jueves, junio 21, 2007

Tamames y Lopez, Decisivo Consejo Europeo

jueves 21 de junio de 2007
Decisivo Consejo Europeo R. Tamames y M. López

Esta tarde dará comienzo en el edificio Justus Lipsius de la capital belga el Consejo Europeo que dará término a la presidencia alemana, con un broche de oro si se consigue un “acuerdo constitucional”, o con un sabor amargo si finalmente las opiniones encontradas de los diferentes Estados miembros no convergen.
El ambiente de declaraciones previas de los diferentes representantes políticos europeos no augura una reunión de jefes de Estado y de Gobierno precisamente relajada, especialmente después de las amenazas de veto del Reino Unido y Polonia; países que en su momento firmaron el Tratado Constitucional, pero que ni han intentado ratificarlo, ni someterlo a consulta popular.
Muy posiblemente, el formato de constitución sea algo a lo que se renunciará a favor de un tratado clásico que introduzca enmiendas a los dos anteriores, con la diferencia de que si bien el Tratado de la Unión seguirá denominándose así, el de la Comunidad Europea podría ser rebautizado como “Tratado sobre el funcionamiento de la Unión”. Sin embargo, las reformas institucionales acordadas en el 2004 podrían sufrir fuertes modificaciones, empezando por la creación del ministro de Asuntos Exteriores, a lo que ahora se oponen los dirigentes británicos, y el nuevo método de cálculo de la mayoría cualificada (“doble mayoría”, al menos el 55 por ciento de los Estados y que éstos representen al 65 por ciento de la población de la UE) que encuentra el rechazo frontal de los representantes polacos.
En cuanto al fin de la estructura de pilares, el convertir en derecho primario la Carta de Derechos Fundamentales o la primacía del Derecho comunitario sobre el nacional, eran temas que se consideraban zanjados, pero que ahora están siendo peligrosamente reabiertos por el Gobierno británico en especial.
Otros asuntos que han surgido en los contactos previos al Consejo Europeo son los deseos de Holanda de reforzar el papel de los Parlamentos nacionales e incluir los “criterios de Copenhague” para próximas ampliaciones de la UE. Temas ambos que casi con toda seguridad no serán apoyados por los demás Estados.
El referido ambiente previo a la Cumbre, como siempre en estos casos, amenaza con serios nubarrones, pero no hay que olvidar que el Eurobarómetro de primavera presentado ayer muestra un panorama muy soleado, con datos que revelan que en los Estados miembros la opinión pública es considerablemente más favorable hacia la UE y sus instituciones que lo que era el año pasado.
Quizá esos dos tercios de europeos que respaldan la idea de una Constitución Europea sean tenidos en cuenta por sus dirigentes, y así hagan realidad las esperanzas del 69 por ciento que dice ser muy o bastante optimista sobre el futuro de la UE.

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