martes, junio 12, 2007

Pablo Sebastian, Rajoy cede y apoya a Zapatero

martes 12 de junio de 2007
Rajoy cede y apoya a Zapatero Pablo Sebastián

El líder de la oposición y del PP, Mariano Rajoy, ha dado su apoyo “sin condiciones” al presidente Zapatero “para derrotar a ETA”, una que vez la banda terrorista anunció el final del alto el fuego y el regreso a la violencia. De esta manera, Rajoy ha provocado un cambio radical de la política antiterrorista del PP al ofrecer al presidente su apoyo incondicional, renunciando a las exigencias que, anteriormente y en las últimas horas, había hecho públicas con motivo de la ruptura de la tregua, como eran impedir que los concejales de ANV ocuparan sus cargos, una solución no nacionalista para Navarra y Álava y la convocatoria del Pacto Antiterrorista.
Aunque desconocemos los detalles de la entrevista de Rajoy y Zapatero y si en privado se han establecido acuerdos importantes y novedosos sobre alguna de estas cuestiones —y especialmente sobre Navarra—, todo apunta a que el líder del PP ha decidido cambiar su política y su estrategia con objetivos claramente electorales —moderando y centrando su partido— y también ante el temor de que la opinión pública rechazara las críticas y condiciones del PP ante la eventualidad de un nuevo atentado criminal de ETA.
De hecho en la sede del PP se tenía ayer la impresión de que Rajoy ha desconcertado con su actitud a Zapatero y al PSOE, que quizás esperaban una posición inflexible y más crítica del líder del PP, convencidos de que con esta actitud conciliadora Rajoy ha coincidido con el sentir general de los ciudadanos. Aunque el presunto desconcierto creado por el PP en la Moncloa también ha tenido efectos similares en el seno del PP y en sectores de la sociedad y de la opinión pública y publicada, que no entienden por qué Rajoy se ha pasado los últimos días poniendo condiciones a Zapatero para darle su apoyo, y ayer, sin embargo, cambió de opinión y aparcó sus exigencias. Y todo ello con el riesgo real de que Zapatero utilice el cheque en blanco que ha recibido, por ejemplo, para pactar con los nacionalistas en Navarra y Álava, en contra de las posiciones del PP. Si eso ocurriera, lo que no se puede descartar conociendo a Zapatero, estaríamos otra vez en el campo de la ruptura entre el Gobierno y el PP. Rajoy sabe que ha dado un paso atrás cuando era él quien pedía rectificación a Zapatero y por eso hizo hincapié al afirmar que su posición no había cambiado —excusatio non petita—, lo que no es verdad. Ha cambiado por claros motivos electorales, por miedo a que ETA ataque y también porque Rajoy es así y no gusta de tensiones extraordinarias ni tomar decisiones comprometidas. De manera que ha escogido la posición con menos riesgo y más cómoda, aunque ello incluye un espaldarazo a la presidencia de Zapatero.
Por su parte, la vicepresidenta De la Vega ha dado una versión optimista de la reunión, habló de un acuerdo o espacio de “mínimos” con el PP, dijo que en ningún momento se planteó el debate del Pacto Antiterrorista, al tiempo que insistía en la necesidad de unir a “todos” los partidos políticos en la lucha contra ETA —lo que podría apuntar, una vez más, a la insistencia de Zapatero de reformar dicho pacto para dar entrada a IU, CiU y PNV—, y dejaba la cuestión de Navarra y Álava, sobre la que se interesó Rajoy, pendiente de la decisión de los dirigentes autonómicos del PSOE. Asimismo, De la Vega reconoció la petición de Rajoy sobre los concejales de ANV, pero señaló que el presidente recordó el marco legal que hoy protege a ese partido, al que promete vigilar por si pasa la raya de la legalidad.
Desde el punto de vista de la situación general todo apunta a la puesta en marcha de un acuerdo de “mínimos” entre Zapatero y Rajoy para hacer frente a la que se espera como una inminente oleada de atentados de ETA. Pero a la vez esta unidad de mínimos tendrá sus efectos en el cuerpo electoral español, dando una idea más moderada del PP y, a la vez, la impresión de que Zapatero ha impuesto sus tesis y su liderazgo a Rajoy. Al fondo de todo ello aparece la posibilidad de un adelanto de las elecciones generales para el próximo otoño. Lo que explicaría el cambio de posición del líder del PP y, de alguna manera, también, la mano tendida pero nada generosa de Zapatero, que no quiso aceptar ninguna de las peticiones de Rajoy, ni siquiera en este momento crucial. Salvo que, como decíamos al principio, lo de Navarra y Álava, al final, se quede más o menos como está porque si el presidente decide pactar con Nafarroa Bai —aunque el PSN haya renunciado a dar su apoyo a NA-Bai para la Alcaldía de Pamplona— el presunto acuerdo de ayer en Moncloa volverá a estallar.

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