martes 19 de junio de 2007
POR XAVIER NAVAZA
corresponsal en galicia
Las suaves trincheras de la coalición
Suaves, sí, pero trincheras al fin y al cabo. El instinto depredador que despierta el poder no impedirá que se solucionen los desencuentros, los erizados flecos que aún quedan por arreglar en el formidable pacto global que PSdeG-PSOE y BNG han alcanzado entre sí. Pero tras las sonrisas y los apretones de manos, seguirá ahí, agazapada, la sorda lucha por el territorio en la fronda política de la nación... a la espera del tamtan de las urnas.
De hecho, en la ciudad del Olivo, donde Abel Caballero ya ha comenzado a ejercer como jefe del edilato, las negociaciones se han desarrollado en frentes, como en las viejas guerras: el urbanismo y la gestión del puerto, al borde del colapso, marcarán la hoja de ruta del Sur: sencillamente porque en esas dos cuestiones residen las bases del modelo de ciudad sobre el que siempre han discrepado socialistas y nacionalistas.
A ese cóctel añádanle cuestiones de carácter personal e intransferible: el talante de don Abel, por ejemplo, quien en plenas conversaciones de paz hizo lo posible para que Santiago Domínguez Olveira, el frustrado alcaldable del Benegá, se sintiese humillado y ofendido como un inquilino del gulag.
Y eso que, al final, no se formó una comisión bipartita sobre Política Lingüística... el talón de Aquiles del PSdeG vigués, que antaño fomentó la incomunicación y alzó fronteras insalvables entre Lois Pérez Castrillo y Ventura Pérez Mariño. Vaya, que si Caballero no modifica su aristocrático y mesetario ego, aquello puede convertirse en tierra de arenas movedizas antes de que las próximas urnas toquen a rebato en el Sur.
Después está lo de Lugo, donde Clemente López Orozco le ha tomado gusto a eso de amagar con una llamada al primo del PPdeG, amenazando con romper la baraja y vivir los próximos cuatro años en minoría. Sólo Pepe Laxe, cabeza del Bloque allí, adscrito a Esquerda Nacionalista, le dio la mano durante la toma de posesión, el sábado, mientras los lanzarotes de la U le ofrecían la espalda a ambos.
En cuanto el viejo feudo de Paco Vázquez, que estos días estaba missing en los sótanos del Vaticano, el alcalde Javier Losada está de suerte: su adversario y sin embargo socio, Henrique Tello, hace un par de años era cadáver político por orden de los coroneles y ahora es su tabla de salvación: necesita realizar un buen papel, político e institucional, para sobrevivir a las tretas de sus enemigos interiores. Aguarden y verán cómo, en los próximos tiempos, los nacionalistas herculinos se irán despojando del viejo bravú.
Vivimos tiempos de cambios en profundidad en el seno del Bloque Nacionalista. De modo esencial en la Upegá, cuya cúpula, reunida en la sala de banderas, bajo la atenta y admonitoria mirada de Paco Rodríguez, guía el giro de la gran coalición hacia las templadas aguas del Centro. Gracias a eso, Anxo Quintana está en condiciones de presentar un balance de factura casi empresarial a la Asamblea y en sus cuentas figura la promesa de una ampliación electoral hacia los bancos del galleguismo que un día recaló en el PPdeG.
BIENIO ELECTORAL
Con el sonar de los tambores
No hay que abrirle la panza a la paloma para indagar sobre el futuro. El secretario de Organización del PSdeG, Ricardo Varela, nos ha ahorrado la experiencia visceral: "En los próximos dos años", ha dicho, "habrá dificultades... pero serán superadas". Su homólogo en el BNG, Paco Jorquera, sonríe: "Socialistas y populares se creyeron la fantasía de que era posible trasladar a Galicia el juego político que funciona a escala estatal: un juego a dos, donde los nacionalistas realizarían un papel residual... y eso no es así". Tras el verano, sonarán los tambores: se abre la precampaña de las generales y a continuación, sin solución de continuidad, se alza el horizonte de las autonómicas 2009 .
martes, junio 19, 2007
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