta aplicación de la segunda posición ideológica antes citada. La beatería cultural de los nacionalistas tradicionales conduce a dar más importancia a los signos externos que a las personas. Quiero decir que para ellos valen más los usos y las costumbres de sus antepasados que los derechos de las mujeres y los hombres que actualmente conforman la nación soñada. De esta forma, la discriminación y la explotación de sus convecinos -obligados a practicar una tradición débil e incluso a veces agonizante- sirve, por ejemplo, para "normalizar" una lengua que, como todas ellas, únicamente es normal si la utiliza de modo natural y espontáneo un pueblo. Una de las más llamativas características de nuestro actual momento político es la clara subordinación de la izquierda al nacionalismo separatista. Desde su aparición en la escena política, el pensamiento ilustrado y progresista se mostró incompatible con el charivari nacionalista. Todo lo contrario sucede hoy en día. Una explicación de lo que ahora sucede apunta a que buena parte de los que se consideran "gente de izquierda" consideran más progresivo el dedicarse a subvertir el sistema establecido que a proteger los derechos y los intereses vitales de sus convecinos. Otra explicación señala que el apoyo izquierdista a los separatismos se produce como consecuencia de la necesaria lucha electoral para la búsqueda y el logro del Poder. Lo único, o por lo menos lo principal, que importa en esta competición es el marginar a los otros participantes con posibilidades de triunfo. Eso es lo que vemos a diario, cada vez más acentuado, desde el año 1978. Primero la redacción, y luego la reforma de los Estatutos autonómicos, han sido armas utilizadas por la izquierda para conquistar el Poder local o nacional, o para perpetuarse en él. No se ha tenido en cuenta para nada la posibilidad de que se deshaga España, ni la evidente realidad de que con tales normas empeora la convivencia interna de los "nacionales" sujetos a ellas, y la externa de dichos ciudadanos con el resto de todos los demás españoles. Lo peor de todo, sin embargo, es a mi juicio que nuestra izquierda haya sustituido sus históricas reivindicaciones o propuestas en favor de la justicia, los derechos humanos y la ciudadanía universal, por una simple apetencia de poder y beneficios económicos, ambos conseguidos por medio del frágil tinglado construido sobre pequeñas constelaciones de mitos e identidades "nacionalistas" pequeño-burguesas...
Juan Urrutia, Aberracion jeltzale
viernes 30 de marzo de 2007
Aberración jeltzale
Juan Urrutia
U NOS ‘pocos’ cientos de valientes gudaris, en defensa de la patria vasca y de su líder, se enfrentaron el pasado día 26 de marzo a diez feroces fascistas que, no contentos de provocar con su presencia, mancillando el aire al respirar, pretendían --qué osadía-- asistir al juicio en que Ibarretxe, dios de todos los vascos y vascas, iba a ser juzgado como un mortal común y corriente, cuando todos sabemos que su alma celestial es pura y libre de pecado desde su creación por el mismísimo Sabino Arana en los albores cuasiprotohistóricos. En un momento dado, un cofrade del PNV se lanzó contra Antonio Aguirre, miembro de la junta directiva del Foro Ermua, agrediéndole brutalmente. Éste cayó al suelo y, durante varios minutos, permaneció inconsciente. El video y las fotografías que recogen estos hechos son impresionantes. Aguirre yacía en el suelo con el rostro desencajado por el dolor, la multitud gritaba “¡que se muera, que se muera!” e Iñaki Ezquerra, al tiempo que le atendía, espetó “¿Ésta es la libertad que queréis?” Juana de Bengoetxea Estrade lo vivió en persona y así lo contó en el blog de Santiago González: [...]De repente, espachurrada entre los ertzainas, miro para atrás y veo a Antonio caído en el suelo, en posición fetal, y con convulsiones en las piernas. Ha sido un momento horrible, porque durante 3 ó 4 minutos no respondía. Lo que había pasado es que uno de los energúmenos se había colado entre los cámaras de televisión y le había alcanzado con tremendo patadón en la entrepierna; uno de los escoltas le ha sujetado y le ha dicho al ertzaina más cercano (bueno, es un decir, estábamos todos amontonados): "identifíquelo" mientras lo retenía; pero no ha podido ser: el mando del Ertzaintza le ha dicho: "suéltalo, que se vaya", y el energúmeno se ha escabullido no sin antes darle tremenda bofetada a una de nosotros. [...] Esta es la esencia del nacionalismo vasco, todos son uno. Desde el político hasta el policía pasando por el acólito fiel. El vínculo entre ellos es tal que los derechos y libertades de quienes piensan diferente quedan relegados a unas líneas escritas en el papel mojado que son las leyes para el PNV y Cía. Salvo las que pueden beneficiarles, claro. El fanatismo de los nacionalistas queda patente en la absoluta seguridad de tener en sus manos una verdad suprema y única, en su odio visceral y xenófobo y en su forma de responder a las palabras con brutalidad criminal. Cuando un partido político convoca a sus discípulos para que con su actitud amenazadora presionen a los jueces... ¿Con qué fuerza moral van a hablar de democracia después? Especialmente si tenemos en cuenta que desde el mismo Gobierno Vasco se ha amenazado a la judicatura de forma explícita. Véase lo bien que amenaza su portavoz, Miren Azkarate: “Estas actuaciones no pueden salir gratis”, en referencia al TSJPV. Sí, los jueces deben pagar, no se sabe cómo, el haber procesado a una persona, porque en pelotas somos todos iguales y, al margen de su cargo, Ibarretxe no es más que un ser humano sujeto a las mismas normas que todo el mundo, dentro de las cuales se halla la prohibición de conspirar con terroristas. Antonio Aguirre ha recibido una patada en los genitales que puede dejarle secuelas. La ha recibido por cometer el atrevimiento de luchar por un País Vasco donde pensar con libertad no sea delito. Ha sufrido el odio de unos exaltados que, presa de irracional hidrofobia causada por múltiples inseguridades y delirios, le hubieran linchado junto a otros nueve demócratas, de no ser por la presencia de los periodistas, pues ya se ve que la Ertzaintza no sirve de excesiva protección. Los nacionalistas “buenos” o sea el PNV, han mostrado su verdadero rostro y, siguiendo el ejemplo de sus hermanos “abertzales”, se han dejado llevar por sentimientos recónditos, han desarrollado abiertamente esa faceta que trataban de edulcorar ante la opinión pública pronunciando palabras como democracia, paz o diálogo. Palabras que, al igual que la historia, han pervertido en su propio beneficio hasta dejarlas irreconocibles. Su aliento a ETA por medio de subvenciones a organizaciones anejas y utilizando eufemismos para quitar hierro a las acciones criminales de la banda, han sido sistemáticamente ignorados por los sucesivos gobiernos. El resultado de legitimar las peticiones de los adalides del tiro en la nuca, (nótese que no distingo entre unos u otros nazis) no se ha hecho esperar. Se han envalentonado y esto solamente es el principio. Si de las leyes han hecho una pantomima, de la educación un sistema sectario y adoctrinador y de SU tierra un gueto de Varsovia, ¿no va siendo hora ya de que les sean retiradas las excesivas competencias de que disponen? De hacerlo, ¿a qué debemos temer? ¿A que nos maten? ¿A que nos agredan? ¿A que nos segreguen? ¿A ser insultados, vejados, torturados, obligados a caminar con escolta para evitar nuestro asesinato? Cuantas más prebendas y poder posean, menos libertad habrá en el País Vasco. Perdonen, había olvidado que la libertad desapareció hace mucho tiempo de esta convulsa tierra. Estando así de feas las cosas hemos soportado las palabras que desde el Gobierno socialista nos hablaban de soluciones, de paz (mal entendida), de reconciliación... Ahora el ejecutivo calla: se dedica a confundir, a enterrar la miserable situación de tantas personas amenazadas, bajo cafés de ochenta céntimos.
Aberración jeltzale
Juan Urrutia
U NOS ‘pocos’ cientos de valientes gudaris, en defensa de la patria vasca y de su líder, se enfrentaron el pasado día 26 de marzo a diez feroces fascistas que, no contentos de provocar con su presencia, mancillando el aire al respirar, pretendían --qué osadía-- asistir al juicio en que Ibarretxe, dios de todos los vascos y vascas, iba a ser juzgado como un mortal común y corriente, cuando todos sabemos que su alma celestial es pura y libre de pecado desde su creación por el mismísimo Sabino Arana en los albores cuasiprotohistóricos. En un momento dado, un cofrade del PNV se lanzó contra Antonio Aguirre, miembro de la junta directiva del Foro Ermua, agrediéndole brutalmente. Éste cayó al suelo y, durante varios minutos, permaneció inconsciente. El video y las fotografías que recogen estos hechos son impresionantes. Aguirre yacía en el suelo con el rostro desencajado por el dolor, la multitud gritaba “¡que se muera, que se muera!” e Iñaki Ezquerra, al tiempo que le atendía, espetó “¿Ésta es la libertad que queréis?” Juana de Bengoetxea Estrade lo vivió en persona y así lo contó en el blog de Santiago González: [...]De repente, espachurrada entre los ertzainas, miro para atrás y veo a Antonio caído en el suelo, en posición fetal, y con convulsiones en las piernas. Ha sido un momento horrible, porque durante 3 ó 4 minutos no respondía. Lo que había pasado es que uno de los energúmenos se había colado entre los cámaras de televisión y le había alcanzado con tremendo patadón en la entrepierna; uno de los escoltas le ha sujetado y le ha dicho al ertzaina más cercano (bueno, es un decir, estábamos todos amontonados): "identifíquelo" mientras lo retenía; pero no ha podido ser: el mando del Ertzaintza le ha dicho: "suéltalo, que se vaya", y el energúmeno se ha escabullido no sin antes darle tremenda bofetada a una de nosotros. [...] Esta es la esencia del nacionalismo vasco, todos son uno. Desde el político hasta el policía pasando por el acólito fiel. El vínculo entre ellos es tal que los derechos y libertades de quienes piensan diferente quedan relegados a unas líneas escritas en el papel mojado que son las leyes para el PNV y Cía. Salvo las que pueden beneficiarles, claro. El fanatismo de los nacionalistas queda patente en la absoluta seguridad de tener en sus manos una verdad suprema y única, en su odio visceral y xenófobo y en su forma de responder a las palabras con brutalidad criminal. Cuando un partido político convoca a sus discípulos para que con su actitud amenazadora presionen a los jueces... ¿Con qué fuerza moral van a hablar de democracia después? Especialmente si tenemos en cuenta que desde el mismo Gobierno Vasco se ha amenazado a la judicatura de forma explícita. Véase lo bien que amenaza su portavoz, Miren Azkarate: “Estas actuaciones no pueden salir gratis”, en referencia al TSJPV. Sí, los jueces deben pagar, no se sabe cómo, el haber procesado a una persona, porque en pelotas somos todos iguales y, al margen de su cargo, Ibarretxe no es más que un ser humano sujeto a las mismas normas que todo el mundo, dentro de las cuales se halla la prohibición de conspirar con terroristas. Antonio Aguirre ha recibido una patada en los genitales que puede dejarle secuelas. La ha recibido por cometer el atrevimiento de luchar por un País Vasco donde pensar con libertad no sea delito. Ha sufrido el odio de unos exaltados que, presa de irracional hidrofobia causada por múltiples inseguridades y delirios, le hubieran linchado junto a otros nueve demócratas, de no ser por la presencia de los periodistas, pues ya se ve que la Ertzaintza no sirve de excesiva protección. Los nacionalistas “buenos” o sea el PNV, han mostrado su verdadero rostro y, siguiendo el ejemplo de sus hermanos “abertzales”, se han dejado llevar por sentimientos recónditos, han desarrollado abiertamente esa faceta que trataban de edulcorar ante la opinión pública pronunciando palabras como democracia, paz o diálogo. Palabras que, al igual que la historia, han pervertido en su propio beneficio hasta dejarlas irreconocibles. Su aliento a ETA por medio de subvenciones a organizaciones anejas y utilizando eufemismos para quitar hierro a las acciones criminales de la banda, han sido sistemáticamente ignorados por los sucesivos gobiernos. El resultado de legitimar las peticiones de los adalides del tiro en la nuca, (nótese que no distingo entre unos u otros nazis) no se ha hecho esperar. Se han envalentonado y esto solamente es el principio. Si de las leyes han hecho una pantomima, de la educación un sistema sectario y adoctrinador y de SU tierra un gueto de Varsovia, ¿no va siendo hora ya de que les sean retiradas las excesivas competencias de que disponen? De hacerlo, ¿a qué debemos temer? ¿A que nos maten? ¿A que nos agredan? ¿A que nos segreguen? ¿A ser insultados, vejados, torturados, obligados a caminar con escolta para evitar nuestro asesinato? Cuantas más prebendas y poder posean, menos libertad habrá en el País Vasco. Perdonen, había olvidado que la libertad desapareció hace mucho tiempo de esta convulsa tierra. Estando así de feas las cosas hemos soportado las palabras que desde el Gobierno socialista nos hablaban de soluciones, de paz (mal entendida), de reconciliación... Ahora el ejecutivo calla: se dedica a confundir, a enterrar la miserable situación de tantas personas amenazadas, bajo cafés de ochenta céntimos.
