miercoles 13 de junio de 2007
Navarra y la fatal aritmética Fernando González Urbaneja
Pamplona va a repetir alcaldesa y grupo dirigente aunque sea sin suficiente mayoría, con más debilidad que el anterior equipo. Es el resultado de la fuerza (o debilidad) de los votos, un resultado aritmético. En el caso del Gobierno Foral, la aritmética tiene otros matices, admite más variaciones, todas arriesgadas.
La decisión de los socialistas navarros de no desalojar a la alcaldesa de Pamplona (UPN) era inevitable, el resultado de la fatal aritmética. Los 13 votos de UPN son más que los doce de la oposición de socialistas y de la coalición vasquista denominada Nafarroa Bai. Los votos de los batasunos disfrazados podían servir a Nafarroa, pero no a los socialistas. Sustentar la alcaldía con esos dos votos inaceptables hubiera sido una aventura irresponsable para los socialistas, demasiado riesgo.
El caso del Gobierno de Navarra es distinto, la fatal aritmética no responde al mismo modelo. Los 22 votos de UPN no alcanzan a los 24 de la suma de los otros dos partidos, ni siquiera con el añadido del partido de Juan Cruz Alli. Además es Izquierda Unida la que aporta los otros dos votos del desempate.
Ahora, tras lo escuchado dicho y pregonado durante la campaña por los dirigentes de UPN, la situación es más difícil, su mayoría no alcanza y la de la coalición del cambio no necesita votos inaceptables. Otra cuestión es que los socialistas, que son la tercera fuerza en votos aunque empaten a diputados con Nafarroa, noten el vértigo de cualquier alianza: la de ceder el poder a UPN o la de gobernar con la coalición, incluso imponiendo presidente.
La experiencia catalana es ilustrativa. Los dos tripartitos fueron resultado de la fatal aritmética, la suma daba mayoría y era difícil sustraerse a ella e inventar otra coalición. Años atrás, en las primeras elecciones catalanas, el PSC, que se prometía ganador, se quedó lejos de la mayoría. Arrogantes y frustrados, cedieron el puesto a Pujol, en la confianza de que no sería capaz de gobernar y que caería pronto cual fruta madura. Los que cayeron fueron los sucesivos candidatos del PSC, condenados a ser oposición durante un cuarto de siglo y a ver varias mayorías absolutas de CiU.
En Navarra, los socialistas son los terceros, y aunque la aritmética les permite cualquiera de las dos coaliciones, apenas tienen argumentos para desbordar a los otros dos partidos. Por eso tendrán que tomar una opción arriesgada de cuyo acierto sólo sabrán cuando la historia lo demuestre. La fatal aritmética conduce a decisiones arriesgadas para las cuales no hay manual ni instrucciones.
FGUrbaneja@wanadoo.es
miércoles, junio 13, 2007
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