lunes, junio 18, 2007

Pablo Sebastian, Quien se equivoca

lunes 18 de junio de 2007
Quién se equivoca Pablo Sebastián

Dice Rajoy que Zapatero vuelve a equivocarse al favorecer el pacto del PSOE con Nafarroa Bai, y puede que el líder del PP tenga razón, pero las cuentas que hace Zapatero son muy distintas, porque al presidente lo que más le preocupa es la posible reaparición de ETA con nuevo atentado criminal, y por eso está haciendo todo lo que está en su mano para que la banda terrorista aplace su regreso a la violencia, y puede que el pacto del PSN con Nafarroa Bai sea una de las condiciones impuestas por ETA para dejar en suspenso por algún tiempo su anunciada ruptura del alto el fuego.
Naturalmente, este pacto incluye graves riesgos si, después de establecido, ETA decide matar después de haber conseguido echar a UPN-PP de la Comunidad Navarra, de haber legalizado a ANV y capturado cerca de 50 ayuntamientos en el País Vasco, gracias a que el Gobierno de Zapatero no quiso iniciar el proceso de ilegalización de este partido que es una marca falsa de Batasuna, como bien se ha demostrado al negarse a condenar la violencia.
Naturalmente, lo que falta por ver es si ETA permanece quieta de aquí a la constitución del nuevo Gobierno foral navarro o si, tras el pacto, del PSN con Nafarroa Bai —al que apuntan todos los indicios— decide darle una prórroga a Zapatero al menos hasta después de las elecciones generales, que en ese caso serían anticipadas. Lo que nadie duda, en todo caso, es que el diálogo entre los negociadores del Gobierno y de ETA sigue abierto, como lo reveló Gara días atrás, subrayando la importancia que para ETA tiene la presencia de los nacionalistas en el Gobierno navarro, porque ello les permitiría abrir la puerta de su reivindicación de unión con el País Vasco, tras un complicado proceso que se iniciaría con la creación de un órgano de coordinación entre Euskadi y Navarra.
En las actuales circunstancias, Zapatero lo que quiere es ganar tiempo y frenar a ETA, y ofrece Navarra, como tras la bomba de Barajas ofreció la excarcelación de De Juana y la legalización de ANV para que no hubiera más bombas en plena campaña de las elecciones municipales. Un tiempo en el que las negociaciones con ETA se mantuvieron abiertas. Zapatero busca tiempo y prórroga de la tregua, declarada o virtual, pero a la vez se pone en las manos de ETA, que desde que estalló la bomba de Barajas es la dueña y señora de la situación política.
Además, Zapatero ha recibido en las últimas horas un apoyo público de Rajoy que ya veremos lo que dura, porque el vuelco de Navarra puede ser un casus belli para el PP, que además quedaría en evidencia por haber dado a Zapatero su apoyo sin la menor garantía sobre el final del diálogo con ETA y, sobre todo, sin haber conseguido el compromiso del PSOE de impedir que el nacionalismo de Nafarroa Bai —que ha pactado con ANV en varios pueblos de Navarra— llegue al Gobierno navarro, como parece que va a llegar. Si todo esto es así, el que ha cometido otro error en los últimos días ha sido Rajoy por bajar la guardia antes de tiempo. Porque Zapatero, desde que se metió a negociar con ETA sin que la banda pusiera punto final a la violencia y abandonara las armas, decidido a hacer toda clase de concesiones políticas —paz por territorios—, y sin el apoyo del PP y de las víctimas de ETA, vive en su crónico error particular y no tiene más escapatoria que un frenazo de ETA que le permita renovar el poder, porque si ETA vuelve a los tiros y las bombas, puede perder.
En todo caso, la incógnita de Navarra se va a despejar en los próximos días, y todo apunta —José Blanco declaró ayer que ése es el pacto que le gusta— a que Zapatero se inclinará a favor de Nafarroa Bai, a ver si ETA se apiada de él y le renueva la tregua hasta las elecciones generales para intentar hundir al PP. Partido que va de sorpresa en sorpresa y que, por enésima vez, fue engañado en la Moncloa cuando eran ellos los que pretendían que habían sorprendido a Zapatero al anunciarle su apoyo sin condiciones. Un regalo del que ya parecen arrepentidos por lo que se le escucha a Rajoy.

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