Unidad antiterrorista, sí, pero, ¿cómo y para qué la quiere Zetapé?
Santiago Abascal
Desde que los terroristas han puesto negro sobre blanco lo que la mayoria esperabamos, el debate público se ha fijado sobre el apoyo ciego o el respaldo condicionado del PP.
11 de junio de 2007. Empezaron a parlamentar con ETA mientras firmaban pactos antiterroristas con el gobierno de Aznar. Una vez en el poder, el Congreso de los Diputados – azuzado por el gobierno socialista- imploró la paz a los terroristas. La Fiscalía General del Estado, fiel a los dictados del poder, ha convertido el Estado de Derecho en plastilina. Las consecuencias son conocidas por todos y las cesiones palpables; De Juana tenía un pie en la calle, Otegui tenía los dos. Y ETA había introducido medio cuerpo en los ayuntamientos y diputaciones y cuerpo entero en el Parlamento Vasco. Con tal botín, nada más celebrarse las elecciones municipales, ETA ha hablado y ha dado un mazazo de realidad en la inocencia y candor del Gobierno con los terroristas. Inocencia y candor que no ha existido en el trato con el PP, al que se ha acusado de todo durante los ultimos tres años y contra el que se arremete desde el Gobierno horas después del comunicado criminal de ETA. En la comparecencia inicial de Zapatero, la flojera con los terroristas contrastó con la dureza empleada contra Rajoy, al que se reprochó su falta de apoyo. Poco después, en la entrevista con Gabilondo, ZP volvió a mostrarse convencido de que el PP utilizaría el debate antiterrorista como arma electoral. Al dia siguiente, ante el secretario general de la ONU, Zapatero – en un tono desabrido y chulesco- volvió a exigir a Rajoy que "arrimara el hombro". Este sabado, ante el Comité Federal del PSOE, el presidente del Gobierno ha vuelto a reclamar de Rajoy un "apoyo sin condiciones", "sin precio", un apoyo ciego.Y no puede ser; en primer lugar porque el apoyo ciego se reserva a los padres y a los hijos, no a un presidente desleal y torpe que nos ha metido en un gravísimo problema permitiendo durante tres años el fortalecimiento de ETA. Los que pisamos el terreno – y vivimos en el Pais Vasco- lo sabemos.En segundo lugar; porque no podemos hacer borrón y cuenta nueva con la política estrella de Zapatero; el proceso de paz. Los ciudadanos españoles tienen derecho a que se les diga la verdad y tienen derecho a castigar democráticamente la política de Zapatero. En tercer lugar porque nos repugna el desprestigio del Estado de Derecho en España y la sensación de que los encarcelamientos de De Juana y Otegui pueden producirse al albur de comunicados de ETA cuando hace tiempo que debían estar en prisión y solo el Gobierno y la Fiscalia lo han impedido.En cuarto lugar porque el Gobierno debe demostrar con hechos que quiere derrotar a ETA y faltan escasos días para que ETA se apropie ineludiblemente de los escaños municipales. El Gobierno, si quiere, aún puede impugnar las candidaturas electas y promover la ilegalización de ANV.Y en quinto lugar, porque la reunión entre Zapatero y Rajoy no puede servir para maquillar la política delirante e irresponsable de esta interminable legislatura.Porque una cosa es apoyar al presidente del Gobierno de España para derrotar a ETA sin equivocos y otra apoyar ciegamente, sin condiciones, haciendo el primo, a un presidente tramposo y no fiable. Es Zapatero quien debe elegir el papel que quiere desempeñar. El PP y Mariano Rajoy, no lo dudo, actuaran en consecuencia.
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