martes, junio 19, 2007

Peligroso precedente

miercoles 20 de junio de 2007
Peligroso precedente

El pronunciamiento público del recién elegido alcalde de Legutiano, el representante de EA Pedro Julián Berriozabal, en contra del Tren de Alta Velocidad, y el modo en que se produjo muestran hasta qué punto las amenazas pueden condicionar, y de hecho ya lo están haciendo, la vida en las instituciones locales y los riesgos de que esta presión acabe por distorsionar la labor de las administraciones más cercanas a la ciudadanía. Sobre el TAV pende la oposición firme de la izquierda abertzale que ha convertido a la 'Y vasca' en un motivo de movilización y reagrupamiento. Si hasta hace unas semanas este activismo ya intranquilizaba seriamente a los responsables de la iniciativa, el anuncio por parte de ETA del fin del alto el fuego, así como la presencia en numerosos ayuntamientos del recorrido, alcaldías incluidas, de representantes de ANV y la creciente coacción ejercida sobre ediles de las otras formaciones, podrían afectar gravemente al desarrollo de la infraestructura más importante llevada a cabo en Euskadi. El recuerdo de otras campañas radicales -Lemóniz o Leizaran- y la indisciplina, cuando no la rebeldía, de algunos concejales nacionalistas influidos por el temor en las constituciones de los ayuntamientos alientan esta preocupación y apelan a la responsabilidad de los partidos para frenar un desorden peligroso.En el caso del TAV era ya especialmente reprobable la falta de unidad del Gobierno vasco a la hora de afrontar un proyecto de semejante magnitud. Esa divergencia, con la abierta oposición de uno de los socios, EB, ha minado el respaldo sociopolítico a la iniciativa y facilitado la beligerancia en su contra. A los partidos políticos, y en particular a los que ostentan responsabilidades de gobierno, se les debe pedir claridad en sus planteamientos y firmeza en el cumplimiento de sus responsabilidades. Pero se les exige, por encima de todo, que garanticen que sus cargos y las instituciones bajo su mandato asuman y respeten las decisiones tomadas, las defiendan en su ámbito de influencia y actúen con coherencia. La manera más eficaz de poner coto al confusionismo que se ha apoderado de la política local vasca consiste precisamente en el rigor institucional y en la firmeza de los partidos al hacer respetar a sus militantes sus proyectos y los valores comunes por encima de la voluntad individual.

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