viernes 22 de junio de 2007
Los impuestos, otra vez en la arena política Primo González
Se nota la relativa proximidad de las elecciones generales, las de verdad, porque las que se han desarrollado en el pasado reciente han sido una especie de ensayo general. La cercanía de los nuevos comicios se palpa incluso en las alianzas que estos días se están desarrollando entre partidos para formar gobiernos autonómicos o municipales y sobre todo se perciben en las alianzas que están vetadas, para que nadie pueda extrapolar futuras alianzas en el escenario más amplio de las próximas legislativas y generales. Pero en lo que se nota sobre todo es en la exhibición de los primeros bocetos de lo que podría ser el programa electoral de la primavera próxima, si es que no hay realmente un adelanto electoral, habida cuenta de que la presente legislatura aparece ya bastante agotada.
Los socialistas, por boca de la responsable económica del partido, Inmaculada Rodríguez-Piñero, ha esbozado algunas líneas indicativas de lo que puede ser la oferta socialista en las próximas elecciones en el terreno fiscal y en especial en el IRPF: mayores mínimos exentos, menores tipos máximos y recorte de las deducciones por compra de vivienda propia, trasladando las ayudas a mecanismos de subvención directa. Cree la economista del PSOE que de esta forma se podría aliviar algo la presión sobre los precios de los pisos. Esto última parece un poco más discutible ya que si bien la favorable fiscalidad justifica muchas de las decisiones de compra de vivienda, ello no quiere decir que la fiscalidad pueda ser un argumento que tenga un gran impacto en el precio final de las viviendas, en el que influyen otros factores bien conocidos, indudablemente el del suelo como uno de los más determinantes. Puestos a hablar de lo que se puede hacer desde el ámbito de las políticas públicas, intervenir en el abaratamiento del suelo quizás fuera una política de mayor alcance que la de modular los impuestos sobre la renta.
Han sido escasas, en cambio, las referencias a otras variables de índole fiscal que sí pueden tener una gran influencia en la actividad económica. A juzgar por lo que parece que puede ser la evolución del ciclo económico en la próxima legislatura, tendría más sentido pensar en impulsar políticas de apoyo a la inversión con objeto de tratar de prolongar el ciclo positivo de la economía el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones.
Una de las medidas que siguen sin ser abordadas por la fiscalidad española es la que se refiere al Impuesto de Sociedades, en el que se han dado algunos pasos recientemente pero en donde España está bastante fuera de la órbita predominante en la Unión Europea. España debería tener tipos impositivos sensiblemente más bajos en la actividad empresarial. No es muy coherente que siendo como somos un ejemplo de equilibrio presupuestario, con superávits fiscales que de momento son más crónicos que excepcionales, sigamos exprimiendo a las empresas con gravámenes que ahora mismo se sostienen debido a la excelente trayectoria de la economía pero que, en condiciones de debilidad coyuntural, tendrían que ser revisados a la baja, no sólo para equipararlos a los de otros países de nuestro entorno sino para impulsar el crecimiento de la inversión, incluso si este impulso debiera ir asociado al estímulo de políticas específicas y selectivas, como la investigación y el desarrollo.
Otro de los territorios en los que se ha perdido algo de perspectiva es en las cuotas a la Seguridad Social, ya que los persistentes superávits, que tan bien están alimentando el Fondo de Reserva de las Pensiones, quizás estén penalizando la creación de empleo en condiciones que ahora mismo no resultan muy visibles pero que en un horizonte de estrechez en la creación de empleo quizás tendrían otra valoración.
Por último, el tratamiento de algunos tributos, claramente necesitados de reconsideración, como el del Patrimonio, una pieza de la arqueología tributaria, merecerían también alguna reflexión. No es este impuesto uno de los terrenos en los que el PSOE vaya a obtener grandes masas de votantes, ya que al fin y al cabo se trata de tributos que afectan a las rentas altas, tradicionales votantes de otras fuerzas políticas. Pero algún papel están jugando los impuestos sobre las rentas altas en lo que atañe a su capacidad de inversión. No es un efecto muy transparente, de ahí que se olvide con bastante frecuencia, pero sí que merecería la pena dedicarle algún esfuerzo con vistas a su modificación, sobre todo porque se ha convertido en un instrumento de agravios comparativos entre Autonomías.
viernes, junio 22, 2007
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