martes, noviembre 06, 2007

Lorenzo Contreras, Una ONG no puede ser pirata

miercoles 7 de noviembre de 2007
Una ONG no puede ser pirata
Lorenzo Contreras
El caso de la ONG francesa El Arca de Zoé, acusada de delito de secuestro de menores en Chad, va camino de convertirse indirectamente en un caso español. En la antigua colonia francesa han quedado retenidos y detenidos los tripulantes del avión español —también ellos españoles— que se disponían a trasladar a Francia, para su posible adopción, a 103 niños. Niños manipulados por cooperantes franceses para presentarlos como enfermos o heridos y facilitar así su traslado humanitario. Las azafatas españolas habían sido contratadas, como la tripulación española, pero con una diferencia, al menos aparente, entre unos y otros. Las azafatas habían sido embarcadas en esta aventura sin merma de su buena fe. Está por demostrar que los integrantes de la tripulación puedan alegar lo mismo ante las autoridades chadianas. Esto significa que tenemos problema diplomático —avión, tripulantes— como mínimo equiparable, si no más grave, que Francia. En tal escenario, el presidente Sarkozy ha representado el papel de benefactor nuestro, reduciendo a la mitad el conflicto al que tendría, en buena lógica, que hacer frente la diplomacia española y, por consiguiente, el presidente Zapatero.
Esto significa que Sarkozy ha jugado a ser el bueno, en nombre de un affaire específicamente francés, de la “película”, y de paso nos ha regalado la mitad de la solución humana que nos concernía por nuestras azafatas convertidas en rehenes. Pero en Chad queda nada menos que la tripulación española, con el avión contratado por la ONG presuntamente culpable de esta especie de contrabando de menores.
Que se sepa, la diplomacia española no consta que anduviese demasiado diligente a la hora de gestionar las indispensables soluciones. En realidad todo aparece, dentro de la operación de la ONG, como un éxito personal de Sarkozy, dispuesto, como ha quedado demostrado, a moderar la cuota de mala imagen que a España le corresponde. Obviamente, la ONG francesa es la protagonista esencial del drama. Que haya intervenido el presidente francés es algo que participa de la lógica. Lo que ya no parece tan lógico es que durante demasiadas horas, y algunos días, las autoridades españolas hayan dado sensación de inhibirse. Si hubiesen emprendido una auténtica gestión a favor de las azafatas y, en la medida de lo razonable, de los tripulantes españoles del avión, seguramente ello habría trascendido. Es decir, a unos políticos tan pagados de sí mismos como son nuestras autoridades zapateristas les habría faltado tiempo para lanzar el pregón de su solícita atención al caso.
Surge, a estas alturas del asunto, una pregunta elemental dirigida a conocer cómo pueden ocurrir estas cosas bajo todas las aparentes condiciones legales. Es decir, hasta qué extremo ha estado a punto de consumarse con impunidad un secuestro de estas dimensiones, este comercio de criaturas. La tripulación española no parece que haya sido investigada antes de su intrigante participación en el episodio. A saber cuál ha sido su trayectoria profesional/comercial en estas historias de altos vuelos, nunca mejor dicho.
Lo probable, tratándose, como se trata, de un régimen corrupto como el chadiano, es que la solución del caso pase por determinados trámites “contributivos”, o sea, indemnizatorios, tanto por parte francesa como española. Si luego, como sería normal, hay que repetir contra la ONG El Arca de Zoé, eso es algo que se llevará a efecto dentro de la más escrupulosa discreción.
Pero hay algo que flota en torno a este abortado secuestro: el daño que el hecho pueda producir en el crédito de las ONG’s con toda su leyenda de humanitarismo. Ya se sabe que no deben pagar nunca justos por pecadores, pero a ver quién y cómo pone coto a la cadena de suspicacias. El negocio es el negocio cuando lo que se impone es que el dinero es el dinero. Lo peor que podría ocurrir es que en el mundo asistencial que las ONG’s pretenden representar se mueva algún que otro pirata.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=07/11/2007&name=contreras

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