Jose Melendez, Pilar Barden
viernes 30 de marzo de 2007
Pilar Bardem
José Meléndez
E N cualquiera de las expresiones del arte, las dinastías no son muy frecuentes, aunque tampoco escasas y siempre se agrupan en torno al brillo rutilante de un triunfador cuya senda quieren seguir sus descendientes. La saga de los Bardem comenzó con el matrimonio de un buen actor, Rafael Bardem, y una gran actriz, Matilde Muñoz Sanpedro, pero quien la dio lustre y fama fue Juan Antonio Bardem, un gran director cinematográfico que se perdió en el laberinto de su propia ideología, pero que dejó una prolífica reata de artistas que ha terminado por destacar por encima de sus dotes interpretativas, que son muchas, por su total adhesión al pensamiento político del abuelo, cosa que, por otra parte, no es nueva porque ya tenemos un caso en La Moncloa. Al frente de la saga está Pilar Bardem, una actriz con muchos años de actuaciones en cine, teatro y televisión, pero que solo en muy contadas ocasiones ha disfrutado de la aureola que rodea a una protagonista. Pilar Bardem es una buena actriz secundaria que ha logrado un indudable protagonismo por su entusiasta y constante participación en alardes contestatarios y manifestaciones antisistema, siempre que ese sistema haya sido de derechas, lo que no tiene nada que ver con las tablas o el celuloide. En lo artístico, nunca ha llegado a la calidad interpretativa de otra colega de pensamiento, como Nuria Espert, ni siquiera a la desaparecida Lola Gaos, aunque las ha superado en cuanto a dotes para la protesta. La Bardem nunca ha estado en las alturas del candelero artístico (para el “candelabro” de Sofía Mazagatos le ha faltado el imprescindible físico). Los premios que ha ganado con su arte, que no han sido muchos, los ha obtenido cuando la Academia de Cinematografía se escoró decididamente hacia la izquierda y culminó en los escándalos de los premios Goya. Pero ahora ha obtenido uno por obra y gracia de ese peculiar alcalde de San Sebastián, cuya cabeza lisa y monda parece convertirse en globo terráqueo para que pueda tener cabida el sectarismo que atesora un personaje, militante socialista según su carnet, pero nacionalista radical según su proceder. Odón Elorza ha concedido a Pilar Bardem el Premio del Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián y se ha quedado tan satisfecho. Aquilatando mucho la concesión de tal premio podría decirse que se lo han otorgado por su decidida campaña a favor de los derechos humanos de los iraquíes –en la era post-Sadam y no antes, porque los cientos de miles de muertos causados por la mano de hierro de Sadan Hussein parece que se les han olvidado a la izquierda española- y los palestinos, pero eso suena a sarcasmo en un país como el nuestro en el que han caído un millar de víctimas inocentes, asesinadas por el terrorismo etarra. Se han registrado cientos de manifestaciones a favor de esas víctimas y en repulsa de sus asesinos, pero en ninguna de ellas, ni una sola, ha estado presente Pilar Bardem ni ninguno de su clan, como acaba de recordar el colectivo de víctimas del terrorismo en el País Vasco, Covite, quien, además, recuerda de paso sus simpatías por plataformas como “Ahotsak”, que pertenecen al entorno de ETA-Batasuna. Sin embargo, siempre ha estado dispuesta a protestar por la guerra de Irak, las incursiones bélicas de Israel en Palestina y la política exterior del capitalismo norteamericano y fue protagonista principal del número que montaron en el Parlamento un grupo de actores que se presentaron en la tribuna pública cuando la Comisión de Investigación trataba de los atentados de los trenes de Atocha con pegatinas y camisetas alusivas hasta que los echaron. Los Bardem, que, por número, son capaces de nutrir cualquier manifestación, nunca han protestado por los derechos humanos de los cubanos bajo la dictadura de Fidel Castro, aunque sí por el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, ni por las masacres de regímenes comunistas en Africa. Por tanto, la idea que Pilar Bardem tiene de los derechos humanos se antoja un tanto sesgada, como la decisión de Odón Elorza de concederle el premio. No se puede criticar a Pilar Bardem por recibir un premio de tal naturaleza. Las críticas las merece quien lo otorga y la decisión de Odón Elorza más bien parece un alarde más de ese nacionalismo radical vasco que aprovecha todo en su propio provecho como ocurrió cuando el parlamento autonómico vasco nombró a Josu Ternera miembro de la Comisión parlamentaria de Derechos Humanos. Y no se tome esto como una comparación, porque entre una mujer que tiene todo el derecho a pensar y actuar como quiera y un asesino convicto, aunque sea en calidad de instigador, reconvertido ahora en negociador de la tregua de ETA con el gobierno de España hay una diferencia abismal. Si menciono la circunstancia es para subrayar el estilo bravucón y rompedor del nacionalismo radical, del que Batasuna y sus secuaces están ahora dando pruebas todos los días.
Pilar Bardem
José Meléndez
E N cualquiera de las expresiones del arte, las dinastías no son muy frecuentes, aunque tampoco escasas y siempre se agrupan en torno al brillo rutilante de un triunfador cuya senda quieren seguir sus descendientes. La saga de los Bardem comenzó con el matrimonio de un buen actor, Rafael Bardem, y una gran actriz, Matilde Muñoz Sanpedro, pero quien la dio lustre y fama fue Juan Antonio Bardem, un gran director cinematográfico que se perdió en el laberinto de su propia ideología, pero que dejó una prolífica reata de artistas que ha terminado por destacar por encima de sus dotes interpretativas, que son muchas, por su total adhesión al pensamiento político del abuelo, cosa que, por otra parte, no es nueva porque ya tenemos un caso en La Moncloa. Al frente de la saga está Pilar Bardem, una actriz con muchos años de actuaciones en cine, teatro y televisión, pero que solo en muy contadas ocasiones ha disfrutado de la aureola que rodea a una protagonista. Pilar Bardem es una buena actriz secundaria que ha logrado un indudable protagonismo por su entusiasta y constante participación en alardes contestatarios y manifestaciones antisistema, siempre que ese sistema haya sido de derechas, lo que no tiene nada que ver con las tablas o el celuloide. En lo artístico, nunca ha llegado a la calidad interpretativa de otra colega de pensamiento, como Nuria Espert, ni siquiera a la desaparecida Lola Gaos, aunque las ha superado en cuanto a dotes para la protesta. La Bardem nunca ha estado en las alturas del candelero artístico (para el “candelabro” de Sofía Mazagatos le ha faltado el imprescindible físico). Los premios que ha ganado con su arte, que no han sido muchos, los ha obtenido cuando la Academia de Cinematografía se escoró decididamente hacia la izquierda y culminó en los escándalos de los premios Goya. Pero ahora ha obtenido uno por obra y gracia de ese peculiar alcalde de San Sebastián, cuya cabeza lisa y monda parece convertirse en globo terráqueo para que pueda tener cabida el sectarismo que atesora un personaje, militante socialista según su carnet, pero nacionalista radical según su proceder. Odón Elorza ha concedido a Pilar Bardem el Premio del Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián y se ha quedado tan satisfecho. Aquilatando mucho la concesión de tal premio podría decirse que se lo han otorgado por su decidida campaña a favor de los derechos humanos de los iraquíes –en la era post-Sadam y no antes, porque los cientos de miles de muertos causados por la mano de hierro de Sadan Hussein parece que se les han olvidado a la izquierda española- y los palestinos, pero eso suena a sarcasmo en un país como el nuestro en el que han caído un millar de víctimas inocentes, asesinadas por el terrorismo etarra. Se han registrado cientos de manifestaciones a favor de esas víctimas y en repulsa de sus asesinos, pero en ninguna de ellas, ni una sola, ha estado presente Pilar Bardem ni ninguno de su clan, como acaba de recordar el colectivo de víctimas del terrorismo en el País Vasco, Covite, quien, además, recuerda de paso sus simpatías por plataformas como “Ahotsak”, que pertenecen al entorno de ETA-Batasuna. Sin embargo, siempre ha estado dispuesta a protestar por la guerra de Irak, las incursiones bélicas de Israel en Palestina y la política exterior del capitalismo norteamericano y fue protagonista principal del número que montaron en el Parlamento un grupo de actores que se presentaron en la tribuna pública cuando la Comisión de Investigación trataba de los atentados de los trenes de Atocha con pegatinas y camisetas alusivas hasta que los echaron. Los Bardem, que, por número, son capaces de nutrir cualquier manifestación, nunca han protestado por los derechos humanos de los cubanos bajo la dictadura de Fidel Castro, aunque sí por el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, ni por las masacres de regímenes comunistas en Africa. Por tanto, la idea que Pilar Bardem tiene de los derechos humanos se antoja un tanto sesgada, como la decisión de Odón Elorza de concederle el premio. No se puede criticar a Pilar Bardem por recibir un premio de tal naturaleza. Las críticas las merece quien lo otorga y la decisión de Odón Elorza más bien parece un alarde más de ese nacionalismo radical vasco que aprovecha todo en su propio provecho como ocurrió cuando el parlamento autonómico vasco nombró a Josu Ternera miembro de la Comisión parlamentaria de Derechos Humanos. Y no se tome esto como una comparación, porque entre una mujer que tiene todo el derecho a pensar y actuar como quiera y un asesino convicto, aunque sea en calidad de instigador, reconvertido ahora en negociador de la tregua de ETA con el gobierno de España hay una diferencia abismal. Si menciono la circunstancia es para subrayar el estilo bravucón y rompedor del nacionalismo radical, del que Batasuna y sus secuaces están ahora dando pruebas todos los días.
Ladron de Guevara, Testimonio
viernes 30 de marzo de 2007
Testimonio
Ernesto Ladrón de Guevara
P ERMÍTANME que esta semana no escriba mi artículo habitual y que, en su lugar, reproduzca el testimonio de una de las personas asistentes al conato de linchamiento con alcance de las partes bajas del Sr Aguirre por parte de una turba a la que se le ha animado desde los batzokis a armarla gorda con ocasión del juicio contra Otegui e Ibarretxe. Vds, señores lectores, pueden juzgar o buscar otro testimonio más creíble, si existe, y sacar sus consecuencias. Definitivamente estamos en un país bananero y con síntomas preocupantes de pre-fascismo. Por razones obvias oculto el nombre de la autora del escrito, publicado en el Blog de Santiago González. “Yo había ido esta mañana a recoger al aeropuerto al abogado del Foro Ermua. Del aeropuerto de Loiu nos hemos ido al Hotel Abando, que está al lado de la Audiencia. Poco a poco han ido llegando otros miembros del Foro, y estaríamos unos 7; con nosotros estaban también los de Dignidad y Justicia (Dani Portero, su abogado, y otras 2 ó 3 personas). A las 10 y cuarto hemos salido del hotel para encaminarnos hacia la Audiencia, porque tocaba la declaración de Otegi y Etxeberria; hemos entrado por la parte de atrás, donde estaban concentrados los batasunos, como unos 100. Bueno, nos han llamado de todo; lo que ya me ha hecho contestarles es cuando he oído que nos gritaban: "¡vivís de los muertos!"; y claro, segura servidora les ha gritado: "¡los que vosotros matáis!" De esta primera etapa (ha sido un día largo), lo que más me ha impresionado es cuando hemos subido arriba y Dani Portero estaba como a dos metros de Otegi y Etxeberría. Yo pensaba: "el hijo del asesinado a dos metros de los asesinos". No olvidemos que Rufino Etxeberria fue el fastuoso autor de la ponencia de Herri Batasuna de "socialización del sufrimiento", que fue aprobada, y en la que se establecía que había que extender el dolor a toda la sociedad, indiscriminadamente. El Rufi calculaba que para que Euskalherria estuviera "madura", tenían que morir unas 20.000 personas porque, como él decía, matas a 1 y controlas a 100 (razón no le faltaba). Bueno, pues pasado ese trago: el de los batasunos, parecía que lo peor había pasado. Pero de éso, ná de ná. A las 12, hemos vuelto a salir del hotel para acompañar a nuestro abogado de nuevo a la Audiencia, ya que tocaba la declaración de Ibarretxe. En fin, para qué os cuento; había ¡¡¡miles de personas!!! vociferando, con las caras desencajadas de odio, MUCHO PEOR QUE LOS BATASUNOS. El abogado ha entrado, y los ¿10? (no más) que le habíamos acompañado nos hemos empezado a encaminar de vuelta al hotel. Y hete aquí que nos rodean unos mil, gritándonos, abucheándonos, cortándonos el paso... La ertzaintza hacía lo posible para controlar la situación pero estaban desbordados; nosotros estábamos apretujados contra la pared de la Audiencia, rodeados, 10 contra mil como os decía antes. Me imagino que como los del PNV son "los buenos", la ertzaintza no se podía ni imaginar el conato de linchamiento que iba a tener lugar. Yo no lo he oído, pero una de las que estaban con nosotros nos ha contado que se ha quedado blanca cuando uno de los jefes de la Ertzaintza les ha dicho a los otros: "como se lancen, tiros; tiros a la cabeza". La cosa estaba MUY CHUNGA, creédme. De vez en cuando, de entre la jauría vociferante, surgía algún héroe (todos de alrdedor de 60 años) que se lanzaba enloquecido a intentar alcanzarnos; los ertzainas los paraban pero empezaban a faltar brazos ante los arranques de justa ira incontenible de los abuelos nacionalistas (abuelos, sí, pero mil contra diez). De repente, espachurrada entre los ertzainas, miro para atrás y veo a Antonio caído en el suelo, en posición fetal, y con convulsiones en las piernas. Ha sido un momento horrible, porque durante 3 ó 4 minutos no respondía. Lo que había pasado es que uno de los energúmenos se había colado entre los cámaras de televisión y le había alcanzado con tremendo patadón en la entrepierna; uno de los escoltas le ha sujetado y le ha dicho al ertzaina más cercano (bueno, es un decir, estábamos todos amontonados): "identifíquelo" mientras lo retenía; pero no ha podido ser: el mando del Ertzaintza le ha dicho: "suéltalo, que se vaya", y el energúmeno se ha escabullido no sin antes darle tremenda bofetada a una de nosotros. ¿Sabéis lo que ha sido más espantoso? Pues ha sido que en esos minutos eternos que Antonio estaba en el suelo, y que no sabíamos lo que había pasado excepto que las piernas se convulsionaban, los del PNV ¡¡¡se reían!!! y han empezado a corear: "¡...qué se muera! ¡...qué se muera!". Alucinante. Yo ahí he empezado a llamarles asesinos, que es como he debido de salir en la tele para gran vergüenza de mi hermana. Es una experiencia curiosa: ser víctima de un intento de linchamiento colectivo. Y ver en las caras desencajadas por el odio la risa siniestra ante alguien que se puede estar muriendo, y a quien a coro le desean la muerte. El PNV. No sé cómo os lo contarán pero, creedme, yo os lo puedo contar porque estaba allí.”
Testimonio
Ernesto Ladrón de Guevara
P ERMÍTANME que esta semana no escriba mi artículo habitual y que, en su lugar, reproduzca el testimonio de una de las personas asistentes al conato de linchamiento con alcance de las partes bajas del Sr Aguirre por parte de una turba a la que se le ha animado desde los batzokis a armarla gorda con ocasión del juicio contra Otegui e Ibarretxe. Vds, señores lectores, pueden juzgar o buscar otro testimonio más creíble, si existe, y sacar sus consecuencias. Definitivamente estamos en un país bananero y con síntomas preocupantes de pre-fascismo. Por razones obvias oculto el nombre de la autora del escrito, publicado en el Blog de Santiago González. “Yo había ido esta mañana a recoger al aeropuerto al abogado del Foro Ermua. Del aeropuerto de Loiu nos hemos ido al Hotel Abando, que está al lado de la Audiencia. Poco a poco han ido llegando otros miembros del Foro, y estaríamos unos 7; con nosotros estaban también los de Dignidad y Justicia (Dani Portero, su abogado, y otras 2 ó 3 personas). A las 10 y cuarto hemos salido del hotel para encaminarnos hacia la Audiencia, porque tocaba la declaración de Otegi y Etxeberria; hemos entrado por la parte de atrás, donde estaban concentrados los batasunos, como unos 100. Bueno, nos han llamado de todo; lo que ya me ha hecho contestarles es cuando he oído que nos gritaban: "¡vivís de los muertos!"; y claro, segura servidora les ha gritado: "¡los que vosotros matáis!" De esta primera etapa (ha sido un día largo), lo que más me ha impresionado es cuando hemos subido arriba y Dani Portero estaba como a dos metros de Otegi y Etxeberría. Yo pensaba: "el hijo del asesinado a dos metros de los asesinos". No olvidemos que Rufino Etxeberria fue el fastuoso autor de la ponencia de Herri Batasuna de "socialización del sufrimiento", que fue aprobada, y en la que se establecía que había que extender el dolor a toda la sociedad, indiscriminadamente. El Rufi calculaba que para que Euskalherria estuviera "madura", tenían que morir unas 20.000 personas porque, como él decía, matas a 1 y controlas a 100 (razón no le faltaba). Bueno, pues pasado ese trago: el de los batasunos, parecía que lo peor había pasado. Pero de éso, ná de ná. A las 12, hemos vuelto a salir del hotel para acompañar a nuestro abogado de nuevo a la Audiencia, ya que tocaba la declaración de Ibarretxe. En fin, para qué os cuento; había ¡¡¡miles de personas!!! vociferando, con las caras desencajadas de odio, MUCHO PEOR QUE LOS BATASUNOS. El abogado ha entrado, y los ¿10? (no más) que le habíamos acompañado nos hemos empezado a encaminar de vuelta al hotel. Y hete aquí que nos rodean unos mil, gritándonos, abucheándonos, cortándonos el paso... La ertzaintza hacía lo posible para controlar la situación pero estaban desbordados; nosotros estábamos apretujados contra la pared de la Audiencia, rodeados, 10 contra mil como os decía antes. Me imagino que como los del PNV son "los buenos", la ertzaintza no se podía ni imaginar el conato de linchamiento que iba a tener lugar. Yo no lo he oído, pero una de las que estaban con nosotros nos ha contado que se ha quedado blanca cuando uno de los jefes de la Ertzaintza les ha dicho a los otros: "como se lancen, tiros; tiros a la cabeza". La cosa estaba MUY CHUNGA, creédme. De vez en cuando, de entre la jauría vociferante, surgía algún héroe (todos de alrdedor de 60 años) que se lanzaba enloquecido a intentar alcanzarnos; los ertzainas los paraban pero empezaban a faltar brazos ante los arranques de justa ira incontenible de los abuelos nacionalistas (abuelos, sí, pero mil contra diez). De repente, espachurrada entre los ertzainas, miro para atrás y veo a Antonio caído en el suelo, en posición fetal, y con convulsiones en las piernas. Ha sido un momento horrible, porque durante 3 ó 4 minutos no respondía. Lo que había pasado es que uno de los energúmenos se había colado entre los cámaras de televisión y le había alcanzado con tremendo patadón en la entrepierna; uno de los escoltas le ha sujetado y le ha dicho al ertzaina más cercano (bueno, es un decir, estábamos todos amontonados): "identifíquelo" mientras lo retenía; pero no ha podido ser: el mando del Ertzaintza le ha dicho: "suéltalo, que se vaya", y el energúmeno se ha escabullido no sin antes darle tremenda bofetada a una de nosotros. ¿Sabéis lo que ha sido más espantoso? Pues ha sido que en esos minutos eternos que Antonio estaba en el suelo, y que no sabíamos lo que había pasado excepto que las piernas se convulsionaban, los del PNV ¡¡¡se reían!!! y han empezado a corear: "¡...qué se muera! ¡...qué se muera!". Alucinante. Yo ahí he empezado a llamarles asesinos, que es como he debido de salir en la tele para gran vergüenza de mi hermana. Es una experiencia curiosa: ser víctima de un intento de linchamiento colectivo. Y ver en las caras desencajadas por el odio la risa siniestra ante alguien que se puede estar muriendo, y a quien a coro le desean la muerte. El PNV. No sé cómo os lo contarán pero, creedme, yo os lo puedo contar porque estaba allí.”
Ignacio San Miguel, ¿Por qué? ¿Para qué?
viernes 30 de marzo de 2007
¿Por qué? ¿Para qué?
Ignacio San Miguel
P REGUNTADO Ignacio Astarloa si las acciones del Gobierno son innecesarias y erróneas o bien obedecen a un plan, contestó con su acuidad acostumbrada que ambas opciones se solapan, no son excluyentes. Porque el plan, que en efecto parece existir, es ya de por sí innecesario y erróneo, y las acciones, al obedecer correctamente al mismo, han de participar obligadamente de su falta de necesidad y de su condición errónea. Si el plan de Rodríguez consiste en un cambio de régimen, con el resultado de una especie de confederación de Estados ibéricos cuasi independientes, su promoción del Estatuto catalán resulta coherente, no disparatada, no absurda. Pero las preguntas que se levantan no versan entonces sobre la coherencia de sus acciones, sino sobre el mismo plan. ¿Por qué esa confederación? ¿Para qué? ¿Qué necesidad tenía España de tal cambio de régimen si el vigente funcionaba lo suficientemente bien? Si de lo que se trata también es de puentear la Historia y enlazar con la II República, el desenterramiento de cadáveres de las fosas comunes resulta menos lúgubre, grotesco y sin sentido de lo que parece a primera vista. Pero ¿qué necesidad tenía España de rehacer su historia si marchaba razonablemente bien y pacíficamente, habiéndose cicatrizado las heridas de la guerra civil? ¿Por qué? ¿Para qué? No convence del todo que Rodríguez necesite mantener el apoyo de los partidos nacionalistas periféricos. Eso es verdad, pero también es verdad que vive en un sueño de utopías inconsistentes. Hace unos años, cuando se dirimía en la Unión Europea el poder de decisión que iba a tener cada Estado en el Consejo de Ministros, volvió de las reuniones sin apenas haber discutido nada de lo que le ofrecieron, y una de sus declaraciones fue: “Me divertí mucho viendo cómo las naciones defendían sus intereses.” Genial. Una persona con ese tipo de pensamiento ¿puede gobernar debidamente una nación? Una periodista contó hace unos días que una colega extranjera le había dicho que había entrevistado a Rodríguez Zapatero, y que éste, en un momento dado, le espetó: “Yo estoy aquí para provocar un cambio en el mundo.” No sé si de puede dar por fidedigna esta noticia, pero, por muy disparatada que parezca, no desentona del tipo de personaje sumido en un sueño de utopías de adolescente. Sobre todo si hubiera alguna organización de envergadura internacional que le respaldase; ya que resulta un poco fuerte eso de “cambiar el mundo” en solitario, por muy enloquecido que esté el caballero. En el último Consejo de Europa, un periodista que cubría el evento escribió que se le veía a Rodríguez aislado y “muy tímido”. No creo que esta situación se explique únicamente por su falta de conocimiento de idiomas. Schroëder no habla más que alemán. Rodríguez no encaja entre políticos internacionales. Por un lado, éstos le desdeñan, pues no están de acuerdo con su política internacional (ni con la nacional); por otro lado, él mismo se siente coartado, pues no está debidamente impuesto (ni se molesta, ni quiere estarlo) en los temas comunes de que tratan los gobernantes europeos. Ellos hablan de cosas concretas, prácticas y mensurables, de intereses nacionales, y esto no tiene nada que ver con utopías revolucionarias de pacotilla. Por supuesto, no entra entre sus proyectos desintegrar sus naciones. Pero en España la acción política de Rodríguez Zapatero no causa más que problemas y desasosiego generalizados. La política de reforzamiento a ultranza de las autonomías está conduciendo a una exacerbación del espíritu localista, tribal. Es decir, España se está aldeanizando. O aburrando, que es palabra aceptada por la Academia, a diferencia de la anterior. El odio a la idea de España es evidente en una parte muy considerable de la población, y no digamos entre los intelectuales de rebaño. Éstos desearían la desaparición del país mediante su fragmentación. Pero, de nuevo, se revela patente la inepcia de esta actitud, pues el resultado de esa fragmentación sería muchísimo más despreciable que el conjunto desintegrado. No sería nada estimulante, absolutamente nada estimulante, una Confederación de Estados Ibéricos Aldeanos. El mejor ejemplo premonitorio de este resultado nefasto, nos lo muestra Cataluña, que ha perdido a ojos vistas el brillo cultural de antaño y está siendo gobernada por personas de escaso nivel intelectual, habiendo establecido un régimen oscuro, opresivo y excluyente. Produce melancolía considerar las pretensiones europeas de los catalanes. En conclusión: si España es algo despreciable, según estos intelectuales de rebaño ¿qué pueden llegar a ser los fragmentos de ese ente despreciable sino algo infinitamente peor? (Nos llega ahora la noticia de la agresión de matones nacionalistas al político Antonio Aguirre en el País Vasco. Es muestra de una sociedad desarbolada culturalmente, cada vez más embrutecida). Es digno de notarse que el desarrollo económico considerable y la buena situación de la economía en general, no han servido para estabilizar el país social y políticamente. Mentes inquietas, impacientes, han comparecido para desbaratarlo todo. Si hubiera sido mínimamente razonable, Rodríguez podría haber administrado el legado de Aznar, manteniendo la estabilidad, y con grandes probabilidades de repetir mandato. Pero una inquietud de azogue le lleva a sumirse en parajes oscuros y chapotear en charcas fangosas. ¿Que existe una línea directriz? Sí, es posible. Es hasta más aceptable admitir esto que no el pensar que anda trompicando sin orden ni concierto, sin rumbo, sin plan, sin nada. De acuerdo. Tiene una línea directriz, un plan general, posiblemente el citado al comienzo. Pero, aunque así sea, las preguntas saltan imparables, necesariamente: ¿Por qué? ¿Para qué? Se puede recurrir a conjuras internacionales de fuerzas ocultas, a la masonería, a la CIA, a los judíos, a cualesquiera. Y aún en el supuesto de que hubiera algo de cierto en ello (he apuntado la posibilidad de la pertenencia de Rodríguez alguna organización de este pelaje), las preguntas siguen vigentes para algunos. Para algunos a quienes se nos podrá achacar que vemos la realidad a través de cristales ahumados, con lo que las cosas adquieren contornos borrosos y equívocos; aunque a nosotros nos parece que vemos con ojos claros una realidad a la vez caótica y evanescente. Porque lo cierto es que no nos abandona la impresión de la inanidad política de España, consecuencia de la inanidad de sus gobernantes actuales.
¿Por qué? ¿Para qué?
Ignacio San Miguel
P REGUNTADO Ignacio Astarloa si las acciones del Gobierno son innecesarias y erróneas o bien obedecen a un plan, contestó con su acuidad acostumbrada que ambas opciones se solapan, no son excluyentes. Porque el plan, que en efecto parece existir, es ya de por sí innecesario y erróneo, y las acciones, al obedecer correctamente al mismo, han de participar obligadamente de su falta de necesidad y de su condición errónea. Si el plan de Rodríguez consiste en un cambio de régimen, con el resultado de una especie de confederación de Estados ibéricos cuasi independientes, su promoción del Estatuto catalán resulta coherente, no disparatada, no absurda. Pero las preguntas que se levantan no versan entonces sobre la coherencia de sus acciones, sino sobre el mismo plan. ¿Por qué esa confederación? ¿Para qué? ¿Qué necesidad tenía España de tal cambio de régimen si el vigente funcionaba lo suficientemente bien? Si de lo que se trata también es de puentear la Historia y enlazar con la II República, el desenterramiento de cadáveres de las fosas comunes resulta menos lúgubre, grotesco y sin sentido de lo que parece a primera vista. Pero ¿qué necesidad tenía España de rehacer su historia si marchaba razonablemente bien y pacíficamente, habiéndose cicatrizado las heridas de la guerra civil? ¿Por qué? ¿Para qué? No convence del todo que Rodríguez necesite mantener el apoyo de los partidos nacionalistas periféricos. Eso es verdad, pero también es verdad que vive en un sueño de utopías inconsistentes. Hace unos años, cuando se dirimía en la Unión Europea el poder de decisión que iba a tener cada Estado en el Consejo de Ministros, volvió de las reuniones sin apenas haber discutido nada de lo que le ofrecieron, y una de sus declaraciones fue: “Me divertí mucho viendo cómo las naciones defendían sus intereses.” Genial. Una persona con ese tipo de pensamiento ¿puede gobernar debidamente una nación? Una periodista contó hace unos días que una colega extranjera le había dicho que había entrevistado a Rodríguez Zapatero, y que éste, en un momento dado, le espetó: “Yo estoy aquí para provocar un cambio en el mundo.” No sé si de puede dar por fidedigna esta noticia, pero, por muy disparatada que parezca, no desentona del tipo de personaje sumido en un sueño de utopías de adolescente. Sobre todo si hubiera alguna organización de envergadura internacional que le respaldase; ya que resulta un poco fuerte eso de “cambiar el mundo” en solitario, por muy enloquecido que esté el caballero. En el último Consejo de Europa, un periodista que cubría el evento escribió que se le veía a Rodríguez aislado y “muy tímido”. No creo que esta situación se explique únicamente por su falta de conocimiento de idiomas. Schroëder no habla más que alemán. Rodríguez no encaja entre políticos internacionales. Por un lado, éstos le desdeñan, pues no están de acuerdo con su política internacional (ni con la nacional); por otro lado, él mismo se siente coartado, pues no está debidamente impuesto (ni se molesta, ni quiere estarlo) en los temas comunes de que tratan los gobernantes europeos. Ellos hablan de cosas concretas, prácticas y mensurables, de intereses nacionales, y esto no tiene nada que ver con utopías revolucionarias de pacotilla. Por supuesto, no entra entre sus proyectos desintegrar sus naciones. Pero en España la acción política de Rodríguez Zapatero no causa más que problemas y desasosiego generalizados. La política de reforzamiento a ultranza de las autonomías está conduciendo a una exacerbación del espíritu localista, tribal. Es decir, España se está aldeanizando. O aburrando, que es palabra aceptada por la Academia, a diferencia de la anterior. El odio a la idea de España es evidente en una parte muy considerable de la población, y no digamos entre los intelectuales de rebaño. Éstos desearían la desaparición del país mediante su fragmentación. Pero, de nuevo, se revela patente la inepcia de esta actitud, pues el resultado de esa fragmentación sería muchísimo más despreciable que el conjunto desintegrado. No sería nada estimulante, absolutamente nada estimulante, una Confederación de Estados Ibéricos Aldeanos. El mejor ejemplo premonitorio de este resultado nefasto, nos lo muestra Cataluña, que ha perdido a ojos vistas el brillo cultural de antaño y está siendo gobernada por personas de escaso nivel intelectual, habiendo establecido un régimen oscuro, opresivo y excluyente. Produce melancolía considerar las pretensiones europeas de los catalanes. En conclusión: si España es algo despreciable, según estos intelectuales de rebaño ¿qué pueden llegar a ser los fragmentos de ese ente despreciable sino algo infinitamente peor? (Nos llega ahora la noticia de la agresión de matones nacionalistas al político Antonio Aguirre en el País Vasco. Es muestra de una sociedad desarbolada culturalmente, cada vez más embrutecida). Es digno de notarse que el desarrollo económico considerable y la buena situación de la economía en general, no han servido para estabilizar el país social y políticamente. Mentes inquietas, impacientes, han comparecido para desbaratarlo todo. Si hubiera sido mínimamente razonable, Rodríguez podría haber administrado el legado de Aznar, manteniendo la estabilidad, y con grandes probabilidades de repetir mandato. Pero una inquietud de azogue le lleva a sumirse en parajes oscuros y chapotear en charcas fangosas. ¿Que existe una línea directriz? Sí, es posible. Es hasta más aceptable admitir esto que no el pensar que anda trompicando sin orden ni concierto, sin rumbo, sin plan, sin nada. De acuerdo. Tiene una línea directriz, un plan general, posiblemente el citado al comienzo. Pero, aunque así sea, las preguntas saltan imparables, necesariamente: ¿Por qué? ¿Para qué? Se puede recurrir a conjuras internacionales de fuerzas ocultas, a la masonería, a la CIA, a los judíos, a cualesquiera. Y aún en el supuesto de que hubiera algo de cierto en ello (he apuntado la posibilidad de la pertenencia de Rodríguez alguna organización de este pelaje), las preguntas siguen vigentes para algunos. Para algunos a quienes se nos podrá achacar que vemos la realidad a través de cristales ahumados, con lo que las cosas adquieren contornos borrosos y equívocos; aunque a nosotros nos parece que vemos con ojos claros una realidad a la vez caótica y evanescente. Porque lo cierto es que no nos abandona la impresión de la inanidad política de España, consecuencia de la inanidad de sus gobernantes actuales.
Blanca Sanchez de Haro, Neocons
viernes 30 de marzo de 2007
Neocons
Blanca Sánchez de Haro
L EO mi nombre escrito en mayúsculas por el respetabilísimo pulso de los que yo considero ya, mis compañeros. Y la ilusión y el empuje que eso me supone, también me turba un poco. Hoy me enfrento a mi segundo artículo en “Firmas invitadas” con más temor que vergüenza, y con tono quizá algo ácido, porque aunque no soy propensa al enfado, si que hay cosas que me enfadan. Así pues...hablaré, Félix, hablaré para que me conozcas. … Antes de comenzar este artículo quiero dejar constancia de que mis opiniones, no van en absoluto referidas a quien quiera usar de este término, como definición de su ideología política, siempre dentro de las virtudes de la Democracia y en buena lid de la defensa de sus ideas (esté yo - y hasta el vecino de enfrente - de acuerdo con ellas o no) Los ratones, ratoncillos (sagutxoa, como dicen los vascos), nunca me dieron temor. Muchos he encontrado en mi jardín o en mi huertito cuando estoy cuidando mis rosas o mis lechugas. Lo más que hago, si atino, es subirlos en la azadita de jardinería y lanzarlos al jardín o la huerta del vecino. Sé que no es cívico en absoluto, pero me da verdadera pena matarlos. Últimamente, sin embargo, empiezan a inquietarme algo. No tengo claro si los ratones pequeños se acaban convirtiendo en ratas de aspecto repugnante e intenciones peligrosas. O las ratas nacen por su propia cuenta dentro de un entramado genético diferente. Y me preocupa, porque en este inmenso sub mundo ínter nauta donde todos podemos, con más o menos habilidad sumergirnos, empiezo a ver extenderse cada vez con mayor rapidez y subversividad a pequeños ratoncillos, que no se si serán como los perros de compañía que no crecen nunca, o pequeñas ratas que aun no se han destetado ni empezado a medrar. Defienden el término NEOCONS como representativo de su ideología moral, social y política, al hilo de los blogs de ciertas representaciones de grupos, más que sospechosos, de jóvenes norteamericanos. Han sido tardes enteras buscándoles y leyéndolos. Tardes enteras y aún, no salgo de mi sorpresa. Una de esas tardes, debía yo estar mejor dormida de siesta, quise retomar una antigua lectura que me recordaban y mencionaban en otras páginas, donde la oficialidad de dicho término tiene cariz bien distinto: Un ensayo titulado “El Fin de la Historia” de Francís Fukuyama, escrito en el 89. Y los posteriores análisis sobre libros, comentarios y críticas. Volvía a parte de aquellos escritos de forma ligera (releerlo todo me pareció un esfuerzo infrahumano). Me centré más en las explicaciones, correcciones y aclaraciones que el propio autor continuó dando durante casi 15 años a sus teorías. En algún momento incluso llegó a decir; cual niño en rabieta que no quiere ir a escuela: “Yo, me desapunto”. Dicha rabieta del Sr. Fukuyama se produce cuando otro señor; Leon Strauss, utiliza sus teorías, - bajo el apoyo incondicional del Sr. Ronald Reagan y su homóloga Margaret Tacher - para definir el término NEOCONS. Apoyo que luego ha continuado modelando y remodelando el también Sr. Bush. Strauss, profesor de la universidad de Chicago, apostilla su definición al término con frases tan iluminadas como esta. Necons: Neoconservador. “Ser neoconservador es ser liberal y demócrata” (Bien, ¿no?) “Los gobiernos tienen que darse cuenta de que no existe moralidad, sólo un derecho natural, un derecho que les permite mandar sobre el resto” ( N/C) Yo sólo quiero, modestamente, aferrarme a mi objetiva subjetividad para comentar parte del ensayo “El fin de la Historia”. Al terminar la guerra fría, y tras el fracaso del régimen comunista en la Unión Soviética, Fukuyama aventura que los únicos sistemas políticos que pueden tener eficacia a partir de ese momento, son las democracias liberales, porque son ellas las que pueden tomar las riendas y aprovechar el desarrollo industrial y económico de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. De esta forma, opina, se crearían sólo sistemas representativos parejos con la base de una democracia estable. Defendía también en su trabajo la globalización, las reformas neoliberales en lo económico y en lo político, la libre economía privada. Aconsejaba evitar los gobiernos autoritarios y represivos. Recurría a la ciencia y al humanismo como edificadores de un futuro mejor, y a la educación social como sustituto de los dogmas morales o éticos. (Francís Fukuyama era, creo saber que sigue siendo, Comunitarista (?). Yo debo haberme perdido en el camino que unió unas teorías y otras y que acabó posicionando la definición de neoconservador en lo alto de la lista de los 40 principales en Europa y España, desde hace un par de años. Quizá mis relecturas sobre el tema, no han sido suficientemente meditadas. De todas formas ni yo soy una analista de historia política, ni ése es el caso. Insisto; Evidentemente es respetable que ideólogos o comprometidos con la realidad política y social deseen utilizar el vocablo “neocons” como una nueva forma de representar una corriente liberal, demócrata, católica, basada en sus valores. Eso es cosa bien distinta a lo que estoy tratando de decir. Mi preocupación es, como decía, que en la vorágine de la red, se extiende una pléyade de sagutxoas o de pequeñas crías de ratas, que se aferran al oportunismo de la definición, para decir exabruptos y estupideces. Para instar a una nueva joven derecha radical y violenta con la que ya nadie quería volver a contar. Que ni siquiera en los momentos de la transición, junto con las juventudes radicales izquierdistas, aportaron nada que fuera bueno para nadie. Sean peligrosos o no, el discurso de esta especie de logia es, a mi modo de ver, de tal disparate y ofensa que voy a permitirme el lujazo de no citar ninguna de las fuentes donde aprendí sobre ellos. No voy yo a dar pábulo abiertamente a lo que a mi juicio, repito, es una auténtica verborrea de ignorantes. Y como me niego a citar fuente alguna, no puedo transcribir aquí ninguno de los argumentos y definiciones que los abanderan. Creedme, algunos de ellos sacados casi literalmente de los discursos de Hitler en los años 30. Ni voy a hacer alusión alguna a quien manipula el término para luchas personales y políticas. Eso es que, sencillamente, no me interesa. Pero con esta cabezonería mía de no darles referencia alguna de lo que cuentan, este articulo queda totalmente mutilado. Y algo de ambición de contar se me queda en el tintero del alma, volviéndomela más negra que una pena mora. Por eso no me resisto a recomendarles que escriban el término en la barra de su buscador y que buceen. - quien no lo haya hecho ya-.. Empiecen por las juventudes neocons estadounidenses, y a ver hasta donde son capaces de llegar.
Neocons
Blanca Sánchez de Haro
L EO mi nombre escrito en mayúsculas por el respetabilísimo pulso de los que yo considero ya, mis compañeros. Y la ilusión y el empuje que eso me supone, también me turba un poco. Hoy me enfrento a mi segundo artículo en “Firmas invitadas” con más temor que vergüenza, y con tono quizá algo ácido, porque aunque no soy propensa al enfado, si que hay cosas que me enfadan. Así pues...hablaré, Félix, hablaré para que me conozcas. … Antes de comenzar este artículo quiero dejar constancia de que mis opiniones, no van en absoluto referidas a quien quiera usar de este término, como definición de su ideología política, siempre dentro de las virtudes de la Democracia y en buena lid de la defensa de sus ideas (esté yo - y hasta el vecino de enfrente - de acuerdo con ellas o no) Los ratones, ratoncillos (sagutxoa, como dicen los vascos), nunca me dieron temor. Muchos he encontrado en mi jardín o en mi huertito cuando estoy cuidando mis rosas o mis lechugas. Lo más que hago, si atino, es subirlos en la azadita de jardinería y lanzarlos al jardín o la huerta del vecino. Sé que no es cívico en absoluto, pero me da verdadera pena matarlos. Últimamente, sin embargo, empiezan a inquietarme algo. No tengo claro si los ratones pequeños se acaban convirtiendo en ratas de aspecto repugnante e intenciones peligrosas. O las ratas nacen por su propia cuenta dentro de un entramado genético diferente. Y me preocupa, porque en este inmenso sub mundo ínter nauta donde todos podemos, con más o menos habilidad sumergirnos, empiezo a ver extenderse cada vez con mayor rapidez y subversividad a pequeños ratoncillos, que no se si serán como los perros de compañía que no crecen nunca, o pequeñas ratas que aun no se han destetado ni empezado a medrar. Defienden el término NEOCONS como representativo de su ideología moral, social y política, al hilo de los blogs de ciertas representaciones de grupos, más que sospechosos, de jóvenes norteamericanos. Han sido tardes enteras buscándoles y leyéndolos. Tardes enteras y aún, no salgo de mi sorpresa. Una de esas tardes, debía yo estar mejor dormida de siesta, quise retomar una antigua lectura que me recordaban y mencionaban en otras páginas, donde la oficialidad de dicho término tiene cariz bien distinto: Un ensayo titulado “El Fin de la Historia” de Francís Fukuyama, escrito en el 89. Y los posteriores análisis sobre libros, comentarios y críticas. Volvía a parte de aquellos escritos de forma ligera (releerlo todo me pareció un esfuerzo infrahumano). Me centré más en las explicaciones, correcciones y aclaraciones que el propio autor continuó dando durante casi 15 años a sus teorías. En algún momento incluso llegó a decir; cual niño en rabieta que no quiere ir a escuela: “Yo, me desapunto”. Dicha rabieta del Sr. Fukuyama se produce cuando otro señor; Leon Strauss, utiliza sus teorías, - bajo el apoyo incondicional del Sr. Ronald Reagan y su homóloga Margaret Tacher - para definir el término NEOCONS. Apoyo que luego ha continuado modelando y remodelando el también Sr. Bush. Strauss, profesor de la universidad de Chicago, apostilla su definición al término con frases tan iluminadas como esta. Necons: Neoconservador. “Ser neoconservador es ser liberal y demócrata” (Bien, ¿no?) “Los gobiernos tienen que darse cuenta de que no existe moralidad, sólo un derecho natural, un derecho que les permite mandar sobre el resto” ( N/C) Yo sólo quiero, modestamente, aferrarme a mi objetiva subjetividad para comentar parte del ensayo “El fin de la Historia”. Al terminar la guerra fría, y tras el fracaso del régimen comunista en la Unión Soviética, Fukuyama aventura que los únicos sistemas políticos que pueden tener eficacia a partir de ese momento, son las democracias liberales, porque son ellas las que pueden tomar las riendas y aprovechar el desarrollo industrial y económico de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. De esta forma, opina, se crearían sólo sistemas representativos parejos con la base de una democracia estable. Defendía también en su trabajo la globalización, las reformas neoliberales en lo económico y en lo político, la libre economía privada. Aconsejaba evitar los gobiernos autoritarios y represivos. Recurría a la ciencia y al humanismo como edificadores de un futuro mejor, y a la educación social como sustituto de los dogmas morales o éticos. (Francís Fukuyama era, creo saber que sigue siendo, Comunitarista (?). Yo debo haberme perdido en el camino que unió unas teorías y otras y que acabó posicionando la definición de neoconservador en lo alto de la lista de los 40 principales en Europa y España, desde hace un par de años. Quizá mis relecturas sobre el tema, no han sido suficientemente meditadas. De todas formas ni yo soy una analista de historia política, ni ése es el caso. Insisto; Evidentemente es respetable que ideólogos o comprometidos con la realidad política y social deseen utilizar el vocablo “neocons” como una nueva forma de representar una corriente liberal, demócrata, católica, basada en sus valores. Eso es cosa bien distinta a lo que estoy tratando de decir. Mi preocupación es, como decía, que en la vorágine de la red, se extiende una pléyade de sagutxoas o de pequeñas crías de ratas, que se aferran al oportunismo de la definición, para decir exabruptos y estupideces. Para instar a una nueva joven derecha radical y violenta con la que ya nadie quería volver a contar. Que ni siquiera en los momentos de la transición, junto con las juventudes radicales izquierdistas, aportaron nada que fuera bueno para nadie. Sean peligrosos o no, el discurso de esta especie de logia es, a mi modo de ver, de tal disparate y ofensa que voy a permitirme el lujazo de no citar ninguna de las fuentes donde aprendí sobre ellos. No voy yo a dar pábulo abiertamente a lo que a mi juicio, repito, es una auténtica verborrea de ignorantes. Y como me niego a citar fuente alguna, no puedo transcribir aquí ninguno de los argumentos y definiciones que los abanderan. Creedme, algunos de ellos sacados casi literalmente de los discursos de Hitler en los años 30. Ni voy a hacer alusión alguna a quien manipula el término para luchas personales y políticas. Eso es que, sencillamente, no me interesa. Pero con esta cabezonería mía de no darles referencia alguna de lo que cuentan, este articulo queda totalmente mutilado. Y algo de ambición de contar se me queda en el tintero del alma, volviéndomela más negra que una pena mora. Por eso no me resisto a recomendarles que escriban el término en la barra de su buscador y que buceen. - quien no lo haya hecho ya-.. Empiecen por las juventudes neocons estadounidenses, y a ver hasta donde son capaces de llegar.
Oscar Molina, Aramburu, el animal de corral
viernes 30 de marzo de 2007
Aramburu, el animal corral
Óscar Molina
H AY quien pone nombres de persona a sus animales; hace años se hizo famoso un perro del Presidente de la Federación Española de Fútbol que se llamaba como yo, Óscar, y son incontables los burros, toros, mulas, caballos, leones, gatos… bautizados como si fuesen el vecino del quinto. A mí particularmente nunca me ha parecido muy propio, pero líbreme Dios de meterme en el sacrosanto ámbito de la relación del prójimo con sus mascotas. Máxime cuando acabamos de descubrir recientemente que entre los propietarios de animales no sólo se encuentran las personas físicas, sino algunas personas jurídicas, como los partidos políticos. En concreto, en el PNV tienen una bestia ciertamente zafia a la que han puesto no ya nombre, sino hasta apellidos.
http://www.vistazoalaprensa.com/imagenes/firmas/aramburu.jpg
Se llama Alejandro Aramburu Corral. El nombre es muy bonito, Alejandro, y los apellidos hacen claramente referencia, uno por vasco y otro por extremadamente concreto, al lugar de nacimiento del animal, perdón del paisano. No hace mucho supimos que el Gobierno de Ibarretxe se gastaba la pasta del contribuyente en estudios sobre animales autóctonos como la gallina o la oca vascas, con resultado decepcionante. Y la verdad, me parece tirar el dinero, porque teniendo a mano a un ejemplar de “noséqué” como Aramburu, tan exótico y decididamente guardián de la ortodoxia “euzkaldún”, dejarse el presupuesto en plumíferos sin sentimiento patrio es un absoluto absurdo. Porque el caso de Aramburu (creo que voy a empezar a llamarle Corral, que le describe mejor) es absolutamente digno de investigación. No sólo a nivel biológico, que por supuesto también, sino en el ámbito de la historiografía mística, pues nos demuestra que la fábula de Aitor, ese cuento que data el nacimiento de la raza vasca en la noche de los tiempos y que justifica todo este montaje, empieza a hacerse realidad; al menos en lo que tiene de fábula, porque los animales han empezado a hablar. Es un dato, y supongo que detrás de él vendrá alguna moción por parte de las alérgicas al jabón del PCTV. Algo así como una iniciativa legislativa para el reconocimiento de los animales y animalas vascos como parte integrante del hecho diferencial. Seguramente el título de la ponencia lleve la palabra “escenario” por algún lado, pero van a perdonarme que a mí no se me ocurra dónde ponerla; aunque no importa, porque seguramente alguna de las aromatizadas sílfides del PCTV anda ya redactándola en papel higiénico, ése que ellas usan únicamente para escribir. La pena que sí tengo, miren, es que ya no se encuentre entre nosotros el extraordinario e irrepetible Félix Rodríguez de la Fuente. Porque estoy convencido de que al buen burgalés se le hubiese helado en la boca aquel entrañable “queridos amigos”, después de contemplar al animal Corral. Yo, si no les molesta, voy a intentar hacerles una descripción de la bestia. Una semblanza por supuesto nada profesional, pero sí meditada tras verle en acción.
El animal Corral es feo, esto no es muy discutible; échenle un vistazo a la foto y verán que aunque es cierto que en ella se le muestra en actitud de ataque, su horripilancia es evidente, y como mucho puede llegar a convertirse en una facha menos grotesca, más reposada, durante otros comportamientos. La desagradable y mortificante dificultad que implica mirarlo nos hace concluir que se trata de un ejemplar único, y muy probablemente condenado a la extinción, pues sus posibilidades de cortejo son escasas, visto su aspecto. Puede, no obstante y en cautividad, intentarse aparearlo con un roto para cualquier descosido tipo las muchachas del rollo ese de las Tierras Vascas, entre cuyas cualidades se encuentra la imposibilidad de sentir asco. Respecto a su alimentación, es difícil ser concreto, pero sí puede afirmarse sin temor a errar que el animal Corral es carroñero. La deducción es sencilla si miramos la foto, y observamos que ni siquiera sus domadores habituales (los de rojo) se atreven a mirarle de frente ante el temor, evidente, de que les pueda echar el aliento. Posiblemente la tonalidad del traje del domador venga motivada por haber sido expuesta al resuello del animal Corral durante un tiempo prolongado, pues originariamente su color era negro. El hábitat natural del animal Corral es el “Batzoki”, donde destaca por su capacidad para ingerir líquidos alcohólicos de manera similar a los seres humanos, llegando, según los últimos estudios evolutivos a una capacidad de aprendizaje sorprendente mediante la cual es capaz de distinguir su nombre en la escudilla en la que se le coloca el pacharán. Respecto a los sólidos, aún no se ha experimentado con cubiertos, pero la comunidad científica no es muy optimista al respecto. No es necesario atarlo, pues sus patrones de obediencia son más que aceptables, y se vuelven extraordinarios hacia quien le proporciona comida de manera adecuada, esto es, tirándosela al suelo, que es como más la aprecia. No obstante, en las ocasiones en que se le saque a la calle para usarlo como animal de defensa, se recomiendan collar y correa por su reiterativa costumbre de marcar el territorio a la inversa, es decir, no a base de esparcir sus excrementos, sino eliminando los de otros animales mediante ingestión directa. El animal Corral es bastante primario, y extremadamente agresivo. Su ira se vuelve indescriptible cuando intuye que alguien trata de atacar a la mano que le da de comer. En esas ocasiones emplea su habilidad para la coz con absoluta furia, luego ha de dejársele correr a demanda para colmar su instinto de huida. No hay problema, vuelve en cuanto tiene hambre, pues es capaz de reconocer la voz de su amo a largas distancias. Es un aceptable animal de defensa por la facilidad para el pateo y por la violencia que es capaz de desarrollar, fruto de la desconexión del riego sanguíneo al pequeño encéfalo que se le produce en situaciones de tensión. No obstante, se desenvuelve mucho mejor en escenarios (por fin, escenarios) de clara superioridad numérica, pues no es un animal valiente. Hasta una nueva fase de entrenamiento se ha determinado que su utilidad como agresor decae cuando la relación de superioridad en que se encuentra es menor de 120 a 1. En los diversos ejercicios practicados hasta la fecha con proporciones menos ventajosas el animal Corral no ha sido capaz de agredir, y ha pasado directamente a la fase de huida. Respecto al entrenamiento para el ataque y azuzamiento, se viene experimentando con éxito la técnica de darle de beber en abundancia en el pote con su nombre y luego hacerle entrar en fase de furia mediante la provocación a base de palabras como “Libertad” o “Constitución”, que hasta la fecha han sido las más efectivas. Evaluación y estudio de cortesía, no imputables a concepto presupuestario alguno de ninguna Consejería del Gobierno Vasco.
Aramburu, el animal corral
Óscar Molina
H AY quien pone nombres de persona a sus animales; hace años se hizo famoso un perro del Presidente de la Federación Española de Fútbol que se llamaba como yo, Óscar, y son incontables los burros, toros, mulas, caballos, leones, gatos… bautizados como si fuesen el vecino del quinto. A mí particularmente nunca me ha parecido muy propio, pero líbreme Dios de meterme en el sacrosanto ámbito de la relación del prójimo con sus mascotas. Máxime cuando acabamos de descubrir recientemente que entre los propietarios de animales no sólo se encuentran las personas físicas, sino algunas personas jurídicas, como los partidos políticos. En concreto, en el PNV tienen una bestia ciertamente zafia a la que han puesto no ya nombre, sino hasta apellidos.
http://www.vistazoalaprensa.com/imagenes/firmas/aramburu.jpg
Se llama Alejandro Aramburu Corral. El nombre es muy bonito, Alejandro, y los apellidos hacen claramente referencia, uno por vasco y otro por extremadamente concreto, al lugar de nacimiento del animal, perdón del paisano. No hace mucho supimos que el Gobierno de Ibarretxe se gastaba la pasta del contribuyente en estudios sobre animales autóctonos como la gallina o la oca vascas, con resultado decepcionante. Y la verdad, me parece tirar el dinero, porque teniendo a mano a un ejemplar de “noséqué” como Aramburu, tan exótico y decididamente guardián de la ortodoxia “euzkaldún”, dejarse el presupuesto en plumíferos sin sentimiento patrio es un absoluto absurdo. Porque el caso de Aramburu (creo que voy a empezar a llamarle Corral, que le describe mejor) es absolutamente digno de investigación. No sólo a nivel biológico, que por supuesto también, sino en el ámbito de la historiografía mística, pues nos demuestra que la fábula de Aitor, ese cuento que data el nacimiento de la raza vasca en la noche de los tiempos y que justifica todo este montaje, empieza a hacerse realidad; al menos en lo que tiene de fábula, porque los animales han empezado a hablar. Es un dato, y supongo que detrás de él vendrá alguna moción por parte de las alérgicas al jabón del PCTV. Algo así como una iniciativa legislativa para el reconocimiento de los animales y animalas vascos como parte integrante del hecho diferencial. Seguramente el título de la ponencia lleve la palabra “escenario” por algún lado, pero van a perdonarme que a mí no se me ocurra dónde ponerla; aunque no importa, porque seguramente alguna de las aromatizadas sílfides del PCTV anda ya redactándola en papel higiénico, ése que ellas usan únicamente para escribir. La pena que sí tengo, miren, es que ya no se encuentre entre nosotros el extraordinario e irrepetible Félix Rodríguez de la Fuente. Porque estoy convencido de que al buen burgalés se le hubiese helado en la boca aquel entrañable “queridos amigos”, después de contemplar al animal Corral. Yo, si no les molesta, voy a intentar hacerles una descripción de la bestia. Una semblanza por supuesto nada profesional, pero sí meditada tras verle en acción.
El animal Corral es feo, esto no es muy discutible; échenle un vistazo a la foto y verán que aunque es cierto que en ella se le muestra en actitud de ataque, su horripilancia es evidente, y como mucho puede llegar a convertirse en una facha menos grotesca, más reposada, durante otros comportamientos. La desagradable y mortificante dificultad que implica mirarlo nos hace concluir que se trata de un ejemplar único, y muy probablemente condenado a la extinción, pues sus posibilidades de cortejo son escasas, visto su aspecto. Puede, no obstante y en cautividad, intentarse aparearlo con un roto para cualquier descosido tipo las muchachas del rollo ese de las Tierras Vascas, entre cuyas cualidades se encuentra la imposibilidad de sentir asco. Respecto a su alimentación, es difícil ser concreto, pero sí puede afirmarse sin temor a errar que el animal Corral es carroñero. La deducción es sencilla si miramos la foto, y observamos que ni siquiera sus domadores habituales (los de rojo) se atreven a mirarle de frente ante el temor, evidente, de que les pueda echar el aliento. Posiblemente la tonalidad del traje del domador venga motivada por haber sido expuesta al resuello del animal Corral durante un tiempo prolongado, pues originariamente su color era negro. El hábitat natural del animal Corral es el “Batzoki”, donde destaca por su capacidad para ingerir líquidos alcohólicos de manera similar a los seres humanos, llegando, según los últimos estudios evolutivos a una capacidad de aprendizaje sorprendente mediante la cual es capaz de distinguir su nombre en la escudilla en la que se le coloca el pacharán. Respecto a los sólidos, aún no se ha experimentado con cubiertos, pero la comunidad científica no es muy optimista al respecto. No es necesario atarlo, pues sus patrones de obediencia son más que aceptables, y se vuelven extraordinarios hacia quien le proporciona comida de manera adecuada, esto es, tirándosela al suelo, que es como más la aprecia. No obstante, en las ocasiones en que se le saque a la calle para usarlo como animal de defensa, se recomiendan collar y correa por su reiterativa costumbre de marcar el territorio a la inversa, es decir, no a base de esparcir sus excrementos, sino eliminando los de otros animales mediante ingestión directa. El animal Corral es bastante primario, y extremadamente agresivo. Su ira se vuelve indescriptible cuando intuye que alguien trata de atacar a la mano que le da de comer. En esas ocasiones emplea su habilidad para la coz con absoluta furia, luego ha de dejársele correr a demanda para colmar su instinto de huida. No hay problema, vuelve en cuanto tiene hambre, pues es capaz de reconocer la voz de su amo a largas distancias. Es un aceptable animal de defensa por la facilidad para el pateo y por la violencia que es capaz de desarrollar, fruto de la desconexión del riego sanguíneo al pequeño encéfalo que se le produce en situaciones de tensión. No obstante, se desenvuelve mucho mejor en escenarios (por fin, escenarios) de clara superioridad numérica, pues no es un animal valiente. Hasta una nueva fase de entrenamiento se ha determinado que su utilidad como agresor decae cuando la relación de superioridad en que se encuentra es menor de 120 a 1. En los diversos ejercicios practicados hasta la fecha con proporciones menos ventajosas el animal Corral no ha sido capaz de agredir, y ha pasado directamente a la fase de huida. Respecto al entrenamiento para el ataque y azuzamiento, se viene experimentando con éxito la técnica de darle de beber en abundancia en el pote con su nombre y luego hacerle entrar en fase de furia mediante la provocación a base de palabras como “Libertad” o “Constitución”, que hasta la fecha han sido las más efectivas. Evaluación y estudio de cortesía, no imputables a concepto presupuestario alguno de ninguna Consejería del Gobierno Vasco.
Ismael Medina, EL timo politico de la estampita progresista
viernes 30 de marzo de 2007
El timo político de la estampita progresista
Ismael Medina
E L Fiscal General del Estado, o del gobierno Rodríguez para mayor precisión, ha hecho un llamativo descubrimiento político cuya existencia escapó a los más acreditados sociólogos y que, de ser cierto, podría provocar un espectacular terremoto político. Ha dicho que cada vez que el Ministerio Fiscal toma una decisión contraria a las conveniencias del Partito Popular, éste presiona al gobierno sacando "a los falangistas a la calle para que se manifiesten". Se refería, naturalmente, a la ingente manifestación que, para pasmo gubernamental, convirtió el corazón urbano de Madrid en oceánica marea rojjgualda. ¿Y las cinco minoritarias Falanges existentes sin enterarse de que el PP les ha birlado cientos de miles de posibles militantes y electores! Días atrás regalé a mis nietos los dos primeros volúmenes de la edición del "TBO" que leía en mi ya lejanísima infancia. Lo de Conde-Pumpido me recuerda aquellos divertidos y estrambóticos inventos del "TBO" que ocupaban por entero una de sus últimas páginas. Aquél, por ejemplo, de un complicado mecanismo que recogía el huevo recién puesto en el nidal de la gallina, lo cascaba, lo freía, lo depositaba en un plato y lo ponía calentito y en su punto sobre la mesa del comensal. Conde-Pumpido se comió de una sentada los averiados huevos que Pepino Blanco puso en el nidal del agit-prop sociata y que, a través de un bien untado mecanismo de mercadería política, fueron fritos en las sartenes mediáticas bajo control y publicitados a gran escala. Poco antes de que el Fiscal General de Rodríguez se sacara de la puñeta ese invento "tebeístico", había subido a la palestra de la mendacidad el todopoderoso Jesús Polanco para proferir análogo y patético discurso, aunque cambiando falangistas por franquistas. Ha salido de nuevo a relucir su biografía de aprovechado travestí político y la de Juan Luís Cebrián, su ideólogo "progresista" y su enlace de máxima confianza con el P(SOE), junto a Felipe González, ambos también acarreadores en los negocios polanquistas con el maximillonario mejicano Slim, quien comparte negocios de altos vuelos, por cierto, con un hermano del siempre asaeteado presidente Bush. No voy a entrar en este tipo de exhumaciones de cambiantes pasados. Pero sí advertir que, al contrario del trompetero Conde-Pumpido, sí conocen bien la neta distinción existente entre falangismo joseantoniano y franquismo movientista. Un tema ideológica e históricamente complejo que acaso aborde en otra ocasión, aún a riesgo de que me echen los perros de la incomprensión desde muy variadas esquinas. Es habitual en la actual gresca partidista acusar a los contrarios de fascistas, nazis y falangistas como descalificación e insulto. Pero no el de rojos, puesto que vulneraría el trágala de lo políticamente correcto. Lo paradójico del caso reside en que muy pocos de los que vocean estas descalificaciones sabrán responder a una pregunta inevitable: "¿Puede definirme en términos ideológicos que fueron el fascismo, el nacional-socialismo, el falangismo y el comunismo, así como las diferencias más sustanciales entre unos y otros?". Tampoco acertarán a discernir entre democracia participativa y democracia representativa. Estamos en tiempos de palabras convertidas en pedradas, etiquetas y mercadeo electorero. En un periodo de degradación generalizada en que tampoco responden a realidad ideológica sustantiva los términos izquierda, centro y derecha, amén de sus teóricos extremos. ¿Qué se esconde realmente bajo las apariencias de una diversidad ideológica y las arriscadas pendencias partitocráticas? Es necesario responder a esta cuestión capital para un adecuado entendimiento del mundo en que nos movemos. Y lo que subyace no es otra cosa que un desalmado consumismo. O dicho de otro modo, el imperio de la globalización capitalista que unas veces se disfraza de liberalismo y otras de socialismo más o menos descafeinado. Los partidos están en manos de unas enrocadas minorías cuyos dos principales e inconfesados objetivos son el poder y el dinero. Y la sociedad, y dentro de ella el electorado, son propicios esclavos del consumo en masa. Los integran individuos que han dimitido de su condición de personas libres y que, salvo una franja minoritaria, se adhieren casi de por vida a la etiqueta de un partido con parejo talante de esclavos de la figuración que lo hacen a la etiqueta de los bienes de consumo mejor publicitados. Cada partido quiere hacernos creer que el suyo es el que lava más blanco o el que mejor resiste la prueba del algodón. Es consecuente que no sea el raciocinio del votante el que de el triunfo a la formación más fiable, sino a la que mejor propale su imagen publicitaria, en particular la televisiva. Se vende un líder al elector consumista con la misma tecnología mediática que un automóvil, un lavaplatos o un preservativo. Y cuando el líder y su cohorte son como una zambomba rajada, se recurre a la descalificación sistemática del contrario, con absoluto desprecio a la verdad. La verdad fue enterrada por el racionalismo relativista que colocó en su lugar la mentira como valor supremo. Gana el que mejor y con mayor cinismo miente. No el que mejor sirve a la comunidad. Y la teórica izquierda se ha demostrado la más diestra en las artes del engaño. Aludía en uno de mis artículos, no muy lejano, al famoso mayo francés del 68, protagonizado por los universitarios hijos de papá, y a la desembocadura de la mayoría de aquellos ocasionales revolucionarios, hoy convertidos en atildados y enriquecidos ejecutivos de grandes empresas. En eso quedó su progresismo. Pero no se trata de un fenómeno insólito, sino generalizado. Valen algunos ejemplos. El maoísmo revolucionario fue acogido con entusiasmo por la progresía occidental. ¿Y qué fue en realidad la revolución maoísta en China? Mao destruyó a sangre y fuego (millones de chinos fueron asesinados) las tradiciones de su pueblo, su moral, sus símbolos y su riquísimo patrimonio religioso y cultural hasta convertirse en una suerte de dios rojo y único. ¿Y qué resta de la sangrienta revolución maoísta? Un inmenso país que, muerto Mao, ha hecho suyo, bajo dirección formalmente comunista, el método de progreso de Taiwán y se ha convertido en una potencia capitalista con ciudades atestadas de gigantescos rascacielos, grandes empresarios emergidos a la sombra del partido, millones de ejecutivos que visten y se comportan como los de la City londinense o los Wall Stret, amén de un consumismo rabiosamente occidentalizado. De haber triunfado Chiang Kai Chek el fenómeno chino que hoy tanto asombra se habría producido con bastantes años de antelación. No muy diferente ha sido el caso ruso. Al hundimiento de la Unión Soviética, que se afanó también en la destrucción de su valores tradicionales, siguió un proceso desmesurado de asalto a las grandes empresas estatales, de las que se adueñaron miembros cualificados y corruptos del PCUS, hoy situados entre la elite de los grandes millonarios occidentales, aunque empeñados en una enconada lucha entre el grupo de los que pudiéramos denominar financieros eslavos, favorecidos por Putin, y financieros judíos, a los que detesta. Una sorda batalla que tiene profundas raíces históricas. Quien haya visitado Rusia o cualquiera de los que fueron sus Estados satélites, antes o después del hundimiento de la URSS, habrá comprobado, que también en Rusia acampa la uniformidad del consumismo capitalista, en el que nunca falta los desheredados. Son necesarios para utilizarlos como lección para alertar del destino que aguarda a los que no se integran en el sistema. ¿Y qué decir de la India? El pacifismo moral de Gandhi no cuenta. Se ha impuesto en su lugar un militarismo fiel reflejo del modelo colonial británico. Cada vez está más arrinconado el hinduismo, algunas de cuyas manifestaciones aún deslumbran a la progresía occidental, aunque son poquísimos los que han logrado penetrar en su dimensión religiosa y humana más honda. India se ha situado a la vanguardia de la tecnología electrónica, tiene energía y armas nucleares, los pretenciosos rascacielos se adueñan de las ciudades más importantes y las clases medias y adineradas mimetizan los hábitos occidentales. E igual sucede por doquier. Hanoi es ahora como el Saigón del periodo bélico. Y en todo el sudeste asiático es similar el fenómeno del "progreso". La tradición se ha convertido en espectáculo folklórico para atracción del turismo. Resulta fascinante, a fuer de paradójico, que quienes desde un falso progresismo se pronuncian airadamente contra el "imperialismo capitalista norteamericano" vivan sumergidos en sus métodos, modas y maneras consumistas. Se ha impuesto en el mundo la uniformidad del imperio al que se hostiga. También en España. ¿O no es ridículo y carnavalesco, por ejemplo, que el paranoico nacionalismo catalanista se empecine en erradicar el español de la enseñanza y que se prefiera el inglés como lengua complementaria del catalán? ¿O que Rodríguez y su patulea de mediocres e ignaros sigan haciendo bandera antinorteamericana y contra Aznar de la guerra de Iraq, en tanto mantienen una fuerza militar expedicionaria en la guerra de Afganistán, integrada en el despliegue bélico de los países que abandonaron en la contienda iraquí, entre ellos el de los USA? Muy al estilo de la autoentrevista de Oriana Fallaci, aunque en este caso en conversación grabada con su hijo Falco, cuando ya transitaba hacia la muerte al compás marcado por el cáncer, Tiziano Ternazi, un gran periodista que vivió durante treinta años todos los trágicos conflictos asiáticos, crucificaba a los políticos. Decía de ellos: "Los políticos, pobrecillos, deben repetir siempre las mismas cosas. No tienen tiempo para pensar; no piensan, reaccionan". Podría aplicarse a los que ahora nos desgobiernan en España, aunque con la corrección de que no piensan por mera incapacidad para pensar. Eructan latiguillos en vez e emitir ideas coherentes. Creen que lo saben todo y poco o nada saben del ejercicio razonable del poder del Estado, el cual conciben como un predio sujeto a continuas y desdichadas recalificaciones. Menos aún conocen la Historia. Ni tan siquiera la de España. La ignorancia de la Historia, añadida a un desaforado sectarismo, les lleva a la comisión de esquizofrénicos disparates como el Estatuto de Cataluña, la ignominiosa claudicación ante el terrorismo o creer a pies juntillas que el sanguinario fundamentalismo islámico es una etapa venturosa de civilización progresista. También a proferir memeces como la de Conde-Pumpido que me sirvió de percha para esta crónica.
El timo político de la estampita progresista
Ismael Medina
E L Fiscal General del Estado, o del gobierno Rodríguez para mayor precisión, ha hecho un llamativo descubrimiento político cuya existencia escapó a los más acreditados sociólogos y que, de ser cierto, podría provocar un espectacular terremoto político. Ha dicho que cada vez que el Ministerio Fiscal toma una decisión contraria a las conveniencias del Partito Popular, éste presiona al gobierno sacando "a los falangistas a la calle para que se manifiesten". Se refería, naturalmente, a la ingente manifestación que, para pasmo gubernamental, convirtió el corazón urbano de Madrid en oceánica marea rojjgualda. ¿Y las cinco minoritarias Falanges existentes sin enterarse de que el PP les ha birlado cientos de miles de posibles militantes y electores! Días atrás regalé a mis nietos los dos primeros volúmenes de la edición del "TBO" que leía en mi ya lejanísima infancia. Lo de Conde-Pumpido me recuerda aquellos divertidos y estrambóticos inventos del "TBO" que ocupaban por entero una de sus últimas páginas. Aquél, por ejemplo, de un complicado mecanismo que recogía el huevo recién puesto en el nidal de la gallina, lo cascaba, lo freía, lo depositaba en un plato y lo ponía calentito y en su punto sobre la mesa del comensal. Conde-Pumpido se comió de una sentada los averiados huevos que Pepino Blanco puso en el nidal del agit-prop sociata y que, a través de un bien untado mecanismo de mercadería política, fueron fritos en las sartenes mediáticas bajo control y publicitados a gran escala. Poco antes de que el Fiscal General de Rodríguez se sacara de la puñeta ese invento "tebeístico", había subido a la palestra de la mendacidad el todopoderoso Jesús Polanco para proferir análogo y patético discurso, aunque cambiando falangistas por franquistas. Ha salido de nuevo a relucir su biografía de aprovechado travestí político y la de Juan Luís Cebrián, su ideólogo "progresista" y su enlace de máxima confianza con el P(SOE), junto a Felipe González, ambos también acarreadores en los negocios polanquistas con el maximillonario mejicano Slim, quien comparte negocios de altos vuelos, por cierto, con un hermano del siempre asaeteado presidente Bush. No voy a entrar en este tipo de exhumaciones de cambiantes pasados. Pero sí advertir que, al contrario del trompetero Conde-Pumpido, sí conocen bien la neta distinción existente entre falangismo joseantoniano y franquismo movientista. Un tema ideológica e históricamente complejo que acaso aborde en otra ocasión, aún a riesgo de que me echen los perros de la incomprensión desde muy variadas esquinas. Es habitual en la actual gresca partidista acusar a los contrarios de fascistas, nazis y falangistas como descalificación e insulto. Pero no el de rojos, puesto que vulneraría el trágala de lo políticamente correcto. Lo paradójico del caso reside en que muy pocos de los que vocean estas descalificaciones sabrán responder a una pregunta inevitable: "¿Puede definirme en términos ideológicos que fueron el fascismo, el nacional-socialismo, el falangismo y el comunismo, así como las diferencias más sustanciales entre unos y otros?". Tampoco acertarán a discernir entre democracia participativa y democracia representativa. Estamos en tiempos de palabras convertidas en pedradas, etiquetas y mercadeo electorero. En un periodo de degradación generalizada en que tampoco responden a realidad ideológica sustantiva los términos izquierda, centro y derecha, amén de sus teóricos extremos. ¿Qué se esconde realmente bajo las apariencias de una diversidad ideológica y las arriscadas pendencias partitocráticas? Es necesario responder a esta cuestión capital para un adecuado entendimiento del mundo en que nos movemos. Y lo que subyace no es otra cosa que un desalmado consumismo. O dicho de otro modo, el imperio de la globalización capitalista que unas veces se disfraza de liberalismo y otras de socialismo más o menos descafeinado. Los partidos están en manos de unas enrocadas minorías cuyos dos principales e inconfesados objetivos son el poder y el dinero. Y la sociedad, y dentro de ella el electorado, son propicios esclavos del consumo en masa. Los integran individuos que han dimitido de su condición de personas libres y que, salvo una franja minoritaria, se adhieren casi de por vida a la etiqueta de un partido con parejo talante de esclavos de la figuración que lo hacen a la etiqueta de los bienes de consumo mejor publicitados. Cada partido quiere hacernos creer que el suyo es el que lava más blanco o el que mejor resiste la prueba del algodón. Es consecuente que no sea el raciocinio del votante el que de el triunfo a la formación más fiable, sino a la que mejor propale su imagen publicitaria, en particular la televisiva. Se vende un líder al elector consumista con la misma tecnología mediática que un automóvil, un lavaplatos o un preservativo. Y cuando el líder y su cohorte son como una zambomba rajada, se recurre a la descalificación sistemática del contrario, con absoluto desprecio a la verdad. La verdad fue enterrada por el racionalismo relativista que colocó en su lugar la mentira como valor supremo. Gana el que mejor y con mayor cinismo miente. No el que mejor sirve a la comunidad. Y la teórica izquierda se ha demostrado la más diestra en las artes del engaño. Aludía en uno de mis artículos, no muy lejano, al famoso mayo francés del 68, protagonizado por los universitarios hijos de papá, y a la desembocadura de la mayoría de aquellos ocasionales revolucionarios, hoy convertidos en atildados y enriquecidos ejecutivos de grandes empresas. En eso quedó su progresismo. Pero no se trata de un fenómeno insólito, sino generalizado. Valen algunos ejemplos. El maoísmo revolucionario fue acogido con entusiasmo por la progresía occidental. ¿Y qué fue en realidad la revolución maoísta en China? Mao destruyó a sangre y fuego (millones de chinos fueron asesinados) las tradiciones de su pueblo, su moral, sus símbolos y su riquísimo patrimonio religioso y cultural hasta convertirse en una suerte de dios rojo y único. ¿Y qué resta de la sangrienta revolución maoísta? Un inmenso país que, muerto Mao, ha hecho suyo, bajo dirección formalmente comunista, el método de progreso de Taiwán y se ha convertido en una potencia capitalista con ciudades atestadas de gigantescos rascacielos, grandes empresarios emergidos a la sombra del partido, millones de ejecutivos que visten y se comportan como los de la City londinense o los Wall Stret, amén de un consumismo rabiosamente occidentalizado. De haber triunfado Chiang Kai Chek el fenómeno chino que hoy tanto asombra se habría producido con bastantes años de antelación. No muy diferente ha sido el caso ruso. Al hundimiento de la Unión Soviética, que se afanó también en la destrucción de su valores tradicionales, siguió un proceso desmesurado de asalto a las grandes empresas estatales, de las que se adueñaron miembros cualificados y corruptos del PCUS, hoy situados entre la elite de los grandes millonarios occidentales, aunque empeñados en una enconada lucha entre el grupo de los que pudiéramos denominar financieros eslavos, favorecidos por Putin, y financieros judíos, a los que detesta. Una sorda batalla que tiene profundas raíces históricas. Quien haya visitado Rusia o cualquiera de los que fueron sus Estados satélites, antes o después del hundimiento de la URSS, habrá comprobado, que también en Rusia acampa la uniformidad del consumismo capitalista, en el que nunca falta los desheredados. Son necesarios para utilizarlos como lección para alertar del destino que aguarda a los que no se integran en el sistema. ¿Y qué decir de la India? El pacifismo moral de Gandhi no cuenta. Se ha impuesto en su lugar un militarismo fiel reflejo del modelo colonial británico. Cada vez está más arrinconado el hinduismo, algunas de cuyas manifestaciones aún deslumbran a la progresía occidental, aunque son poquísimos los que han logrado penetrar en su dimensión religiosa y humana más honda. India se ha situado a la vanguardia de la tecnología electrónica, tiene energía y armas nucleares, los pretenciosos rascacielos se adueñan de las ciudades más importantes y las clases medias y adineradas mimetizan los hábitos occidentales. E igual sucede por doquier. Hanoi es ahora como el Saigón del periodo bélico. Y en todo el sudeste asiático es similar el fenómeno del "progreso". La tradición se ha convertido en espectáculo folklórico para atracción del turismo. Resulta fascinante, a fuer de paradójico, que quienes desde un falso progresismo se pronuncian airadamente contra el "imperialismo capitalista norteamericano" vivan sumergidos en sus métodos, modas y maneras consumistas. Se ha impuesto en el mundo la uniformidad del imperio al que se hostiga. También en España. ¿O no es ridículo y carnavalesco, por ejemplo, que el paranoico nacionalismo catalanista se empecine en erradicar el español de la enseñanza y que se prefiera el inglés como lengua complementaria del catalán? ¿O que Rodríguez y su patulea de mediocres e ignaros sigan haciendo bandera antinorteamericana y contra Aznar de la guerra de Iraq, en tanto mantienen una fuerza militar expedicionaria en la guerra de Afganistán, integrada en el despliegue bélico de los países que abandonaron en la contienda iraquí, entre ellos el de los USA? Muy al estilo de la autoentrevista de Oriana Fallaci, aunque en este caso en conversación grabada con su hijo Falco, cuando ya transitaba hacia la muerte al compás marcado por el cáncer, Tiziano Ternazi, un gran periodista que vivió durante treinta años todos los trágicos conflictos asiáticos, crucificaba a los políticos. Decía de ellos: "Los políticos, pobrecillos, deben repetir siempre las mismas cosas. No tienen tiempo para pensar; no piensan, reaccionan". Podría aplicarse a los que ahora nos desgobiernan en España, aunque con la corrección de que no piensan por mera incapacidad para pensar. Eructan latiguillos en vez e emitir ideas coherentes. Creen que lo saben todo y poco o nada saben del ejercicio razonable del poder del Estado, el cual conciben como un predio sujeto a continuas y desdichadas recalificaciones. Menos aún conocen la Historia. Ni tan siquiera la de España. La ignorancia de la Historia, añadida a un desaforado sectarismo, les lleva a la comisión de esquizofrénicos disparates como el Estatuto de Cataluña, la ignominiosa claudicación ante el terrorismo o creer a pies juntillas que el sanguinario fundamentalismo islámico es una etapa venturosa de civilización progresista. También a proferir memeces como la de Conde-Pumpido que me sirvió de percha para esta crónica.
GEES, Los nuevos huespedes de Ahmadineyad
viernes 30 de marzo de 2007
Rapto de marines
Los nuevos huéspedes de Ahmadineyad
GEES
El nuevo incidente en el Golfo Pérsico no ha sido un simple accidente o malentendido, sino una provocación de Ahmadineyad a norteamericanos y a británicos. Mejor no imaginarnos que podría hacer con un Irán nuclear.
La Marina Real británica no está pasando por su mejor momento. La otrora poderosa Navy, que ayudó a los ingleses a convertirse en una potencia en el siglo XIX, se ha enterado de que el Gobierno de Tony Blair quiere recortar drásticamente su presupuesto y reducir el número de sus embarcaciones. La captura de quince de sus marines por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, acusados de entrar en sus aguas territoriales, ha aumentado su desaliento. Al parecer, los marineros británicos estaban preparados para abrir fuego contra los captores pero desde Londres ordenaron no disparar. Algunos opinan que de haberse tratado de militares norteamericanos éstos no hubieran dudado en abrir fuego contra la Guardia Revolucionaria, aunque dado el actual clima en la zona tampoco resultaría del todo cierto. Lo que sí es verdad es de que se trata de un hecho lo suficientemente grave para que en otra época hubiera sido considerado un acto de guerra a todos los efectos.
"Han sido cordiales y muy hospitalarios, muy considerados, buena gente". Según unas imágenes de la televisión estatal iraní, los quince militares capturados piensan que Ahmadineyad es un buen anfitrión, tanto que han pedido disculpas a Teherán por violar su soberanía. La crisis recuerda a un incidente similar que ocurrió en junio de 2004, cuando Irán capturó a ocho soldados británicos en la misma zona. Fueron liberados tres días después tras ser exhibidos previamente en la televisión con los ojos vendados y obligados a pedir disculpas. El nuevo desafío iraní, sin embargo, parece más atrevido.
Las imágenes de los satélites demuestran que los marines británicos que se hallaban dentro de aguas iraquíes, y no en Irán. Llevaban a cabo misiones de vigilancia en el marco del mandato otorgado por la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad de la ONU, el mismo órgano que pocas horas después de la detención aprobaba nuevas sanciones contra Teherán por negarse, una vez más, a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Es difícil pensar en las casualidades. Irán puede irritarse ante las decisiones del Consejo de Seguridad pero no influir en ellas. Sí que puede abrir otro frente para seguir dando guerra, como ha hecho ahora. Además, existe la posibilidad de que los marines sean utilizados como moneda de cambio para exigir la liberación de los iraníes de la Guardia Revolucionaria que fueron capturados recientemente por Estados Unidos en Irak.
El nuevo incidente en el Golfo Pérsico no ha sido un simple accidente o malentendido, sino una provocación de Ahmadineyad a norteamericanos y a británicos. Mejor no imaginarnos que podría hacer con un Irán nuclear.GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
Rapto de marines
Los nuevos huéspedes de Ahmadineyad
GEES
El nuevo incidente en el Golfo Pérsico no ha sido un simple accidente o malentendido, sino una provocación de Ahmadineyad a norteamericanos y a británicos. Mejor no imaginarnos que podría hacer con un Irán nuclear.
La Marina Real británica no está pasando por su mejor momento. La otrora poderosa Navy, que ayudó a los ingleses a convertirse en una potencia en el siglo XIX, se ha enterado de que el Gobierno de Tony Blair quiere recortar drásticamente su presupuesto y reducir el número de sus embarcaciones. La captura de quince de sus marines por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, acusados de entrar en sus aguas territoriales, ha aumentado su desaliento. Al parecer, los marineros británicos estaban preparados para abrir fuego contra los captores pero desde Londres ordenaron no disparar. Algunos opinan que de haberse tratado de militares norteamericanos éstos no hubieran dudado en abrir fuego contra la Guardia Revolucionaria, aunque dado el actual clima en la zona tampoco resultaría del todo cierto. Lo que sí es verdad es de que se trata de un hecho lo suficientemente grave para que en otra época hubiera sido considerado un acto de guerra a todos los efectos.
"Han sido cordiales y muy hospitalarios, muy considerados, buena gente". Según unas imágenes de la televisión estatal iraní, los quince militares capturados piensan que Ahmadineyad es un buen anfitrión, tanto que han pedido disculpas a Teherán por violar su soberanía. La crisis recuerda a un incidente similar que ocurrió en junio de 2004, cuando Irán capturó a ocho soldados británicos en la misma zona. Fueron liberados tres días después tras ser exhibidos previamente en la televisión con los ojos vendados y obligados a pedir disculpas. El nuevo desafío iraní, sin embargo, parece más atrevido.
Las imágenes de los satélites demuestran que los marines británicos que se hallaban dentro de aguas iraquíes, y no en Irán. Llevaban a cabo misiones de vigilancia en el marco del mandato otorgado por la Resolución 1546 del Consejo de Seguridad de la ONU, el mismo órgano que pocas horas después de la detención aprobaba nuevas sanciones contra Teherán por negarse, una vez más, a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Es difícil pensar en las casualidades. Irán puede irritarse ante las decisiones del Consejo de Seguridad pero no influir en ellas. Sí que puede abrir otro frente para seguir dando guerra, como ha hecho ahora. Además, existe la posibilidad de que los marines sean utilizados como moneda de cambio para exigir la liberación de los iraníes de la Guardia Revolucionaria que fueron capturados recientemente por Estados Unidos en Irak.
El nuevo incidente en el Golfo Pérsico no ha sido un simple accidente o malentendido, sino una provocación de Ahmadineyad a norteamericanos y a británicos. Mejor no imaginarnos que podría hacer con un Irán nuclear.GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.
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